Semanario de Prensa Libre • No. 168• 23 de septiembre de 2007

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Editorial

A propósito
Cocina mestiza

Por; Viviana Ruiz
Editora

Si en el menú de un restaurante encuentra platillos como paella, tortilla de papa, gazpacho o lentejas, usted sabe que está en un lugar donde la especialidad es la comida española. Pero si le ofrecen tamales, chuchitos, pepián, revolcado o fiambre, entonces está en una sucursal del paraíso en la Tierra, en un local destinado a la cocina guatemalteca.

Aun cuando la palabra gastronomía es para la Real Academia Española “el arte de preparar una buena comida”, dicen los sociólogos que la comida no puede desvincularse de la cultura, pues cada país le otorga una particularidad a los alimentos. De esa cuenta, se puede hablar de diferentes tipos, por ejemplo, de la francesa, mexicana, tailandesa o guatemalteca.

El carácter singular de nuestra cocina empieza a dibujarse antes de la llegada de los españoles, pues si bien éstos trajeron productos del Viejo Continente, los mayas tenían, como era de esperarse, su forma de alimentarse. Fue así como se formó una gastronomía mestiza. También como parte de la fusión de razas, el comer juega desde entonces un papel dentro del ciclo religioso que, a lo largo del año, permite que una serie de platillos tengan un aparecimiento cíclico.

Es precisamente de la evolución de la cocina nacional, desde antes de la colonia hasta nuestros días, que trata el reportaje D fondo de esta edición que investigó la periodista Ingrid Roldán.


   

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