Semanario de Prensa Libre • No. 168• 23 de septiembre de 2007

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D cultura

Presto non troppo
Miguel Ángel, hoy

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Cuarenta años después de haber recibido el Nobel, Miguel Ángel Asturias guarda una vigencia que acaso él mismo no imaginó. Tres manifestaciones recientes de ello se hallan en eventos como la Suite Asturias, de Igor De Gandarias y Guillermo Escalón (video estrenado el 31 de julio), el concierto del Cuarteto Asturias (el 16 de agosto), y la presentación del montaje multimedia Luz de Alumbre del grupo Pájaro Jaguar (el 18 del mismo mes).

Cada una de estas interpretaciones del legado asturiano diverge grandemente de las otras. El video del compositor De Gandarias y del cineasta Escalón incluso se distancia de sus propias colaboraciones anteriores (más abstractas y sin referencia directa a los textos que les han servido de base). A contramano, esta nueva pieza de electroacústica toma varios de los fragmentos mejor conocidos de las novelas en que Asturias luce su capacidad para reinventar el idioma y los manipula como materia prima para crear la banda sonora. Ésta, a su vez, germina en un video apacible, sin arrebatos.

Por su parte, aunque ha trabajado fundamentalmente con el repertorio europeo estándar, es significativo que un joven cuarteto de cuerdas porte el nombre de este gran escritor, a un mismo tiempo guatemalteco y universal. Esto sugiere que sus integrantes le apuntan a objetivos más allá de un recital (como el que reseñaba cabalmente hace una semana en esta revista) o un nicho en el gusto de un público cautivo.

Finalmente, aun cuando Pájaro Jaguar (concebido y encabezado por David Marín) carece de la necesaria solidez musical, tanto formal como de fondo, sí reflejó una concentrada lectura de El Señor Presidente y se tradujo en una secuencia visual elaborada y fascinante.

Los participantes en este proyecto son artistas conceptuales antes que artistas escénicos. Tendrán, por lo tanto, que repensar su actuación en público y alcanzar otro nivel técnico. Sin embargo, su propuesta es interesante; un submundo a la espera de ser explorado y potenciado.

El Gran Moyas, pues, sigue vigente. Un paradigma de nuestra cultura, una cultura por excepción.

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