El amor siempre triunfa
La novela rosa abarca buena parte del negocio editorial en el mundo y, como todo género literario, tiene sus vacas sagradas
Por: Gemma Gil
Los autores de prestigio la miran con cierto desdén, pero la novela sentimental es algo más que un as de corazones: es la reina del negocio editorial. Según la Asociación de Escritores Románticos de América —integrada por nada menos que nueve mil 500 miembros— la ficción de contenido rosa es el género más vendido del mercado. La fórmula está claramente establecida y nunca falla: un amor como eje central y un final que siempre tiene que ser feliz.
 Sólo en el norte del continente este tipo de relatos recauda anualmente más de US$1 mil millones, gracias a los más de 64 millones de estadounidenses que leen, al menos, un libro romántico al año. Sin embargo, que no afilen cuchillos los detractores de la patria de George Washington y Thomas Jefferson —quien, por cierto, con sus amoríos con la esclava afro-descendiente Sally Hemmings protagonizó una vida digna de telenovela— el boom del género rosa es mundial.
Y Corín colorado
este cuento
no se ha acabado
De la española Corín Tellado se dice que es la autora más leída en lengua castellana después de Cervantes. Su relación con la literatura comenzó cuando tenía 16 años y, a sus 81, el idilio goza de buena salud. Durante 40 años escribió una novela semanal de tema, invariablemente, pasional, lo que da un balance de más de cuatro mil títulos.
Las pasiones que arden en sus páginas no gozaron de un paralelismo en la realidad. Se casó en 1959 vestida de negro, premonición de la vida conyugal que estaba por venir. El matrimonio acabó en separación y, como buena discípula de colegio de monjas, nunca se le conoció otra relación.
Asidua en las ediciones de bolsillo y la revista Vanidades, la autora declaró en un homenaje celebrado hace cuatro meses en su Asturias natal que no es una persona “ni soñadora, ni romántica. Alguien tenía que hacer las historias de amor; las hice yo”. Cabe aclarar que son narraciones de atracciones, fundamentalmente, castas, porque la censura franquista no estaba para grandes alardes erótico-festivos. Sea como sea, Corín se convirtió en una maestra del arte de sugerir sin decir, tanto que Guillermo Cabrera Infante la calificó de “pornógrafa inocente”.

La misma tendencia a soslayar las escenas de cama de las páginas de sus libros tenía la inglesa Bárbara Cartland. Con 723 romances de doncellas sin pecado, traducidos a más de 36 idiomas, esta dama de la ficción sentimental era famosa por su costumbre de vestirse de un rosa como sus tramas. Fallecida en el 2000, era un personaje habitual en la prensa —cómo no— rosa, y supo estar al nivel de sus historias: no sólo se codeó con la aristocracia más afín a su Graciosa Majestad sino que —vueltas que da la vida— fue progenitora de la que se convertiría en madrastra de Diana de Gales. Poderío americano
La historia de la estadounidense Nora Roberts no tiene nada que ver con la alta sociedad. Múltiple ganadora de los premios RITA, que concede la Asociación de Escritores Románticos de América, los inicios literarios de esta prolífica autora fueron accidentales. A finales de los 70, era una madre de familia aficionada a preparar pasteles y a hacer cerámica cuando una tormenta de nieve la dejó atrapada en casa con sus niños pequeños. Para matar el tiempo, escribió su primer cuento.
Treinta primeros lugares en la lista de best-sellers del New York Times más tarde, Nora es sinónimo de ganancias. Algo similar ocurre con Virginia Cleo Andrews (V. C. Andrews), en cuyo caso decir que su nombre es sinónimo de éxito es algo más que una metáfora.
La autora de la saga familiar, con incesto incluido, de Los Dollanganger (la obra más famosa es Flores en el ático) tuvo tanto éxito que, tras su muerte por cáncer de pecho en 1986, su nombre se siguió utilizando para 13 series más que ha escrito Andrew Neiderman (autor del thriller Devil's advocate, llevado al cine en 1997 con Al Pacino y Keanu Reeves).
Como sinónimo de superventas no se puede olvidar a la neoyorquina Danielle Steele (una de las autoras románticas más ubicuas en las librerías de Guatemala), cuya trayectoria en nada desmerece a los folletines que recoge en sus páginas. Traducida a 28 idiomas, su trabajo se ha nutrido con frecuencia de sus experiencias personales. Con cinco matrimonios, que han incluido a un violador convicto y a un heroinómano, inspiración no es precisamente lo que le ha faltado.
No nos podríamos despedir sin ser fieles a la norma más imprescindible del género: los finales felices que, en este caso, pueden llegar de la mano de las nuevas generaciones. ¿Entre las nuevas estrellas más rutilantes del género? Julia Quinn, quien este año ha ganado el RITA en la categoría de romance histórico por On The Way To The Wedding, o lo que es lo mismo, una novela de amor y humor, porque, al fin y al cabo, para dramas ya tenemos suficientes sin necesidad de recurrir a la ficción.
Con información de: www.rwanational.org, www.autorasenlasombra.com, www.harlequiniberica.com, www.corintellado.com, www.lavozdeasturias.es, www.noraroberts.com, www.daniellesteel.com, www.juliaquinn.com, La guerra de los rosas, publicado por XL Semanal (6 de junio de 2006) y El romanticismo arrojado a la calle, publicado por Clarín (2 de septiembre de 2006). |