Semanario de Prensa Libre • No. 169• 30 de septiembre de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D frente
   > D fondo
   > D todo un poco
   > D coleccionista
   > D mundo
   > D historia
   > D farándula
   > D portafolio
   > D viaje
   > Punto final

 


Punto final

La tecnología y la salud

Por: Jeff Nesmith Cox

En los últimos meses, los científicos han vislumbrado un futuro cercano en el que se diagnosticarán enfermedades infecciosas casi instantáneamente, e incluso es posible que antes de que existan.

Instrumentos nuevos pueden analizar con rapidez una muestra de sangre, esputo, tejido o cualquier otro espécimen biológico, y detallar el código genético de prácticamente lo que sea que esté presente, incluidas enfermedades nuevas o patógenos modificados en forma deliberada.

Existen varios enfoques diferentes, una colección de tecnologías a las que se está denominando metagenómicas o, en ocasiones, shotgun genomics (genómico total).
Algunos científicos creen que las nuevas tecnologías se pueden comparar a la invención del microscopio, y provocarán un cambio fundamental en la forma en la que se identifica y diagnostica una enfermedad.

“Es todo un mundo nuevo”, explicó el epidemiólogo y patólogo de la Universidad de Columbia, Lian Lipkin, y agregó: “Lo digo muy en serio”.

Lipkin formó parte de un grupo de científicos gubernamentales y universitarios que usaron la metagenómica para vincular un virus poco usual a la desaparición masiva de abejas el invierno pasado.

Un grupo de investigadores encontró
una nueva forma de anticiparse
a las enfermedades infecciosas

Los científicos tomaron algunas abejas de una colmena enferma y otras de una sana, e hicieron lo que equivale a un inventario de todo el ADN en cada muestra. Casi con la misma rapidez con la que se puede decir ácido desoxirribonucleico, una máquina detalló el código genético de las abejas y de todas las bacterias, virus y otros patógenos o parásitos en cada muestra.

Después corrió lo que equivale a una búsqueda en Google en una enorme base de datos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) con casi todas las secuencias conocidas de ADN en el mundo.

Lotería. El código genético de un virus identificado hace menos de tres años por científicos israelíes y nombrado virus paralítico agudo israelí se encontró en todas las colmenas enfermas y en casi ninguna de las que se pensaba estaban sanas.

El mismo día en que se reveló este descubrimiento, científicos de Chicago, San Francisco y San Luis anunciaron que habían utilizado la metagenómica para crear un inventario de virus en el tracto respiratorio humano y encontraron 35 especies diferentes de rhinovirus —incluidos cinco nuevos— y varios coronavirus.

Unas semanas antes, científicos de la Universidad de Washington en San Luis dijeron que habían hecho inventarios metagenómicos de bacterias en el tracto digestivo humano y encontraron un tipo predominante en personas obesas mientras que uno distinto en las que no son gordas.

“De haber tenido esto”, expresó, “podríamos haber anticipado el VIH. Podríamos haber tenido lista una prueba sanguínea. Piense en los millones de vidas que podrían haberse salvado”.

El equipo usado para encontrar el virus de las abejas lo vende 454 Live Sciences, una compañía de Connecticut que Roche, el gigante farmacéutico, compró hace poco.

La máquina encuentra porciones de material genético y lee los pares base individuales, el alfabeto del ADN. Entonces compara las secuencias que descubrió con las de genes que se encuentran en el Centro Nacional de Información Biotecnológica.
El Centro, una división de los NIH, ha estado recolectando las secuencias durante casi 20 años en una base de datos en línea llamada GenBank.

En la actualidad, la cantidad total de información genética que tiene la GenBank equivale a más de 100 mil millones de pares base tomados de seres humanos y de más de 165 mil de otros organismos. El banco de datos incluye genomas completos y fragmentos de genes, comentó David Lipman, director del centro de información biotecnológica.

“Si pudiera sacar un pescado de las grandes profundidades del océano y tomar una muestra del orificio más profundo de ese pescado, y encontrara algún tipo de bacteria, hay bastantes probabilidades de que 60 a 70 por ciento de sus genes se parecerían a algo que siempre hemos conocido”, comentó. “Y 20 o 30 por ciento no se parecerá a nada que hayamos visto en el árbol de la vida”.

New York Times

   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com