A propósito
Excelencia
en detalles
Los hábitos de consumo de los clientes han empujado a inventar nuevos conceptos de hospedaje, y uno de reciente ingreso en el país son los denominados hoteles-boutique —hoteles pequeños, hoteles de lujo, hoteles encantadores, hoteles únicos, hoteles de diseño o chic—. La diferencia de éstos con los de las grandes cadenas está en los detalles. Su atención es personalizada y su arte consiste en crear sensaciones de intimidad y vender experiencias únicas, gracias a su tamaño: de tres a 50 habitaciones.
La tendencia surgió en Inglaterra, y desde el viejo continente ha penetrado hasta la ciudad colonial. Y no podía ser de otra manera, pues el concepto se ha convertido en auténticos puntos de referencia en las urbes donde se encuentran.
Según los expertos en el ramo, el segmento que genera la fuente principal de ingresos a éstos son los viajeros corporativos, quienes dan gran importancia a la privacidad, los servicios, la atención y el lujo. Este mercado es de gran poder adquisitivo y no estacional, ni muy elástico y repetitivo; sin embargo, en Antigua Guatemala son los turistas que recorren el mundo por placer quienes los ocupan.
Cada uno de estos sitios expresa por sí un estilo original y refrescante: son eclécticos y hermosos. Mezclan valores tradicionales de hospitalidad con un enfoque de confort.
La periodista Julieta Sandoval nos invita, en el tema Dfondo de esta edición, a recorrer algunos hoteles-boutique de la ciudad de Santiago de los Caballeros, que se distinguen por el énfasis que imprimen a los colores, por el uso materiales naturales, por tecnología de punta y por áreas comunes, cómodas y agradables.
Viviana Ruiz,
Editor
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