La basura de
la basura
Como reza el dicho,
lo barato sale caro.

por Francisco Mauricio Martínez
Fotos: archivo
El alto costo de la vida, así como el deseo de poseer algunos artículos que faciliten la existencia, provoca que algunas personas compren objetos usados que, en su mayoría, son importados de Estados Unidos. Lo más común es adquirir piezas de ropa en las conocidas pacas, pero también se venden, entre otros, televisores, lavadoras, celulares, computadoras y baterías para auto de segunda mano.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), se cree que la basura electrónica es el desecho que más ha aumentado en los desperdicios municipales del mundo desarrollado. De hecho, se espera que ésta se triplique para el 2010 en los países en vías de desarrollo.
Dos factores que han contribuido a la acumulación de basura es el bajo costo de los actuales aparatos electrónicos, así como a la rapidez con que la tecnología se vuelve obsoleta. Cuando éstos dejan de servir, por lo regular, se incineran, acción que produce la liberación de plomo, cadmio, mercurio y otros desechos tóxicos.
Tradicionalmente, gran parte de esta basura electrónica era llevada a países asiáticos como China e India, pero con las regulaciones más estrictas en esas regiones los desperdicios terminan en África.
Aunque la cantidad de desechos electrónicos que llega a Guatemala y a otros países de Latinoamérica no es para alarmarse, preocupa la falta de estrategias efectivas para reciclar y la compra de aparatos usados. Según un estudio reciente, el 70 por ciento de la población latinoamericana utiliza teléfonos celulares, y existe una marcada tendencia a desechar los aparatos que aún funcionan, pues surge el deseo de cambiarlos por los nuevos modelos.
Otro problema es que las personas que compran cosas de segunda o tercera mano no toman en cuenta que éstas no servirán como cuando eran nuevas. Las llantas, por ejemplo, se consiguen entre Q150 y Q300, mientras que nuevas, unos Q550. Las primeras pueden durar unos ocho meses, mientras que las segundas, tres o cuatro años.
En tanto, cuando las computadoras o televisores tienen desperfectos, al usuario se le dificultará conseguir repuestos. Así, surge el gran problema: ¿qué hacer con la basura de la basura que se importa? La solución fácil que encuentran los propietarios es lanzarla a los rellenos sanitarios, basureros clandestinos o las cuencas de los ríos.
¿Quién no ha visto neumáticos en los caudales de agua o las bocanadas de humo durante las protestas callejeras?
El coordinador del Programa de Investigación en Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad de San Carlos, Saúl Guerra, asegura que a algunas comunidades han llegado furgones de televisores usados provenientes de EE. UU. que se venden a precios bajos y, al poco tiempo, ya nos les funciona y aparecen por las calles tirados.
Pero también en varias plantaciones de fresa y mora en el altiplano utilizan basura tóxica; por ejemplo, los neumáticos son empleados para generar energía, mantener el calor y proteger los cultivos en el tiempo de las heladas. Todo esto aumenta la cantidad de partículas en suspensión que contribuyen al calentamiento global.
El ecologista Carlos Salvatierra considera que la importación de esta clase de productos es contraproducente, pues los países exportadores solo trasladan el problema ambiental a otro lugar. El inconveniente con las llantas y la chatarra de vehículos, explica, es que las personas solo piensan en su bajo precio, pero nunca en que su tiempo de durabilidad es corto, lo cual aumenta el número de veces que hay que comprar el mismo producto.
Sin solución
Solventar este problema ambiental parece estar lejos, debido a que no hay leyes que regulen esta clase de importaciones. Carlos Moino, director de asesoría jurídica del Ministerio de Ambiente, dice que no se cuenta con una norma específica para estos artículos; no obstante, asevera que en la actualidad se trabaja en un proyecto de ley que regule los deshechos sólidos, aunque no es seguro que se contemple una solución para esto.
Moino reconoce que hay pugna con los empresarios que han hecho de esta práctica un negocio. “Estamos en la búsqueda de elementos técnicos para demostrar que estos objetos realmente son basura”, indica.
Nubes tóxicas
- La quema de llantas libera partículas cancerígenas.
- Inhalar estos contaminantes puede causar, entre otros, malformaciones congénitas, efectos adversos en los sistemas hormonal, inmunológico y nervioso central, además de problemas en los pulmones.
- Alteran el proceso de fotosíntesis de las plantas
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