Checha, ¡sí señor!
Durante más de cuatro décadas, César Gálvez ha recorrido el país y el extranjero llevando alegría con su marimba orquesta India Maya.
por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Al igual que hace 41 años, cuando tomó la batuta de la marimba orquesta India Maya que le heredó su padre, César Gálvez, más conocido como Checha, aún ameniza fiestas, con su espíritu parrandero. Sus 142 discos, entre compactos y acetatos, donde han sobresalido éxitos propios como El porro de Jaime, Flores pa’ mamá, El vendedor de periódicos, Costa sur, El ruletero, Me voy, me voy y Papá, tenías razón.
Hasta hace pocos años, esta clase de música era indispensable en las celebraciones de fin de año, debido a que las marimbas orquesta preparaban paquetes musicales que se promocionaban como Navidiscos. “Se sentía la euforia de la gente por adquirirlos, pues era un lujo grabarlos y tenerlos en casa, y valían Q3.75”, recuerda Gálvez, quien también funge como director. A continuación, el resumen de una conversación con el marimbista.
¿Cómo aprendió a interpretar música?
Mis primeros pasos los hice a los 8 años, con mi papá (Bernardo Gálvez), quien me enseñó a tocar marimba, trompeta y un poco de solfeo; luego ingresé al Conservatorio Nacional de Música (4 años), pero cuando murió mi padre (1967), ya no pude continuar, porque tuve que hacerme cargo de la familia y de la dirección de la marimba. Desde esa fecha, estoy haciendo bulla y tratando de alegrar a la gente.
¿Desde cuándo existe el conjunto musical?
Mi padre lo fundó en 1945, con el nombre de India Maya, yo solo le antepuse Checha. A mediados del siglo pasado, el conjunto amenizaba restaurantes como Casa Blanca, Pierrot y Roxi. De esos años, aún guardo los recibos de la renta que se pagaba por el local donde se ensayaba (17 calle y 9a. avenida, zona 1) se pagaban dos pesos. En esos años se interpretaban piezas tradicionales como Lágrimas de Thelma y Ferrocarril de Los Altos. Era una marimba orquesta que tenía un saxofón, acordeón, trompeta y banyo.
Yo le agregué cinco saxofones, tres trompetas, dos trombones, le adapté sintetizadores, piano, bajo y batería eléctrica y todo lo moderno que había, pues las modas cambian y, a la vez, traen nuevas inquietudes, y si no estamos al tanto de eso, nos quedamos.
Cuando usted se inició, ¿qué tipo de música estaba de moda?
Popular y bailable. La ranchera tradicional mexicana como El pescado nadador, Cuatro milpas. Luego, surgió la cumbia colombiana, merengue, rock and roll y otros, los cuales nosotros adaptamos a la marimba, hasta grabamos discos.
¿Cuál ha sido la época de mayor gloria de la India Maya?
Empecé con buen pie en 1967, porque tuve la suerte de ser de los pioneros en la grabación de discos con marimba orquesta, junto a la Gallito, Ecos Manzaneros y Alma Tuneca, pero yo tenía la ventaja de que radicábamos en la capital y, por lo tanto, teníamos más oportunidad de publicitarnos en las radioemisoras. En 1972, grabamos el primer disco de 45 revoluciones que contenía una melodía que se llama Una lágrima, interpretada por la mexicana Estelita Núñez.
Nuestro mayor auge lo tuvimos entre 1972 y 1982, debido a que teníamos bastante difusión en las radioemisoras, lo cual no sucede en la actualidad, por la falta de programas de marimba; cuando empecé habían 32.
¿De qué viven ahora?
Nuestra música tiene mucha aceptación en la provincia, en especial en Quetzaltenango, Quiché, San Marcos y Totonicapán, donde contratan hasta 10 conjuntos. La marimba no ha pasado de moda, porque con ella se puede interpretar música de cualquier tipo, como merengue, bachata y reggeaton. Las radioemisoras de los departamentos sí incluyen nuestra música, y como viajamos cada año a Estados Unidos, los que viven allá nos recomiendan con sus familiares, porque ellos envían el dinero para las fiestas.
¿Qué lo inspira?
