¿ARTE
o fastidio?
por Julieta Sandoval

De la rigurosa métrica del siglo XIII,
al desborde visual del XXI.
“Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo”, (Julio Cortázar, en su cuento Graffiti).
El citado texto es un ejemplo de lo que sucede con esas grandes obras, plasmadas en cualquier lugar menos en un lienzo. Aunque muchas veces se les ha considerado desagradables, y otras se les confunde con manchas en muros, esto es parte de un movimiento artístico que ya empieza a ser valorado en el país.
Además del uso del aerosol, el grafiti artístico transmite un mensaje por medio de escritos y dibujos, tiene concepto y técnica. “No es una mancha cualquiera”, comenta Zameone, uno de los más antiguos artistas que siguen en esa corriente. Eso lo diferencia del solo rayar paredes o monumentos históricos.
En Guatemala, su antecesor fue el grafiti político, que surgió como consecuencia de manifestaciones o rechazo a las situaciones vividas durante el conflicto armado. “La gente se expresaba a través de esas pintas, y se burlaba de las autoridades”, refiere Zameone.
También está el misceláneo, aquel que se observa en un portón que expresa: “No parquear”, “Claudia, te amo” o “No tirar basura”, que no relaciona ni lo político ni lo artístico. El de pandilla, que le sirve a esos grupos para marcar territorio, utilizando un lenguaje único para ellos, que resta color y creatividad, y su tipo de letra es estilo gótico.
Arte de la calle
El grafiti se considera un arte urbano, que no tiene una escuela especializada para aprenderlo. “Todo es autodidacta, es parte de la cultura hip hop”, explica Sonar, otro “grafitero”.
El grafiti tiene dos estilos, el wildstyle, en donde se usan figuras y letras, pero de forma plana; y el 3D, en donde se maneja el volumen. A varias piezas de pinturas colocadas con continuidad se les llama producción. Se da de dos formas: el americano, cuando el fondo es lo que unifica, y el europeo, en donde se mezclan piezas y fondo, afirma Sonar.
Algo importante y singular que distingue al “grafitero” es su firma o tag. Seleccionada de forma cuidadosa, puede estar compuesta de iniciales o representar un momento especial. Con esto se identificará, es el seudónimo. “Guarda la identidad de la persona”, asegura Sonar.
El grafiti es una expresión en donde se observa la habilidad del artista, quien con un aerosol da color y forma a su imaginación. Mas el plasmar su creatividad en un muro no asegura su permanencia, pues otra característica de este arte es la fugacidad. Pese a eso, quien realiza estas obras no le importa si sólo permanecen expuestas al público durante minutos, horas o días. Aunque puede hacerlo en cuadros, no es lo mismo, pues una particularidad del grafiti son las paredes, dice Sonar. “Cuanto más visibles, son mejores”, agrega. Por ello siempre es importante documentarlos, para saber que existió, pues mañana habrá desaparecido.
Para resumir este arte, anoto un texto de un grafiti: “Quien raya pared y mesa demuestra su destreza”.
Historia
- La palabra grafiti viene del griego graphein que significa escribir. Evolucionó en la palabra latina graffito.
- El grafiti moderno se remonta a los años 1960, en Nueva York, influido por la música hip hop.
- Uno de los primeros artistas de grafiti entrevistado por el New York Times en 1971, firmaba TAKI 183, su nombre era Demetrius, un joven griego que trabajaba como mensajero en Nueva York. Pintaba su firma en todos los sitios donde entregaba documentos y paquetes. Después, muchos empezaron a imitarlo y buscaban sitios cada vez más difíciles y llamativos.
- El objetivo era dejar su firma en el mayor número de lugares posibles, así ganaban fama dentro de los “grafiteros”. Además, cuánto más peligroso se hacía, más estatus adquirían.
Fuente: estudiantes.info
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