Otrora asolados por la
guerra, hoy centros turísticos
Por: Karen Angel
Países que alguna vez estuvieron devastados por la guerra civil buscan revivir el turismo con la esperanza de reemplazar las imágenes de violencia con las de la hospitalidad y los viajes de aventura.
El ejemplo más reciente es Ruanda, identificado por muchos con el genocidio que arrasó el país en 1994. La atracción principal del país aún son los gorilas de montaña popularizados por Gorilas en la niebla, la película de 1988 sobre la primatóloga Dian Fossey. Sin embargo, ahora, con la ayuda de una estabilidad recién lograda bajo el primer presidente elegido democráticamente, el Gobierno, líderes empresariales y empresarios están tratando de transmitir que Ruanda tiene que ofrecer más que primates a los turistas.
Ahora, una atracción principal es el lago Kivu, uno de los más grandes y más impresionantes de África, rodeado de montañas y volcanes. En febrero, la cadena de Hoteles Serena, con sede en Nairobi, Kenia, propietaria de 19 establecimientos en el continente, llegó a Ruanda por primera vez, adquiriendo el Hotel Serena Lago Kivu y otro en Kigali ahora llamado Hotel Serena Kigali. La cadena, una división del Fondo Aga Khan para el desarrollo económico, una compañía internacional de desarrollo, planea hacer mejoras por un valor de US$9.5 millones que incluyen un balneario de lujo en el Serena Lago Kivu y 50 habitaciones más en el Kigali. La compañía también planea adquirir más hoteles en Ruanda, dijo Mahmud Jan Mohamed, el director administrativo.
“Para nosotros, hay muchísimo potencial”, dijo Dixon Ondieki, un keniano que es el gerente general del Serena Lago Kivu. “El Gobierno está haciendo una enorme campaña de publicidad. Es uno de los países más seguros de África. Se pueden dejar los aretes de oro aquí”, agregó señalando una mesa en el vestíbulo del hotel, “y seguirán ahí. Y, claro está, la cultura, es la mejor. Cada persona habla cuatro o cinco idiomas”.
En gran parte, Ruanda busca copiar los éxitos de Vietnam. Se percibe el país como un lugar seguro, un destino amigable con el turista, y los servicios. Ahora representan cerca de 40 por ciento de su producto interno bruto. Corea del Sur, Camboya y Laos —otros países asiáticos asolados por la guerra hace varias décadas— también se han vuelto populares entre los turistas, y serios en cuanto a promover sus creaciones. A finales de julio, Laos fue anfitrión de una conferencia de ecoturismo para países de la región del Mekong.
Algunos países cuyos nombres son sinónimos de guerras civiles más recientes (Bosnia y Herzegovina e Irlanda del Norte) están dando gran impulso en este rubro, con resultados diversos.
“El turismo se ha desarrollo hasta ser el sector clave de la economía”, dijo Arna Ugljen, una vocera de la Asociación turística de Bosnia y Herzegovina.
Desde que terminó la guerra civil de tres años en la república en 1995, en Bosnia y Herzegovina se ha duplicado la cantidad de turistas que la visitan, a cerca de 500 mil al año, en gran medida por medio de la asistencia a exhibiciones comerciales, la organización de viajes para periodistas extranjeros y la elaboración de materiales de publicidad. “Disfrute la vida en Bosnia y Herzegovina”, dice una cinta juguetona de promoción que produjo la asociación turística el año pasado que presenta a la república como un paraíso vacacional. La realidad, no obstante, es algo diferente, dijo David Candler de 46 años, un periodista de Nueva York que visitó ese país por primera vez en junio con su novia, una refugiada bosnia. “La infraestructura aún es bastante primitiva y sigue batallando para volver a ponerse de pie tras la guerra”, dijo Candler.
“Sarajevo ha mejorado al grado de casi estar irreconocible en relación con lo que era al final de la guerra, pero aún tienen problemas con la reconciliación entre los grupos étnicos. Ahora consideran que occidente casi los ha olvidado. Requieren inversiones, pero no se mueve nada”.
La reconciliación en Irlanda del Norte es aún más reciente, y tambaleante. Es demasiado pronto para decir qué efecto tendrá sobre el turismo el nuevo gobierno de coalición, que asumió el cargo en mayo. Desde el 2005, se ha mantenido estable la cantidad de turistas en cerca de 1.7 millones, de los cuales, 1.3 millones provienen de Gran Bretaña, a pesar de que Continental Airlines inició el primer vuelo directo diario desde Nueva York a Belfast, así como que Tourism Ireland, una agencia gubernamental de turismo, lanzó una agresiva campaña de publicidad.
Inversiones inadecuadas y mala administración del gobierno anterior evitaron que Irlanda del Norte alcanzara su potencial turístico, según la Confederación de la industria turística de Irlanda del Norte. Este grupo menciona la cantidad relativamente reducida de visitantes europeos —209 mil en el 2006, no mucho más que los 145 mil de Norteamérica—, y dice que gastan menos en el norte que en cualquier otra parte de Irlanda.
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