Semanario de Prensa Libre • No. 215 • 17 de agosto de 2008

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Punto final

Las víctimas reales y las que prefieren serlo

POR ISAAC BACHMAN*

En el conflicto árabe-israelí, se suele pensar que hay dos lados o dos caras del mismo, pero la verdad y en realidad son diferentes. Mientras que Israel tiene un solo Gobierno y una sola voz, los árabes tienen más de 55 voces entre los países árabes y/o musulmanes, que siempre y, en todo caso, están en contra de Israel.

El impacto que esto tiene en los organismos internacionales y en los medios de comunicación social, combinado con el poder del petróleo árabe, les da siempre la facilidad de hacer llegar el mensaje que quieren divulgar.

Por no ser países ni sociedades democráticas, y por el odio ciego islámico hacia Israel y los judíos, se manipula fácilmente, y los mensajes provenientes de los palestinos no reflejan, de manera objetiva, la realidad.

Miles de cohetes, proyectiles y misiles se lanzan, de forma intencional, desde la Franja de Gaza contra civiles en Israel, sin que estos hechos reciban la atención mediática global. En el momento que Israel se protege y se defiende frente a estos ataques, poco condenados por el mundo entero, los medios de comunicación se alimentan, otra vez, por fuentes árabes, que muestran a Israel como agresor diabólico.

Solo en pocas ocasiones y, aún así en forma limitada y marginal, se manifiesta la razón y el motivo por los cuales Israel actúa en su legítima defensa. Aunque no hay ninguna presencia ni ocupación israelí en la Franja de Gaza, desde hace más de dos años, los terroristas del Hamás y otras organizaciones siguen atacándonos sin ningún motivo y aún con más fuerza y vigor. La verdad es que lo que realmente y verdaderamente quieren es aniquilarnos y borrarnos de la faz de la tierra.

El Hamás es una organización terrorista declarada como tal y que como resultado de “una revolución” contra la Autoridad Palestina, tomó el control de la Franja de Gaza. El propósito del Hamás es mostrar al mundo “la agresión israelí” y los civiles palestinos heridos por ella. El lanzamiento de cohetes y proyectiles desde la Franja de Gaza por Hamás, es cometido siempre desde centros poblados “para ganar” la reacción defensiva israelí, que les traerá “el logro” de una imagen de civiles heridos que son usados por ellos como escudos humanos.

El Hamás no quiere dialogar con Israel y tampoco reconocer su existencia. Su propósito es eliminar al Estado de Israel, pero por no tener la posibilidad de hacerlo militarmente, ha convertido la miseria y la “victimización” de sus propios hermanos en un arte, que se vende al mundo entero como motivador de presión contra Israel. El hecho de que se trate de un alto costo y sufrimiento palestino no les molesta ni les preocupa a los terroristas, que por su fanatismo, están dispuestos a perder la vida, siempre y cuando se pueda quitar la vida de más judíos e israelíes.

Israel es la única democracia en el Oriente Medio y solo desde ahí se puede escuchar la verdad de lo que está pasando en esta región. Las demás fuentes de información del área son manipuladas y muchas veces engañosas, para que la Comunidad Internacional no deje que Israel se defienda como merece hacerlo.

Los palestinos, en cambio, están dedicándose a “victimizarse” cuanto más posible, para ganar la simpatía de la Comunidad Internacional. Por lo tanto, la paz en el Oriente Medio depende de los palestinos y de los árabes que la única cosa que deben hacer es dejar de llevar a cabo actos terroristas contra Israel. Israel no quiere ser el ocupante de ningún territorio en esta región y está dispuesto a completar el retroceso del poco territorio que queda en sus manos a cambio de seguridad y paz.

Israel, desde el punto de vista militar, podría solucionar la agresividad palestina desde hace mucho, pero por ser una democracia con valores, ataca solo a terroristas, sin nunca perjudicar intencionalmente a civiles.

En el Oriente Medio hay una “acción” representada por la agresión terrorista palestina y una “reacción” representada por la defensa legítima israelí. En el momento que cese verdaderamente y auténticamente la acción, no habrá ninguna necesidad de la reacción defensiva. En el momento que la “víctima palestina”, que tanto goza de presentarse como tal, acepte la convivencia y deje de ejecutar atentados contra Israel, habrá una solución, al conflicto.

La “llave de oro” a la paz en el Oriente Medio, así como a la vida más digna de los palestinos, está en sus propias manos. En lugar de encerrarse cada vez más en un fanatismo islámico, que enseña a las nuevas generaciones con el biberón y desde su más tierna infancia, el odio a Israel, los palestinos deben reemplazar su actitud actual por un concepto de convivencia con Israel, lo que les facilitará a ellos, y como consecuencia a nosotros también, la llegada a la paz.

* Embajador de Israel en Guatemala

   

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