Emo, una moda triste Los problemas familiares inducen a algunos
jóvenes a asociarse a grupos con los
que se identifican por su forma de vestir,
pensar y actuar
Visten de negro
con un
detalle rosa o
rojo, a veces
con dibujos
infantiles; sus cabellos lisos
y recortados asimétricamente
cubren una
parte de su rostro, y en su
mayoría son delgados.
estas características son
las que, a simple vista, se
observan. Se cree que es
otro gusto más de esta
tribu urbana, llamada así
a quienes están unidos
por rasgos, pensamientos,
modas e intereses
comunes, y forman una
comunidad pequeña, pero
con una identidad propia.
Sin embargo, hay aspectos
que pasan inadvertidos,
pero que pueden
causar daño a quien
se integre a éstos.
Esta moda, tendencia
o estilo es llamada emo,
término que proviene del
inglés emotional (e m o -
cional), tiene su origen
en los movimientos musicales
h a rd co re y punk
de los años 1980. A las
canciones actuales les
han agregado mensajes
sentimentales, de tristeza
y hasta con tendencia
suicida, publica la BBC.
“La tristeza parece
disting uirlos”, indica
Claudia Flores, psicóloga
y catedrática de la
Universidad de San Carlos
de Guatemala.
Ro d r i g o , emo de 15
años, dice que no solo es
tristeza la característica
de este grupo, ellos tienden
a ser tranquilos e
introvertidos. “Somos
más sensibles”, agrega.
El cabello, que les cubre
una parte de la cara, es
como una cortina que
los separa del mundo,
“desean pasar inadvertidos”,
comenta Carlos
Ortiz, psicólogo de la Liga
de Higiene Mental.
El pesimismo que invade
la vida de estos jóvenes,
a veces, los lleva a
causarse daño físico, como
cortarse la piel de los
brazos. “Piensan que todo
es desilusión; que nadie
los quiere”, agrega
Ortiz. Según el psicólogo
Carlos Figueroa, los
cortes se los hacen cuando
viven una situación
importante, negativa o
positiva, ya que es una
manera de estimularse.
El vestuario —donde
predominan las prendas
neg ras— es como de niño,
además es estrecho,
y no hace diferencia de
género. “Algunos muchachos
pueden inclinarse
a cambiar de identidad sexual”, agrega
Flores. En las parejas no
se diferencia quién es el
hombre y quién la mujer,
pues visten de manera
similar, deben ser
del mismo grupo. Hay
casos en los que un joven
se convierte en
emo porque su pareja lo
es, y abandonan ese estilo
al terminar la relación. Las edades de los integrantes
oscilan entre
los 12 años y los 19, aunque
los psicólogos han
tratado casos de niños
de 9 años.
Forman grupos
pequeños, por no
ser muy sociables. Sus
símbolos son las calaveras,
corazones rotos y
estrellas rosadas. Entre
sus películas preferidas
están las de Tim Burton:
Hombres manos de
t i j e ra y El cadáver de la
n ov i a , por ejemplo. En
un blog aparece una cita
de Burton: “Si hubiera
sabido que mis personajes
causarían tal desastre,
hubiera preferido
ser relojero”. Aunque
se cree que es una
tendencia de la clase
media a la alta, los psicólogos
dicen que en
sus pacientes no se ha
diferenciado el estrato
social.
Es más que una forma de vestir, los
emo son grupos de adolescentes
que se creen abandonados por sus
padres y buscan llamar la atención
desde su forma de ser callada y
apesadumbrada.
Emocionales
A sus 15 años, Ana
tiene un año de haber
dejado a los emo, a los
cuales perteneció por
dos años. “Empecé a
principios del 2005 hasta
el 2007. La mayoría
tenía problemas con
sus papás, pero hay
otros con cosas peores.
Yo ingresé porque me
gustaba la música de
esa tendencia, en ese
entonces estaba deprimida”,
dice.
Sobre la autoagresión,
explica que se da
porque se desea sentir
otro dolor que no sea el
emocional, además
consideran no merecer
nada bueno. “En el grupo
conocí a un joven de
13 años, homosexual,
que tuvo una relación
con un hombre de 20
años que luego lo dejó;
se sintió tan mal, que se
cortó horriblemente los
brazos.
Él usaba chumpa
para que no se le nota
ra ”. “No es que te digan
que tienes que estar
triste para estar en el
grupo, es que uno se
siente deprimido”, comenta.
A pesar de su
desesperanza, Rodrigo
asegura que ellos no
consumen drogas.
Ana dejó de pertenecer
a esa tribu cuando
se hizo novia de un muchacho
que le criticaba
su forma de vestir. “Po co
a poco me fui alejando
de mis amigos; dejé de
pintarme, vestirme y
peinarme como lo hacen
los emo”, agrega.
Sin embargo, los emo
no tienen solo problemas
personales o familiares,
también existen
rivalidades con otras
bandas, entre ellos los
punk, quienes creen que
les copian mucho de su
estilo, mas no su f ilosofía,
pues éstos lastiman
para justif icarse,
mientras los emo sufren
para sentirse vivos. En
México se han dado enfrentamientos
en las calles
entre las bandas. En
Guatemala, las reuniones
no han sido en gran
número, como en el vecino
país, pero han ocurrido
ataques, asegura
Ana.
Causas y ayuda
Al entrar en la etapa
de la adolescencia, las
personalidades cambian,
los padres dejan de
ser los ideales y se buscan
otras formas de identificación.
Los psicólogos
coinciden en que
pertenecer a un grupo
como el emo es una forma
de llamar la atención,
aunque ésta es silenciosa,
no deja de tener sus
r i e s go s .
El sentirse abandonados
por sus progenitores
o quien está a cargo de
ellos, las rivalidades con
los hermanos o un temperamento
melancólico
puede provocarles soledad.
“Se da más en familias
disfuncionales”,
explica el psicólogo Figueroa.
Empiezan a desarrollar
una autoestima
baja, con tendencia a la
depresión, ésta es una alteración
de neurotransmisores
en el cerebro.
“Quienes la padecen buscan
a personas con similares
características,
así se sienten identificados”,
comenta la psiquiatra
Carmen Aída Martínez.
Según explica, una
depresión no puede ser
provocada; estos jóvenes
ya son propensos a ella, y
al estar en un ambiente
negativo aumenta.
La primera recomendación
que dan los especialistas
es que los padres
deben aceptar que
ellos son parte del problema;
por lo que deben
recibir terapia, y después
incorporar a los hijos. Al
niño no se le puede obligar
a dejar de ser emo, se
le haría más daño, pues
es su grupo de pertenencia.
Él debe comprender
lo que le sucede y tomar
una decisión.