Las víctimas reales
y las que prefieren serlo
POR ISAAC BACHMAN*
En el conflicto árabe-israelí, se suele pensar
que hay dos lados o dos caras del mismo, pero
la verdad y en realidad son diferentes. Mientras
que Israel tiene un solo Gobierno y una
sola voz, los árabes tienen más de 55 voces
entre los países árabes y/o musulmanes, que siempre y,
en todo caso, están en contra de Israel.
El impacto que esto tiene en los organismos internacionales
y en los medios de comunicación social,
combinado con el poder del petróleo árabe, les da
siempre la facilidad de hacer llegar el mensaje que
quieren divulgar.
Por no ser países ni sociedades democráticas, y por
el odio ciego islámico hacia Israel y los judíos, se
manipula fácilmente, y los mensajes provenientes de
los palestinos no reflejan, de manera objetiva, la realidad.
Miles de cohetes, proyectiles y misiles se lanzan, de
forma intencional, desde la Franja de Gaza contra
civiles en Israel, sin que estos hechos reciban la
atención mediática global. En el momento que Israel se
protege y se defiende frente a estos ataques, poco
condenados por el mundo entero, los medios de comunicación
se alimentan, otra vez, por fuentes árabes,
que muestran a Israel como agresor diabólico.
Solo en pocas ocasiones y, aún así en forma limitada
y marginal, se manifiesta la razón y el motivo por los
cuales Israel actúa en su legítima defensa. Aunque no
hay ninguna presencia ni ocupación israelí en la Franja
de Gaza, desde hace más de dos años, los terroristas del
Hamás y otras organizaciones siguen atacándonos sin
ningún motivo y aún con más fuerza y vigor. La verdad
es que lo que realmente y verdaderamente quieren es
aniquilarnos y borrarnos de la faz de la tierra.
El Hamás es una organización terrorista declarada
como tal y que como resultado de “una revolución”
contra la Autoridad Palestina, tomó el control de la
Franja de Gaza. El propósito del Hamás es mostrar al
mundo “la agresión israelí” y los civiles palestinos
heridos por ella. El lanzamiento de cohetes y proyectiles
desde la Franja de Gaza por Hamás, es cometido
siempre desde centros poblados “para ganar” la
reacción defensiva israelí, que les traerá “el logro” de
una imagen de civiles heridos que son usados por ellos
como escudos humanos.
El Hamás no quiere dialogar con Israel y tampoco
reconocer su existencia. Su propósito es eliminar al
Estado de Israel, pero por no tener la posibilidad de
hacerlo militarmente, ha convertido la miseria y la
“victimización” de sus propios hermanos en un arte,
que se vende al mundo entero como motivador de
presión contra Israel. El hecho de que se trate de un alto
costo y sufrimiento palestino no les molesta ni les
preocupa a los terroristas, que por su fanatismo, están
dispuestos a perder la vida, siempre y cuando se pueda
quitar la vida de más judíos e israelíes.
Israel es la única democracia en el Oriente Medio y
solo desde ahí se puede escuchar la verdad de lo que
está pasando en esta región. Las demás fuentes de
información del área son manipuladas y muchas veces
engañosas, para que la Comunidad Internacional no
deje que Israel se defienda como merece hacerlo.
Los palestinos, en cambio, están dedicándose a
“victimizarse” cuanto más posible, para ganar la simpatía
de la Comunidad Internacional. Por lo tanto, la paz
en el Oriente Medio depende de los palestinos y de los
árabes que la única cosa que deben hacer es dejar de
llevar a cabo actos terroristas contra Israel. Israel no
quiere ser el ocupante de ningún territorio en esta
región y está dispuesto a completar el retroceso del
poco territorio que queda en sus manos a cambio de
seguridad y paz.
Israel, desde el punto de vista militar, podría solucionar
la agresividad palestina desde hace mucho,
pero por ser una democracia con valores, ataca solo a
terroristas, sin nunca perjudicar intencionalmente a
civiles.
En el Oriente Medio hay una “acción” representada
por la agresión terrorista palestina y una “reacción”
representada por la defensa legítima israelí. En el
momento que cese verdaderamente y auténticamente la
acción, no habrá ninguna necesidad de la reacción
defensiva. En el momento que la “víctima palestina”,
que tanto goza de presentarse como tal, acepte la
convivencia y deje de ejecutar atentados contra Israel,
habrá una solución, al conflicto.
La “llave de oro” a la paz en el Oriente Medio, así
como a la vida más digna de los palestinos, está en sus
propias manos. En lugar de encerrarse cada vez más en
un fanatismo islámico, que enseña a las nuevas generaciones
con el biberón y desde su más tierna
infancia, el odio a Israel, los palestinos deben reemplazar
su actitud actual por un concepto de convivencia
con Israel, lo que les facilitará a ellos, y como consecuencia
a nosotros también, la llegada a la paz.
* Embajador de Israel en Guatemala |