No solo estudio; también se nada
Sancarlistas muestran sus aptitudes fuera del salón de clases y se
sumergen en la piscina.

Por Roberto Villalobos
Fotos: Carlos Sebastián
Aparte de las intensas jornadas de estudio o de la organización de la popular Huelga de Dolores, los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) también han dado un espacio importante al deporte, en este caso, a la natación.
Desde hace 17 años, algunos sancarlistas acuden a la piscina olímpica —ubicada a un costado del estadio La Revolución— para librarse del estrés diario y ejercitar los músculos a través del denominado “deporte más completo”.
Los cursos de natación que se imparten son administrados por el Programa Estudiantil de Natación de la Asociación de Estudiantes Universitarios (Penaeu).
“El Programa es una alternativa para que el universitario y trabajador se desenvuelva en el campo deportivo”, refiere Daniela Godínez, instructora. Interactúan estudiantes de diversas facultades: Medicina, Arquitectura, Ingeniería, Ciencias Económicas y Humanidades, entre otras. En la actualidad están inscritos unos 370; 90 por ciento de ellos son de la Universidad.
El Penaeu existe gracias al esmero de sus tutores. Muchos de ellos, a pesar de tener responsabilidades familiares, un trabajo y estudios, acuden todos los sábados a impartir las clases, y los domingos para los entrenamientos. De igual forma, colabora el Departamento de Deportes de la Usac, la Editorial Universitaria y Radio Universidad, para la difusión de los cursos.
A pesar de la carencia de recursos económicos, el Programa se ha mantenido a lo largo de casi dos décadas gracias a la ayuda de voluntarios; de hecho, los profesores actuales se iniciaron en esta disciplina sin saber nadar, y ahora enseñan a los nuevos, de forma gratuita. Como lo menciona Godínez, esto se hace “por amor a la Universidad y por devolverle algo a la gente”. Uno de ellos es Paulo César Soto, de 27 años de edad. “Hace cuatro años aprendí a nadar gracias a este programa”, dice. Ahora, el sancarlista es subcoordinador de la Penaeu y uno de los más ágiles nadadores del lugar.
Asimismo, destaca el hecho de que el Programa está abierto al público en general (mayores de 18 años). Vilma Reyes (41) se inscribió a la Penaeu hace un año para aliviar el estrés del que padecía. “Sufría muchas tensiones en mi trabajo y me enfermé. Un médico me refirió la natación. De inmediato exclamé: ‘¡Pero si yo no puedo nadar… me ahogo!’”. Ahora, en tan solo 12 meses aprendió a nadar y, por supuesto, los efectos positivos se notan en su salud, pues su sistema nervioso mejoró y el estrés ha desaparecido.
De igual forma, Haref Salomón, de 22, empezó el año pasado a recibir los cursos. Al principio, llegó “por fregadera”, según dice, con sus amigos, pero de a poco le tomó cariño al agua. “Ahora vengo todos los días; luego, entro a clases con la mente despejada y con muchas ganas”, cuenta —de manera entusiasta— el futuro ingeniero.
El Programa se divide en tres categorías: principiantes, intermedios y avanzados. Cada vez que se perfecciona una etapa, los aprendices hacen una excursión a las playas del Lago de Atitlán (en Panajachel), en donde, según la categoría, se nadan entre 22 metros hasta el kilómetro y medio; este último caso para los expertos.
Beneficios
“Nos hemos dado cuenta de que nuestros alumnos, a través de la natación, empiezan a practicar más deporte. Incluso, muchos de ellos, fumadores, dejan de serlo”, comenta Godínez.
La natación, según la experta, es sin duda una disciplina muy completa, ya que al practicarla se mueven todos los músculos del cuerpo, por lo que se tonifican y, de igual forma, la piel se hidrata. Además, lo pueden hacer desde los bebés hasta los ancianos.
Aparte de los innumerables beneficios que la natación brinda a nivel físico, también los deja patentes a nivel psicológico: la gente se siente más feliz, motivada, disciplinada y, en la mayoría de casos, mejora de forma considerable la seguridad en sí misma.
Godínez expresa que el ejercicio es vital para llevar una vida saludable. “Es una cultura que todos los guatemaltecos deberíamos tener”, puntualiza.
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