Semanario de Prensa Libre • No. 216 • 31 de agosto de 2008

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Redacción

El chico malo del humor
Este actor, comediante y escritor, nacido en Nueva York, además de ser reconocido en fotografías por el porte del falso bigotón de amplias cejas, con lentes y puro en la boca, también fue el inventor de cientos de frases célebres de la comedia contemporánea. Groucho Marx Inició su carrera como actor y cantante junto a sus tres hermanos en un grupo de teatro de variedades, y llegó a ser admirado por su peculiar imagen y perspicaz sentido del humor, que desde Woody Allen a José María Aznar es referenciado e idolatrado.

Teatro, TV, libros y risas

En sus inicios, Julius (quien fuera apodado Groucho por grouchy, del inglés “m a l h u m o rad o”), se hizo notar junto a sus hermanos Milton, Adolph, Leonard y Herbert, en el grupo de los Marx, que se presentaban en escenarios, filmes y series de TV para animar con comedias, pero no fue sino hasta la década de 1950, cuando se separaron, que Groucho alcanzó la fama en su país, al conducir el programa de preguntas Apueste su vida. Con el paso de los años, sus fallidos matrimonios e insatisfacciones personales y académicas lo llevaron a cultivar un intenso interés por devorar cualquier libro que se le pusiera enfrente como compensación por no haber recibido educación formal (sus conocimientos literarios eran extraordinarios, según conocidos del artista). Todo esto gestó en él un intrépido crecimiento de agudeza en materia humorística, que se vería reflejado para siempre en sus presentaciones. Pese a su falta de preparación académica, Marx escribió varios libros, incluyendo su autobiografía Groucho y yo (1959) y Memorias de un amante sarnoso (1963). Sus puntos de vista políticos se inclinaban más a lo liberal; se burlaba de todas sus amistades en público hasta el punto de la humillación, hacía broma de las esposas de sus admiradores en frente de éstos, e incluso de niño causó revuelo en un aeropuerto cuando, en el formulario requerido previo al vuelo, escribió bajo ocupación “traf icante”. Tales eran las anécdotas inesperadas de Groucho en la calle.

Célebre legado
Atrevido, indiferente, irreverente, picante, sinvergüenza, pero sobre todo brutalmente honesto y muchas veces acertado en su humor, Groucho Marx supo siempre traspasar las barreras sociológicas de su época para decir, mediante la comedia picante, lo que el hombre de la época guardaba para sus charlas de bar. Frases como “Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”, “El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una i n s t i t u c i ó n”, o “No sería miembro de un club que me aceptara como socio”, junto a otras, le convierten, para criterio de millones, en el mejor comediante que EE. UU. ha aportado al mundo.
Más acerca de su vida
> Julius Henry M a rx nació en Nueva York el 2 de octubre de 1890 y falleció en Los Ángeles el 19 de agosto de 1977 a causa de una pulmonía.
> Debutó como cantante solista a los 15 años y, luego, junto a sus cuatro hermanos. La obra Cocoanuts (1925), le dio al grupo de los Marx la oportunidad de entrar a Broadway.
> Luego de fi r m a r un acuerdo con Paramount, el grupo rodó varias películas, y después trabajaron con Metro Goldwyn Mayer, de las cuales salieron cintas como Una noche en la ópera y Un día en las carreras.
> En la d é ca d a de 1950 los hermanos tomaron sus caminos por separado; Groucho fue el que más éxito cosechó, en gran parte por su carrera como escritor y su programa Apueste su vida.
> Se casó y se divorció en tres ocasiones, tuvo tres hijos, y dejó un legado 18 películas, 14 de ellas con sus hermanos, y millones de admiradores en la actualidad.
“Citadme diciendo que me han citado mal”.
“La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende el televisor, voy a la biblioteca y me leo un buen libro”.
“Desde el momento en que tomé su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo”.
“Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”.
Redaccion
Revista D
   

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