Semanario de Prensa Libre • No. 197 • 13 de abril de 2008

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D oficios

Tejidos de talla internacional
Sus figuras y colores son para el gusto extranjero, pero su elaboración está inspirada en la tradición guatemalteca. Eso los hace únicos en el mundo.

Por julieta sandoval
fotos: Carlos SebastiÁn

Sin perder las costumbres que tanto caracterizan a Guatemala, varias poblaciones del país elaboran tejidos para comercializarlos a gran escala. Nuevas formas y colores han sido incorporados a las técnicas ancestrales, pero pensados para compradores de cualquier parte del mundo, y ya no solo los de la propia comunidad.

“Dar un uso funcional a las telas, sin romper la identidad cultural, es lo que se ha buscado en los últimos tiempos: ir a nuevos mercados con algo diferente para no quedarnos solo a nivel local”, explica Santos Rosales, presidente de la Comisión de Artesanías de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport).

Esta búsqueda de nuevos compradores empezó a mediados de la década de 1980. En el siguiente decenio se hizo más visible el trabajo de los tejedores. Los mejores años fueron de 1991 a 1993 pues, por cumplirse 500 años del descubrimiento de América (1492-1992), se dio un repunte, que después empezó a disminuir. “Por eso se debía hacer algo para recuperar el mercado, y es cuando se producen las innovaciones”, agrega Rosales.

Con calidad

A un artesano se le hace más difícil competir en el mercado, por eso se agrupa. Esto sucedió en San Antonio Palopó, Sololá. Artesanías Pueblo Maya, compuesta por 57 mujeres y 24 hombres, empezó con un tejedor. Andrés Pérez Sicay, quien ahora dirige al grupo, buscó nuevos clientes en Internet y encontró uno. Sin embargo, con el tiempo su producción ya no fue suficiente para proveer, por lo que involucró a otros vecinos.

En este poblado de calles empinadas, en la mayoría de las viviendas hay un artesano. Por ejemplo, en casa de doña Petrona Sicay, quien solo habla kaqchikel, ella trabaja junto a sus tres hijas. Esta vez elaboran pulseras con intensos colores que serán enviadas a Alemania.

Al seguir subiendo por la calle peatonal, se ubica la residencia de Bartolomé Pérez, quien habla sin dejar de mover sus manos y pies en el telar de pedal, en donde combina diversas tonalidades de azul para elaborar tela para chalinas, que irán rumbo a Estados Unidos.

En la vivienda de Andrés Pérez se reúne la producción de todos los socios. “Los tejidos que entregamos es de la mejor calidad, pues son requisitos solicitados a nivel internacional”, explica.

El procedimiento que sigue para comercializar en el extranjero es enviar un certificado de calidad de la materia prima, después una muestra del diseño, el cual es analizado en laboratorios para determinar que no contenga productos contaminantes. Al cumplir con los requerimientos, se hace la producción.

Cuando llega a los compradores, se toma una pieza al azar para someterla a prueba y determinar si se cumplió con los requisitos acordados. De no ser así, se devuelve la mercancía.

Los tejidos de Artesanías Pueblo Maya son hechos en telar de pedal o pie, pues con éste se trabaja de forma más rápida que con el de cintura. Además, con el primero, los hombres de la localidad han trabajado durante años. La innovación consiste en los colores y figuras utilizados, los cuales son de acuerdo con las tendencias internacionales. Aída Fernández, de la Comisión de Artesanía de Agexport, cuenta que una forma de apoyar a los artesanos es contactarlos con diseñadores, nacionales y extranjeros, quienes conocen los gustos de los compradores.

“El mercado de artesanías ha evolucionado, pues se enfrenta a una competencia como la de la India: por eso impulsamos la innovación”, detalla. Los textiles son un área importante en las exportaciones de artesanías. Según Fernández, es de 70 por ciento.

Los diseños son más sobrios y varían según las estaciones, primavera, otoño u otra. Santos Rosales indica que a algunos artesanos les ha sido fácil el cambio, mientras a otros les ha tomado más tiempo el adaptarse a las modas que se requieren.

Sin embargo, cada vez son más los que se agrupan para competir en el mercado. Rosales calcula que existen en el país unas 40 cooperativas y de 200 a 300 asociaciones.

Los tejedores han expandido, cada vez más, sus posibilidades de vender en el mercado internacional. Para Santos Rosales, sería bueno que en el país se valorara el trabajo que hacen los artesanos, el cual es de calidad.

Atrás de un tejido hay una mujer o un hombre que trabaja el telar de cintura o de pedal, quien continúa con sus costumbres ancestrales, pero que ha introducido modernidad para ser cada vez mejor y competir así con los mejores tejedores del mundo.

Algo más

  • En Agexport hay 74 agremiados de diferentes partes del país. Algunas de las empresas son Casa de los Gigantes, en Antigua Guatemala; Innova, Chilam Balam y El Puente, en Quetzaltenango. Ajquen, de Chimaltenango. Crearte, Casa Cotzal, Kraf, Casa de los Bosques, Tesoros Mayas, en la capital.
  • La Comisión de Artesanía de Agexport tiene 10 años de trabajar en el desarrollo de estos productos, como facilitadores para la comercialización.
  • Los mayores compradores de tejidos guatemaltecos son Estados Unidos y países de Europa. Ahora se trabaja para ingresar en el mercado mexicano.
  • En el Museo Ixchel funciona la tienda Proteje, donde se muestra parte de la evolución de la tradición textil, según indica su página en Internet.

   

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