Dios me ha dado ese don, y lo desarrollo cuando veo una patoja bonita, un paraje, un lago o un río. Uno de los momentos que más recuerdo sucedió el domingo 14 de junio de 1968, cuando falleció mi madre, y compuse Flores pa’ mamá. En ese momento de dolor y amargura, le pregunté a Dios ¿por qué me la has quitado, si yo la necesito más que tu?, por eso la letra dice: “Óyeme Diosito santo, tu que eres tan grande y bueno, abre la puerta del cielo y devuélveme a mamá”. También compuse melodías alegres, como Costa Sur, la cual me nació después de recorrer caminos, mercados, paisajes y disfrutar el clima de esa región.
¿Han creado algunas frases, para animar las fiestas?
Hay una que reza: “India Maya, caballero, sí señor”. Estábamos grabando en el estudio, cuando de repente el cantante, que vivía lo que estaba haciendo, se emocionó tanto que dijo esa expresión, y la lanzamos al mercado.
¿Cuántas generaciones de músicos han pasado por su marimba?
¡Uhhhh! una cantidad enorme, desde 1967. La India Maya ha sido un vivero de marimbistas, de aquí salió Fidel Funes, Carlos Chivir, Roberto Benito y otros que están en ciudades en el extranjero, como Washington y Chicago, donde han logrado destacar como integrantes o armando sus propios grupos.
¿Ha llegado tarde a una fiesta?
Hemos tenido problemas, por pinchazos, accidentes, o nos hemos extraviado del camino. En 1977, tuvimos un gran problema en Nueva Orleands, donde nos contrataron para amenizar una fiesta. Quince días antes del acontecimiento, envié la marimba y los demás instrumentos por medio de Aviateca. Cuando llegamos, el dueño, al nada más verme, me preguntó “¿Chapín, dónde está la marimba y los instrumentos, me van a quemar mi salón, porque ya tengo 700 entradas vendidas?” Y le respondí: “Los mandé hace dos semanas” y le mostré la nota de envío; averiguamos y la habían mandado a Nueva York. Eran las 16 horas y el evento principiaba a las 19. Para salir del apuro platicamos con los músicos con los que íbamos a alternar y nos llevaron a un negocio donde alquilaban instrumentos, pero el problema era la marimba, porque allá no hay, por lo que tuvimos que utilizar dos xilófonos, y con eso sacamos el compromiso. Con el tiempo, el apuro se convirtió en chiste.
¿Y en Guatemala?
Siempre hay tropiezos. Hemos llegado tarde por una llanta que estalla o un accidente, pero aquí es más fácil solucionar el problema porque somos gallos en nuestro gallinero, ya que sabemos a donde acudir en caso de urgencia.
¿Está satisfecho con sus logros como músico?
Satisfecho, no, feliz sí, porque doy gracias a Dios que me dio este don de interpretar, vivir y gozar la música. He logrado mucho por la marimba, conocí a mi esposa y me ha dado la oportunidad de relacionarme con muchas personas del país y el extranjero.
¿Ha dejado de hacer cosas importantes por la música?
Sí. Cuando nació mi primera hija tenía la ilusión de estar durante el parto, pero, lamentablemente, tenía un compromiso en el Estor, Izabal y me tuve que ir durante cinco días, al estar allá recibí la noticia.
En otra ocasión, el 27 de octubre de 1984, a las 17 horas, falleció uno de mis hijos en el momento de nacer, y solo estuve un momento con él. Luego, me fui al Teatro Nacional, donde a las 20 horas nos hicieron un homenaje. Fueron instantes difíciles, en donde al igual que los payasos, sonreí por fuera, mientras por dentro tenía roto el corazón. Este es el camino que Dios me ha dado y tengo que respetarlo.
Logros
- El fundador de la India Maya fue el maestro Bernardo Gálvez autor de melodías como Estelita, Caminito, Bailando en tercera dimensión.
- El 6 de enero de 1967 Checha tomó la dirección de la marimba, debido a la muerte de su padre.
- En 1970 lanzó su primer disco de 45 revoluciones que contenía las melodías San Lucas Tolimán y Una lágrima.
- En 1972 llevó a cabo su primera gira internacional en las ciudades de Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Washington y Boston (EEUU), Toronto y Montreal, Canadá.
- Ha recibido galardones como Pentagrama de oro, dama de plata, mención honorífica de la revista Billboard
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“Desde esa fecha (1967), estoy haciendo bulla y tratando de alegrar a la gente”. |
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