Semanario de Prensa Libre • No. 198 • 20 de abril de 2008

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En primera persona

Era tiempo de fiesta, de zafra
Una presa no soportó la cantidad de agua que bajó de los cerros.

Nací el 11 de octubre de 1941, en la finca El Salto, Escuintla, donde estaba ubicado el ingenio El Salto. Era una finca muy admirada por su prosperidad económica y, para empezar, allí se situaba el ingenio más grande de Guatemala.
Todos sus trabajadores gozaban de buenos salarios, buenas prestaciones y a los colonos (trabajadores) les daban maíz, frijol, sal y azúcar.
Era famoso, además, porque al terminar la zafra empezaba la fiesta de la finca; se preparaban para elegir a la reina, había actos culturales, deportivos y religiosos.
También tuvimos la dicha de que fuera la sede de grupos de boy scouts. A estas actividades asistían grandes personalidades, como el presidente de la República, y grupos musicales de alto nivel centroamericano.
En medio de toda esta felicidad, no imaginábamos la tristeza por la que íbamos a pasar.
El 1 de noviembre de 1969, cuando tenía 28 años de edad, viví una tragedia en la que murieron muchas personas. Fue el desbordamiento de una presa que no soportó la cantidad de agua que bajó de los cerros, y eso hizo que se rompiera el muro de contención, que era un criadero de camarón y pescado. Esa gran cantidad de agua arrasó con todo cuanto encontró a su paso, incluso viviendas, personas, animales y árboles.
Un taxista que hacía un viaje hacia este lugar fue prevenido de lo que sucedía, mas no hizo caso. A causa de su imprudencia, fueron arrastrados él y los pasajeros que lo acompañaban. Lamentablemente, el carro cayó a un barranco y fallecieron entre todo lo que traían las corrientes de agua.
Bomberos Voluntarios y amigos se pusieron a buscar a los cadáveres que fueron hallados a varios kilómetros de la finca. En memoria de estas personas se construyó una cruz con una plaqueta donde están escritos sus nombres. Gracias a Dios, a mi familia y a mí no nos sucedió nada.

Edelmira Rosales de Nájera, (Doña Yeye).

La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
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