A merced de promociones
Los bancos de datos electrónicos permiten a las empresas de mercadeo el acceso a información privada de las personas.

Por Francisco Mauricio MartÍnez
fotos: Carlos SebastiÁn
Pocas personas podrán escaparse del acoso de vendedores, quienes a través de una llamada telefónica, correo electrónico o correspondencia personal, ofrecen productos no solicitados por los clientes. “Usted se ha ganado una tarjeta de crédito” o “Lo llamamos para ofrecerle las ventajas de nuestro producto...”. Esos son algunos de los estribillos que muchas veces escuchará o leerá.
La primera pregunta que asalta a las personas es ¿dónde obtuvieron mi número de celular? Y cuando se trata de correos electrónicos o información que llega a la residencia, la interrogante es similar.
Pocos son los que saben que esta oleada de ofrecimientos tienen como punto de partida las bases de datos electrónicas obtenidas de forma ilegítima. En estas datas aparece toda la información relacionada con el salario mensual y hasta cualquier demanda en los tribunales.
Quienes las obtienen encontraron en esta actividad un verdadero negocio. El director de un colegio —que pidió omitir su nombre— cuenta que una vez un hombre llegó al establecimiento educativo a ofrecer una cañonera y dos computadoras a cambio de la base de datos electrónica del plantel. “En esta se encuentra toda clase de información, desde el lugar del trabajo de los padres hasta su salario”, refirió.
Un empleado de un banco emisor de tarjetas de crédito, al ser cuestionado vía telefónica sobre la manera en que había obtenido un número de celular, mencionó: Una, a través de referencias de amigos que proporcionan los datos y otra, por medio de bases de datos que había obtenido de una empresa de comida express y de un organismo de salud).
Falta ley
Omar Barrios Osorio, catedrático universitario en Derecho e Informática de la Usac, afirma que en Guatemala se manipula la información privada de las personas sin ninguna limitación.
Considera que la causa principal de este abuso es que en el país no existe una legislación de protección de datos personales. “No tenemos una ley que diga qué datos se pueden compilar y cuales no”, explica.
Barrios agrega que en países como España, Chile y Argentina sí la tienen. Cuando una persona proporciona información en las empresas de telefonía o colegios, por ejemplo, aparece una cláusula donde cita que la información que ahí se consigna no podrá ser utilizada más que por dicha empresa, y si la proporciona a otra está sujeta a responsabilidades legales.
En materia jurídica guatemalteca lo único que se puede leer es lo que cita el Código Penal en su artículo 274 “D” y que cita: “Registros Prohibidos. Se impondrá prisión de seis meses a cuatro años, y multa de doscientos a mil quetzales, al que creare un banco de datos o un registro informático con datos que puedan afectar la intimidad de las personas”. Falta una ley específica, asegura Barrios.

Caso argentino
- El diario El Clarín, de Argentina, publicó hace unos meses, esta noticia, la cual sentó precedente.
- La Justicia le prohibió al Citibank revelar a otras compañías, incluso vinculadas con ese mismo grupo empresario, los datos personales de sus clientes con fines publicitarios.
- Es un fallo a favor de la intimidad de los clientes bancarios, porque esa práctica viola la Ley de Protección de Datos que fija el expreso consentimiento de la persona para poder difundir esa información.
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