Semanario de Prensa Libre • No. 215 • 17 de agosto de 2008

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D tradición

Hostia sagrada
Las novicias se encargan de elaborarla.

Imagen

por francisco mauricio martÍnez
fotos: carlos sebastiÁn

Cualquier católico que haya asistido a una misa en su parroquia posiblemente ha recibido el cuerpo de Cristo. Pero pocos se habrán preguntado cómo y quiénes hacen estas piezas de pan ácimo (sin levadura), de forma redonda y que se conocen como hostias. La respuesta es muy simple: están hechas de harina con agua y las hacen las novicias en los conventos.

Aunque la respuesta se puede explicar en pocas palabras, el proceso tiene su propio simbolismo para quienes las elaboran, y además requiere cierta experiencia en su preparación, tanto para su proceso de cocción, como para reconocer las condiciones favorables del clima. En el país las fabrican religiosas como las clarisas y las de la asunción.

Según la Iglesia Católica, la hostia y el vino se transforman en el cuerpo y sangre, respectivamente, de Cristo (transubstanciación), en el momento en que el sacerdote hace la consagración durante la misa. Después de este rito, y tras rezar el Padre Nuestro, los asistentes pasan a recibir la hostia, la cual es dada por el religioso que preside la Eucaristía.

Tiempo especial

Los costos de producción han aumentado durante el presente año, debido al alza del trigo a nivel mundial; no obstante, su valor monetario se ha mantenido, porque su producción es considerada por las religiosas como un privilegio de la Iglesia Católica. “No lo hacemos con interés de lucro”, explica sor Elsa del Carmen Meléndez, del noviciado Miradio, ubicado en la colonia Villa Sol, zona 12.

La elaboración de hostias representa un momento especial para las religiosas, ya que ese tiempo se aprovecha para reflexionar o, incluso, leer un libro de contenido espiritual en cualquier momento que se tenga libre, por ejemplo cuando se está a la espera de que se caliente la plancha donde se cuece la harina (puede ser media hora). “Es un tiempo de recogimiento espiritual”, expresa Yulisa Payes, novicia del mismo centro.

Aunque no hay un día especial para su elaboración, las condiciones del clima deben evaluarse. Sor Carmen asegura que si el ambiente está cálido, es más complicado p repararlas, ya que se secan y quiebran mucho; en cambio “la humedad es muy linda, porque las mantiene suaves y facilita su corte”.

El número de religiosas que participan en este proceso varía. En el noviciado Madre Miradio, por lo general, participa una sola religiosa, quien produce, aproximadamente, 20 mil de estas piezas durante su semana de turno. Cuando los pedidos aumentan, como en noviembre, antes de llevar a cabo sus actividades anuales, trabajan dos o tres. Una parroquia, por ejemplo la de Santa Elisa, zona 12, compra mensualmente seis mil pequeñas y 400 grandes.

Chicas y grandes

Hay dos tamaños de hostias. La que reciben los fe l igreses durante la eucaristía tiene un diámetro de poco más de una pulgada, y la grande, de dos, es la que utiliza el sacerdote durante la consagración en la misa. En ambos casos cada mil, sin importar su medida, su precio es de Q 25.

El proceso de producción en los dos casos es el mismo, lo único que varía es el tamaño del corte, el cual se hace, una a una, con una máquina especial fabricada en Italia (al igual que la plancha). Primero se guillotinan las grandes, con mucho cuidado, a manera que el corte coincida con el diseño estampado, y del resto de la masa tostada se extraen las pequeñas.

Después de cortar todas las hostias quedan unos retazos que las hermanas almacenan y regalan a los niños que las piden. Algunos las comen con leche, como cualquier cereal; otros, con miel o una jalea. “Les encantan a los niños, y se los regalamos a quienes nos las piden. Eso sí, deben solicitarlas antes, para que no vengan por gusto”, expresa sor Carmen.

Forma

  • La hostia ( latín: hostia, oblación) se ofrece en la eucaristía como ofrenda o sacrificio incruento.
  • También se le llama Sagrada Forma o Forma Consagrada.
  • En el noviciado Miradio, ubicado en la zona 12, las elaboran desde 1970, y el diseño que más utilizan sobre la masa es la pascua y los símbolos del alfa y omega.

   

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