Semanario de Prensa Libre • No. 213 • 03 de agosto de 2008

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D frente
   > D fondo
   > D bebidas
   > D medioambiente
   > D portafolio
   > D mundo
   > D farándula
   > D viaje
   > D Punto final

 


En tercera persona

Una vida de enseñanza
De niños de primaria pasó a instruir a jubilados

Imagen

De baja estatura, con cabello blanqueado por el tiempo, doña Sofía Navarro Flores siempre ha estado rodeada de alumnos, sin importar la edad de éstos, desde aquellos que son pequeños y empiezan a aprender las primeras letras hasta los que ya se han retirado de sus labores por la edad: los jubilados.

Su profesión: maestra, por lo que sus 88 años no han sido obstáculo para dejar de practicarla. Empezó en San Marcos, su tierra natal, con una especialización en enseñanza rural.

Esta preparación la dio el Ministerio de Educación a los maestros que trabajaban en las áreas no urbanas, por lo que viajaba a Chimaltenango, a la Escuela Normal Pedro Molina durante tres años.

Fue una buena experiencia, dice. Aprendían a hacer tablones de verduras, con los cuales elaboraban refacciones nutritivas. “Eso lo enseñábamos a las madres de los niños, en los clubes de amas de casa que formamos”, comenta.

Doña Sofía, al jubilarse de maestra y trasladarse a la capital para estar con sus nietos, no pudo olvidar su faceta de maestra. Como parte de su retiro fue al Centro de Atención Médica Integral para Pensionados (Camip) y de alumna pasó a maestra voluntaria de manualidades. Sus discípulos dejaron de ser de siete a 12 años y ahora son de más de 60 años. Sin embargo, ella siempre los atiende con dedicación. Las materias de idioma español, matemática o ciencias las cambió por la elaboración de bolsas, cuadros, canastas o algún otro trabajo, algo que aprendió en los años de educadora y por medio de revistas o solo por la observación.

Viaja de la zona 3, en donde vive, a la zona 13, donde está el Camip. “Me movilizo en camioneta, solo cuando traigo muchos materiales vengo en taxi.

Gracias a Dios hasta ahora no me ha sucedido nada malo”, indica. Su motivación es transmitir lo que sabe a personas que usarán lo aprendido para obtener ingresos económicos o simplemente como distracción mental. “Me gusta servirle a la gente para que viva mejor”, dice.

(JS)

La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com