Apuesta a los inmigrantes
Por: Sergio Muñoz Bata
La cadena de televisión Univisión, la más fuerte y con mayores índices de audiencia en Estados Unidos, invitó a los candidatos presidenciales de ambos partidos a asistir a un foro a que expusieran su visión y sus ideas principales acerca de cómo conducirían al país en caso de ganar la Presidencia pero, sobre todo, para cuestionarlos sobre temas importantes para la comunidad hispana.
Siete aspirantes demócratas respondieron afirmativamente a la invitación y se celebró el foro, que contó con la presencia de los tres candidatos que van adelante en las encuestas de opinión, y cuatro más que tienen pocas posibilidades de lograrla.
La misma invitación se les hizo a los candidatos del partido Republicano, pero sólo John McCain respondió al llamado, esto ha imposibilitado que se le dé trato igualitario a ese partido.
De los grandes temas de la agenda política demócrata en la campaña al 2008: la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, el fortalecimiento de la clase media nacional, el cuidado de la salud, la búsqueda de la independencia energética, el mejoramiento del sistema educativo y la reducción de pobreza, ninguno de los asistentes al foro dijo nada memorable.
Y eso, aunque lamentable, era predecible. No hay lugar para los errores en la víspera de las elecciones primarias. Pero además, y sobre todo, esa no era la razón de ser del foro. Para los candidatos lo importante era darse a conocer ante la comunidad. Para Univisión, lo importante era lograr que los candidatos presidenciales asistieran a un foro de la comunidad hispana; lo original fue hacerles preguntas en español sobre los temas de la agenda hispana y hacerlos que se comprometieran, en inglés, a luchar por aquéllos temas que los directivos de Univisión juzgaron son los grandes de la comunidad.
Como era natural tratándose de un medio de comunicación en español, la inmigración se convirtió en el tema clave, dejando para la reflexión y el análisis un extraordinario sin fin de paradojas.
En este sentido, por ejemplo, habría que considerar que para los aspirantes demócratas con posibilidades reales de ganar la candidatura presidencial adentrarse en el tema migratorio es incómodo por muchas razones. Públicamente no pueden abogar por la continuación de la inmigración ilegal ni por la amnistía a los millones de indocumentados que ya residen en el país ni pueden oponerse a la construcción del muro en la frontera sur, porque tal y como se ha planteado, el asunto se inserta en el tema de la seguridad nacional. De hecho, tres de ellos votaron a favor de su construcción.
Irónicamente, para los candidatos republicanos que no participarán en el foro, el tema migratorio no sólo es central en sus campañas sino que oponerse de todas las formas posibles a la inmigración ilegal se ha convertido en asunto definitorio y obligado porque, presumen, les rinde enormes beneficios ante los votantes.
Lo que no es cuestionable es que la apuesta de Univisión fue colocar el asunto como la prueba de fuego para los candidatos que buscan el voto de la comunidad latina que para la cadena televisiva es mayoritariamente inmigrante.
Y que nadie vaya a pensar que actuando de esta manera Univisión está haciendo el descubrimiento del siglo. En Estados Unidos, quienes activan la política son los grupos de presión y de poder: las corporaciones, cámaras de comercio y de industria, sindicatos, grupos étnicos y raciales, porque quienes elaboran las políticas tienen vínculos estrechos con los cabilderos que representan a cada uno de estos grupos.
Para que el cabildeo funcione, sin embargo, hay que cumplir con un modelo que los especialistas en el tema han definido con claridad.
1) El grupo debe tener unidad temática. Considere por ejemplo, la defensa de Israel para la comunidad judía.
2) Es capaz de actuar en concierto. Por ejemplo, la oposición al libre comercio de los sindicalistas.
3) Posee los recursos humanos y financieros necesarios para persuadir a los diferentes actores políticos a que se unan a su causa. Por ejemplo, las contribuciones de la industria farmacéutica a quienes escriben leyes que prohíben la venta de medicamentos baratos procedentes de Canadá.
En este contexto, habría que preguntarse hasta qué punto la comunidad hispana está unificada en torno a la defensa de la inmigración ilegal o si continúa siendo una cuestión debatida y debatible.
La respuesta, mucho me temo, es negativa, pues todo indica que para los hispanos de segunda, pero sobre todo de tercera generación, la inmigración no es un tema fundamental, porque como ha pasado con todos los otros grupos inmigrantes, sus vínculos con los recién inmigrados se han debilitado con el tiempo.
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