El sube y baja de
Charly
García
Su vida ha oscilado entre el elogio por su aporte musical y la desaprobación por sus adicciones.

por JULIETA SANDOVAL
FOTOS: ARCHIVO
A sus 56 años, Carlos Alberto García Moreno, más conocido como Charly García, es una de las figuras de la música contemporánea, no solo en su país natal, Argentina, sino fuera de sus fronteras.
Después de debutar en 1972, al participar en el primer disco de Raúl Porcheto, Cristo Rock, ha estado presente en el gusto musical de las personas, generación tras generación. De las bandas de rock pasó a solista como tal empezó a ser reconocido rápidamente cuando se dio la prohibición de transmitir música en inglés, por la guerra de las Malvinas, entre Argentina e Inglaterra. Canciones como No bombardeen Buenos Aires tuvieron gran aceptación en el público.
Charly García es un artista que no se ha encasillado; entre su repertorio se encuentra el pop-rock, la canción contestataria y temas bailables. Su disco Parte de la religión (1987) es considerado por muchos como el mejor que ha hecho como solista, al combinar un rock fuerte con estribillos melódicos. También ha hecho producciones de ópera-rock plasmada en La hija de la lágrima (1994). Su carrera ha transcurrido de integrar bandas a ser solista y volver otra vez a los grupos, en donde han participado otros artistas como Andrés Calamaro o Fito Páez. Además ha compuesto bandas de sonido de diferentes películas y actuó en Lo que vendrá (1988).
Los claroscuros
En los escenarios ha aparecido a bordo de un Cadillac, pero también en una ambulancia, esta última usada para burlarse cuando estuvo recluido en una clínica por una fuerte sobredosis, en 1991. Enfrentó un juicio por ofensa a los símbolos patrios, en su disco Filosofía barata y zapatos de goma (1990), la que incluía una versión del Himno Nacional de su país, que al final fue autorizada por los tribunales.
El sitio en Internet Rock.com.ar da a conocer que varias páginas impresas se han escrito sobre los escándalos de Charly García, entre los que se incluyen constantes internaciones en clínicas de desintoxicación. El periódico El Clarín publicó una entrevista en la que se le preguntó que si no le daba miedo vivir así, a lo que contestó: “No, me gusta. Es parte de la religión. Los que tienen miedo se van antes. Lo que pasa es lo de siempre: si me tiño el pelo o si me interno, soy tapa de todos los diarios. Si me dieran la mitad de ese espacio cada vez que saco un disco, vendería millones”.
Charly García es de los que llena estadios en sus presentaciones, desde 25 mil personas hasta más de 150 mil, pero también ofrece recitales privados como el otorgado al ex presidente Carlos Menem, el cual quedó registrado en Charly & Charly, disco de edición limitada en 1999, pero que nunca salió a la venta, por esa actitud volvió a la polémica.
En junio pasado, de nuevo fue protagonista del escándalo, al discutir con uno de los integrantes del grupo con quien daba conciertos en la ciudad de Mendoza, y destruir los muebles de dos habitaciones del hotel. Según EFE, con su actitud se tomó al pie de la letra su creación Demoliendo hoteles. “Con manchas de sangre en su vestimenta fue esposado por policías, a los que insultó mientras lo trasladaban en una ambulancia a un hospital”, agrega la agencia de noticias. Su cuadro clínico fue excitación psicomotriz sumamente agresiva como consecuencia del consumo de drogas, alcohol u otras sustancias.
Pero la localidad de Mendoza ya había sido escenario de los desenfrenos del rockero argentino. En el 2002 se lanzó desde la ventana de la habitación de su hotel, en el noveno piso, hasta la piscina y resultó ileso, indica Elpais.com
Su adicción lo ha llevado a pasar malos momentos frente al público, al retirarse abruptamente de escena, lo que ha demostrado que sus fuerzas artísticas menguan, alejándose paulatinamente de sus seguidores y de él mismo. Estos son parte de los altibajos en la vida de quien ha dado algunas de las páginas más brillantes del rock en español.
Fuentes consultadas: rock.com.ar, Elpais.com y geocities.com
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