Hostia sagrada
Las novicias
se encargan de
elaborarla.

por francisco mauricio martÍnez
fotos: carlos sebastiÁn
Cualquier católico
que haya
asistido a una
misa en su parroquia
posiblemente
ha recibido el
cuerpo de Cristo. Pero pocos
se habrán preguntado
cómo y quiénes hacen estas
piezas de pan ácimo
(sin levadura), de forma
redonda y que se conocen
como hostias. La respuesta
es muy simple: están
hechas de harina con agua
y las hacen las novicias en
los conventos.
Aunque la respuesta se
puede explicar en pocas
palabras, el proceso tiene
su propio simbolismo para
quienes las elaboran, y
además requiere cierta
experiencia en su preparación,
tanto para su proceso
de cocción, como para
reconocer las condiciones
favorables del clima.
En el país las fabrican religiosas
como las clarisas
y las de la asunción.
Según la Iglesia Católica,
la hostia y el vino se
transforman en el cuerpo
y sangre, respectivamente,
de Cristo (transubstanciación),
en el momento
en que el sacerdote hace la
consagración durante la
misa. Después de este rito,
y tras rezar el Padre Nuestro,
los asistentes pasan a
recibir la hostia, la cual es
dada por el religioso que
preside la Eucaristía.
Tiempo especial
Los costos de producción han aumentado durante
el presente año, debido
al alza del trigo a
nivel mundial; no obstante,
su valor monetario se
ha mantenido, porque su
producción es considerada
por las religiosas como
un privilegio de la Iglesia
Católica. “No lo hacemos
con interés de lucro”, explica
sor Elsa del Carmen
Meléndez, del noviciado
Miradio, ubicado en la colonia
Villa Sol, zona 12.
La elaboración de hostias
representa un momento
especial para las religiosas,
ya que ese tiempo
se aprovecha para reflexionar
o, incluso, leer un
libro de contenido espiritual
en cualquier momento
que se tenga libre,
por ejemplo cuando se está
a la espera de que se
caliente la plancha donde se
cuece la harina (puede ser
media hora). “Es un tiempo
de recogimiento espiritual”,
expresa Yulisa Payes, novicia
del mismo centro.
Aunque no hay un día
especial para su elaboración,
las condiciones del
clima deben evaluarse.
Sor Carmen asegura que
si el ambiente está cálido,
es más complicado
p repararlas, ya que se secan
y quiebran mucho; en
cambio “la humedad es
muy linda, porque las
mantiene suaves y facilita
su corte”.
El número de religiosas
que participan en este
proceso varía. En el noviciado
Madre Miradio,
por lo general, participa
una sola religiosa, quien
produce, aproximadamente,
20 mil de estas piezas
durante su semana de
turno. Cuando los pedidos
aumentan, como en noviembre,
antes de llevar a
cabo sus actividades
anuales, trabajan dos o
tres. Una parroquia, por
ejemplo la de Santa Elisa,
zona 12, compra mensualmente
seis mil pequeñas y
400 grandes.
Chicas y grandes
Hay dos tamaños de
hostias. La que reciben los
fe l igreses durante la eucaristía
tiene un diámetro
de poco más de una
pulgada, y la grande, de
dos, es la que utiliza el
sacerdote durante la
consagración en la misa.
En ambos casos cada
mil, sin importar su medida,
su precio es de
Q 25.
El proceso de producción
en los dos casos es el
mismo, lo único que varía
es el tamaño del corte, el
cual se hace, una a una,
con una máquina especial
fabricada en Italia (al
igual que la plancha). Primero
se guillotinan las
grandes, con mucho cuidado,
a manera que el
corte coincida con el diseño
estampado, y del
resto de la masa tostada
se extraen las pequeñas.
Después de cortar
todas las hostias quedan
unos retazos que las
hermanas almacenan y
regalan a los niños que
las piden. Algunos las
comen con leche, como
cualquier cereal; otros,
con miel o una jalea.
“Les encantan a los niños,
y se los regalamos a
quienes nos las piden.
Eso sí, deben solicitarlas
antes, para que no
vengan por gusto”, expresa
sor Carmen.
Forma
- La hostia ( latín:
hostia, oblación) se
ofrece en la eucaristía
como ofrenda o
sacrificio incruento.
- También se le llama
Sagrada Forma o
Forma Consagrada.
- En el noviciado
Miradio, ubicado en
la zona 12, las elaboran
desde 1970, y
el diseño que más
utilizan sobre la masa
es la pascua y los
símbolos del alfa y
omega.
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