Semanario de Prensa Libre • No. 196 • 06 de abril de 2008

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D farándula

La casa del rock criollo
Rock’ol Vuh abrió sus puertas en agosto del año pasado como un homenaje a los grupos famosos de Guatemala y como un espacio para los nuevos.

Por Ingrid Roldán Martínez.
Fotos: Carlos Sebastián

Todo transpira rock dentro del local. El escenario es el corazón. De las paredes penden fotos de los intérpretes en escena, así como objetos que representan 25 años de historia de grupos, músicos y cantantes. “Es un tributo al rock guatemalteco”, comenta Sergio Fernández, baterista conocido en el medio como Taz y director de Rock’ol Vuh.

En imágenes y objetos se recuerda la trayectoria de bandas como Alux Nahual, Yttrium, Bohemia Suburbana, Viernes Verde y Los Últimos Adictos (del que Taz formó parte durante cinco años, hasta la muerte de Ricardo Andrade y Gabriel Rivera).
Desde su inauguración, el 30 de agosto del 2007, han actuado en este escenario Viernes Verde, Razones de Cambio, el Clubo, La Gran Calabaza, Tavo Bárcenas y Radio Viejo, por mencionar algunos.

Este último, que celebró allí su 19 aniversario en febrero pasado, comenta en su página electrónica (http://radioviejo.com.gt/blog) “El Rock’ol Vuh sirvió de excelente marco para poder dar lo mejor de nosotros”.

Una idea concreta

Taz tiene 20 años de estar inmerso en el ambiente artístico guatemalteco como integrante de varias bandas (Yttrium, Bohemia y Los Últimos Adictos).

Desde hace algún tiempo se había planteado la posibilidad de abrir un local donde ofrecer conciertos. Logró que sus padres los apoyaran económicamente y junto a Carlos Franco (conocido como Pasaco) comenzaron a dar los primeros pasos y localizar la ubicación adecuada. Encontraron un local en Cuatro Grados Norte. Se unieron a ellos dos amigos más: Óscar Volpe y Carolina Tejeda.

Los cuatro definieron el nombre del lugar. Plantearon varias posibilidades. Por casualidad, Fernández y Franco tenían en su lista Rock’ol Vuh, que describe con exactitud el sentido del lugar: el ritmo musical y lo guatemalteco al hacer referencia al libro Pop Wuj.

El siguiente paso fue diseñar el lugar. Volpe es arquitecto y su actividad se centra en el diseño de imagen corporativa. Trabajó la imagen de Los Últimos Adictos.

Su experiencia le sirvió para definir el concepto del lugar, diseñar los espacios y el logo: un glifo maya cuyos personajes tocan una guitarra eléctrica. “La idea fue que desde todos los ángulos del local se vea el escenario —comenta—; nuestra intención no es ser un bar sino un teatro a donde la gente llegue a ver una buena presentación con el sonido y la iluminación adecuada”. Un aspecto importante en el diseño fue aislar el lugar y adecuar las bocinas a los niveles permitidos por la ley. “Queremos ser unos vecinos deseables”, comenta Volpe. Trabajaron junto a él Sergio Cermeño, Elman Vargas y Gustavo Rojas.

Para la decoración solicitaron a rockeros de distintas generaciones algunos objetos representativos. De tal cuenta exhiben el sombrero y la camisa que usaba Jack C. Schuster, cuando fue integrante de Alux Nahual. También se exhibe un violonchelo de Paulo Alvarado, las baquetas y playeras de Lenin Fernández y la primera guitarra de esa misma agrupación.

Recibieron objetos y afiches conmemorativos de Razones de Cambio, La Tona, Extinción, Yttrium, Viernes Verde, el radio de Radio Viejo, la guitarra con que Bohemia Suburbana grabó la canción Peces e iguanas. Giovanni Pinzón pintó un mural. La mayoría de fotografías son del archivo de Kurt Zierlein, quien ha hecho un importante registro de conciertos y artistas por más de una década.
Antonio Aragón proporcionó el equipo de audio e iluminación y ahora es el ingeniero de sonido en todas las presentaciones. Carolina Tejeda asumió la administración.
“Es importante mencionar el entusiasmo con el que todos se involucraron”, refiere Fernández.

Larga vida al rock

El espacio lleva más de siete meses de actividad y en él se han presentado los grupos más representativos y le han dado espacio a nuevas bandas. “Quiero que sea un proyecto a largo plazo. Así como tengo 20 años de tocar rock, espero que el Rock’ol Vuh siga muchos años más; que se presenten grupos internacionales”, detalla Fernández.

Aunque ésta es su razón de ser y es una expresión con la que se identifican miles de jóvenes, el espacio también está abierto a otro tipo de propuestas musicales como el reggae y el jazz.

Los planes cercanos incluyen atraer también al visitante extranjero y ampliar su programación a una agenda cultural más variada, con obras de teatro, foros, exposiciones de fotografía, ciclos de cine y presentaciones de libros.


   

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