Semanario de Prensa Libre • No. 199 • 27 de abril de 2008

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D viaje

Paraíso caribeño
Punta de Palma, en la costa atlántica, es una playa de arena blanca, ideal para los que quieren huir del estrés urbano.

por FRancisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Sentir la suave brisa del mar parado sobre el muelle y observar cómo las gaviotas agitan sus alas en el horizonte azul puede parecer un sueño. Más aún si el paisaje se completa con palmeras y olas mansas, que invitan a caminar sobre la arena blanca de la playa.

Punta de Palma es una hermosa playa, ubicada en Izabal, cuyo color de la arena puede resultar exótico para cualquier turista nacional, acostumbrado a la tonalidad oscura de la costa del océano Pacífico. Posee un clima delicioso, tanto en invierno como en verano, propio del Caribe guatemalteco.

Para relajarse

Las palmeras asentadas en la ribera producen un viento relajante y La tranquilidad del mar transmite la sensación de paz, y así convierten el lugar en el sitio ideal para las personas que quieren alejarse de las tensiones diarias y el tráfico urbano.

La ruta

Para visitar Punta de Palma es necesario llegar a Puerto Barrios, a 300 kilómetros de la capital, y de ahí avanzar por un camino de terracería, pero en buen estado, aproximadamente, 40 minutos. Lo ideal para este viaje es hacerlo en vehículo de doble tracción, aunque también se puede llegar en automóvil sencillo, con alguna precaución, por los baches.

Otra manera de llegar es a través de lancha, transporte que abunda en el lugar y está presto para trasladar a los visitantes. Este servicio se puede tomar en el muelle de Puerto Barrios, normalmente cobran entre Q40 y Q60 por persona, según la época de afluencia de turismo. El viaje se demora entre 15 y 20 minutos.

Este recorrido también permite observar gran cantidad de chalés lujosos, construidos por personajes reconocidos del sector empresarial. También hay edificios destinados específicamente para retiros espirituales. Algunos de estos inmuebles cuentan con muelle privado.

Para disfrutar

En Punta de Palma hay tiendas surtidas de todo tipo de bebidas frías, ranchos para hospedarse y restaurantes, donde la especialidad es el caldo de mariscos, aunque también otro tipo de comidas.

Durante los fines de semana de la época de verano, el lugar se convierte en un centro muy concurrido, incluso, se improvisan algunas discotecas. Las atracciones acuáticas, como el alquiler de motos, lanchas y clavados desde el muelle, forman parte de la diversión.

En el camino

Los que visitan este singular lugar también pueden aprovechar para conocer otros sitios propios de la costa del océano Atlántico. Por ejemplo, Las Escobas, centro famoso por sus aguas frías, en medio del sofocante calor de la región y su vegetación aún virgen.

No todo, sin embargo, es maravilloso en este lugar, debido a que su belleza natural contrasta con la cantidad de desechos sólidos que abundan en su ribera. Basta caminar unos cuantos kilómetros en cualquier dirección de la playa para observar la gran cantidad basura que contamina las aguas, sobre todo envases plásticos. No obstante, lo que se impone al final es la belleza del lugar.


   

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