Presto non troppo
Tavo y Manuel
Por Paulo Alvarado
Es frágil la existencia. Hará un mes, en desafortunada hora, el músico Gustavo Bárcenas sufrió un percance que por poco le cuesta la vida. Hará apenas dos semanas, velábamos al escritor Manuel Corleto, quien en efecto la perdió, en circunstancia heroica, pero aún más desafortunada.
Tengo presente a aquel patojo de buena pinta, inquieto, talentoso, a quien desde muy joven he visto jugándosela en el escenario. En una ocasión, Tavo completaba con el bajo eléctrico a un grupo de jazz de emergencia. En otra, participaba con un conjunto experimental de percusión. En otra más, se lucía como cantante en una boda. También lo vi al frente de agrupaciones como Dharana, o como solista, o como guitarrista, o cuando tocaba una flauta de colores transparentes...
De Meme ya sabía mucho antes de tratarlo personalmente. Ensayista, novelista, dramaturgo, crítico. Maestro de artes marciales. Impulsor de proyectos editoriales y de medios de comunicación, que se remontan a varias décadas atrás. Su personalidad controversial y combativa no podía dejar impasible a quienes lo conocían. Desde la primera telenovela guatemalteca, hasta los escritos incisivos, pasando por la confección de materiales literarios para niños...
Me alegra saber, al momento en que redacto estas líneas, que Tavo ya se encuentra en convalecencia; confío en que su aciaga experiencia le permita valorar lo que no se ha perdido; allí estaremos sus colegas, en busca de aportar al proceso de su recuperación. Me entristece recordar que Manuel ya no estará con nosotros, a pesar de que el acto por el que dejó este mundo lo mantendrá vivo en el recuerdo de sus herederos y en la memoria de quienes trabajamos alguna vez con él.
Uno la vio cerca. El otro ya se fue. Así sucede con tantos más que, reconocidos o anónimos, se enfrentan a los azares del peregrinaje humano y, como todo mundo, tienen que asumir las consecuencias de sus decisiones. Pero ambos están, al igual que los muchos que siguen adelante, en los pensamientos y en los sentimientos de quienes hemos tenido la opción de apreciarlos.
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