Semanario de Prensa Libre • No. 199 • 27 de abril de 2008

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D farándula

¿Muere el cine español?
“El cine español ha muerto. Su muerte la preveíamos hace muchos años”, decía un cineasta español, Rafael Gil, en 1931. Año tras año, muchos vuelven a opinar lo mismo.


Belén Rueda en una escena de El Orfanato.

Por ana martínez de zárate

La muestra es que mientras las películas estadounidenses predominan en las salas de cine, la más taquillera del año pasado en España fue una nacional, El orfanato, del director novel Juan Antonio Bayona, y producida por el mexicano Guillermo del Toro, que llegó a recaudar más de $38 millones, dos más que la siguiente en la lista, Piratas del Caribe. En el fin del mundo.

Pero todavía según los más críticos “el cine español interesa cada vez menos”. Así también opina el presidente de la Federación de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), Pedro Pérez, pues según él “hay menor sintonía entre el público español y su cine, en los últimos años”. La cuota de mercado del cine español sólo alcanzó en el último año cerca de un 13 por ciento de cuota de mercado.

Pero para los cineastas españoles la realidad es muy diferente. Se quejan de que no pueden competir con las propuestas de los EE. UU., que ocupan en torno al 70 por ciento de cuota, y que a pesar de las subvenciones del Gobierno y del 5 por ciento que están obligadas las televisiones en invertir en el cine nacional, los directores siguen pasando apuros económicos para llevar a cabo sus proyectos.


José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, junto a su esposa,
en el estreno de Alatriste.

Alex de la Iglesia, director de películas como Los Crímenes de Oxford o La Comunidad, explica cómo pudo producir su primer largometraje: “Tuve que hipotecar dos veces mi casa para pagar los intereses de los créditos y así rodarla. Todavía tiemblo al pensar que puse en peligro a mi familia por una película. Para acabarla necesité seis veces el dinero que me otorgaba el Ministerio de Cultura. La subvención me llegó un año después del estreno, y con ella pagué lo que debía en hoteles y laboratorios”.

En un estudio efectuado el año pasado por el Instituto de Pensamiento Estratégico se reflejaba que el 69.3 por ciento de los españoles querría ser consultado a propósito de las subvenciones a los productores, mientras que el 35 por ciento rechazaba “totalmente” estas ayudas aportadas por el Ministerio de Cultura.

En este informe también se dejaba claro las preferencias del público español. Casi la mitad de los encuestados, el 47.6 por ciento, consideraba que el cine español no encajaba con sus gustos, porque estaba dirigido a una élite cultural, mientras que el 11 por ciento consideraba que carecía de interés alguno para el público en general.
De hecho, los propios exhibidores españoles se opusieron a una medida de la Ley del Cine, finalmente desechada por las críticas, en la que se imponía exhibir una película española o europea de cada cuatro presentadas, porque “una sala en la que se proyecta cine español es una sala abierta y vacía, lo que supone una gran pérdida”.

La crisis

Por otra parte, los cineastas minimizan la pérdida de espectadores argumentando que es el cine en general el que está en crisis, y no solo el español, sino también el norteamericano, el inglés, el francés…

Por ello, actualmente se cierran cada vez más cines. Desde el 2000 hasta septiembre del año pasado, 425 cines habían cerrado sus puertas en España, y en este mismo período ha habido 47 millones de espectadores menos, que han dejado de ingresar en taquilla $367 millones.


Alejandro Amenábar y Pilar Bardem junto con el ministro de Cultura español,
tras aprobar la reciente Ley del Cine.

La crisis del cine en general, según los cineastas, se debe a la aparición del DVD, las descargas de películas en Internet y la piratería que han provocado cambios en los hábitos de consumo cultural. Según la Sociedad General de Autores y Editores, en el 2006 los españoles compraron más de 41 millones de películas “pirata” y fueron descargadas de Internet 132 millones. “No hay control alguno y somos el primer país europeo en piratería”, asegura Rafael Alvero, director general de la Federación de Cines de España.

Soluciones

Para la presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González-Sinde, la cuestión de taquilla no le preocupa en exceso, ya que, en su opinión, dentro de unos años el éxito de una película no se medirá en ventas de entradas, y añade “estamos en un momento de transformación, y lo que hay que hacer es no perder el pie y buscar otras opciones, como la de facilitar que la gente pueda acceder legalmente a películas en su casa de manera rápida y económica”.

El productor de cine Andrés Vicente Gómez se centra más en la problemática española, y propone que para frenar “la invasión del cine estadounidense” en los países hispanos, se debería no estimular el doblaje de las películas extranjeras al español, sino mantenerlas en versión original.


Penélope Cruz en el rodaje de la última película de Pedro Almodóvar.

Un rayo de luz

Pero también son muchos los que creen que no hay que ser tan catastrofistas. A la reciente Ley del Cine en España, aprobada en diciembre del año pasado tras largas negociaciones, en donde se reglan las subvenciones y ayudas para el cine nacional, y que es calificada como “favorable” por los cineastas y actores, se le suma la buena nueva de que en el primer cuatrimestre del 2008, las películas españolas han aumentado el doble en cuota de mercado hasta situarla en el 19.3 por ciento, frente al 10.3 por ciento del año pasado en el mismo período.

Fuentes: www.aol.es, www.elpais.es, www.elmundo.es, www.publico.es, www.mcu.es.

Las más taquilleras del 2007

  • El orfanato ($38 millones)
  • Piratas del Caribe ($34 millones)
  • Shreck Tercero ($34 millones)
  • Los Simpson, La película ($28 millones)
  • Spiderman 3 ($28 millones)
  • Harry Potter y la Orden del Fénix ($27 millones)
  • 300 ($23 millones)
  • Ratatouille ($22 millones)
  • Noche en el museo ($19 millones)
  • La brújula dorada ($15 millones)

   

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