Rivales a muerte
Adidas y Puma nacieron
de la rivalidad
de los hermanos Adolf y Rudolf Dassler, quienes empezaron fabricando calzado
de calidad para deportistas
en un pequeño poblado alemán
Por: Francisco Mauricio Martínez
Más de un millón de clientes acuden cada año a la pequeña ciudad bávara de Herzogenaurach, sobre todo durante las vacaciones y los fines de semana, cuando los gigantes de la ropa deportiva Adidas y Puma prometen sustanciales gangas para atraer clientes.
Ambos dirigían, desde 1924, la empresa de calzado del padre, la cual hicieron progresar de forma estrepitosa. Durante los Juegos Olímpicos de 1928, celebrados en Amsterdam, muchos deportistas llevaron calzado fabricados en este pueblo, pero poco tiempo después ocurrió la ruptura. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, cada quien siguió su propio camino y la brecha entre ambos se fue haciendo cada vez mayor.
A partir de entonces, se inició una batalla comercial sin escrúpulos que se extendió a sus hijos y nietos. Adolf (Adidas) y Rudolf (Puma) crearon dos emporios deportivos que como parte de la batalla patrocinaron a las mejores estrellas del siglo XX. La pugna ha sido tan impetuosa que la periodista holandesa Barbara Smit reconstruyó esta historia en su libro: Hermanos de Sangre.
El mayor desencuentro entre ellos surgió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Adi quedó eximido de incorporarse a las filas del Ejército, al ser reconocido como técnico indispensable para el buen funcionamiento de la fábrica, mientras Rudi fue enviado al frente en Polonia. Rudolf nunca superó esta afrenta. Cuando los países aliados liberaron Herzogenaurach, población que los vio nacer, crecer y levantar sus imperios, Rudi fue encarcelado durante un año acusado de pertenecer al servicio de inteligencia. Siempre culpó a su hermano de haberlo traicionado y no dudó en incriminarlo para limpiar su nombre y así recuperar el control de la empresa. Así fue como Rudi fundó Puma (1947) a un lado del río Aurach y Adi mantuvo las instalaciones en el otro lado para Adidas y a partir de 1949 marcó sus zapatos con las características tres tiras.
Tras la separación, Herzogenaurach fue una ciudad dividida. Los trabajadores de una y otra fábrica iban a bares y panaderías diferentes y mandaban a sus hijos a jugar a equipos distintos. Los problemas se diluyeron cuando las familias Dassler dejaron de controlar las empresas e ingresaron otros accionistas, aunque aún persisten algunos extremistas.
En estos años, fue célebre el invento de Adolf de los zapatos de fútbol con tacos atornillados, con los cuales la selección alemana ganó el Mundial de 1954.
Sin cuartel
La pugna ha sido sin cuartel y con abundantes golpes bajos. Antes del Mundial de México 1970, por ejemplo, Horst y Armin, hijos y herederos de los imperios acordaron, inesperadamente, que Pelé quedaría fuera del objetivo de ambas empresas, para evitar que su fichaje ocasionara una guerra de ofertas que no convenía a ninguna de las dos empresas.
Luego de haber roto el pacto, Armin viajó a Brasil y le entregó US$25 mil al astro por el mundial, US$100 mil por los siguientes cuatro años y regalías del 10 por ciento sobre las ventas de zapatos Puma con su nombre. Por si fuera poco, acordó que en uno de los últimos partidos, antes del saque inicial, le pidiera tiempo al árbitro para atarse el calzado. Así, durante unos segundos, su zapato ocupó la pantalla de millones de hogares de todo el mundo.
Para Adidas, fue una traición imperdonable y nunca más se firmaron pactos. A partir de ese momento, las grandes estrellas entraron en guerras de pujas y así se llegó a los contratos colosales de la actualidad. Este fue tan sólo un capítulo más de la guerra de estos hermanos de sangre y sus descendientes, a quien el afán de poder y prestigio deshicieron en hiel el menor atisbo de fraternidad. Durante el Mundial de Alemania 2006, el gran duelo se mantuvo. Adidas contaba con mayores posibilidades de brillar por el hecho de vestir a cuatro de los ocho cabezas de serie (Alemania, Francia, España y Argentina), mientras que Nike sólo lo hacía con Brasil y México. Muchos creían que la final sería entre Alemania-Brasil; sin embargo, fue entre Francia e Italia, con victoria para los segundos, equipados por Puma.
Tras la adquisición de Reebok, Adidas se convirtió en el emporio número dos del mundo, en el sector de los artículos de deportes, detrás de Nike. Pero la historia de éxito durante los últimos tiempos es la de Puma. Desde hace años, la empresa con el logo del felino registra índices de crecimiento de dos dígitos. Con un volumen de ventas de mil 500 millones de euros (en 2004), que la convierte en tercera empresa mundial del sector y, según los estudios de mercado, está considerada “la marca de ropa deportiva con estilo más codiciada del mundo”. |