La vida me dio un jardín
“Pedí flores y me dieron lirios, jazmines y ranúnculos con olor a juncia”.

Como corolario a mi idiosincrasia y destino de ser escritor, la vida me tenía deparado nacer en una de las ciudades más cultas del oriente de Guatemala. Y aunque los años de mi niñez dejarían marcada una huella indeleble, esa misma situación sería la causa que me empujaría a convertirme en lo que soy. Hacia los años de 1940, Jalapa ya había dado periodistas de renombre, como Clemente Marroquín Rojas; narradores de la lira como Sergio Darío Lima Bracamonte y Melinton Salazar; filólogos y dramaturgos como José María Ruano, y un sinfín de personalidades como Manuel María Ávila Ayala, Adrián Zapata, Julio Fausto Aguilera. En años más recientes, a dos Miss Guatemala: Rogelia Cruz y Evelyn Lissete López Sandoval.
Y como yo quería ser escritor, me dijeron: “Váyase de Guatemala si quiere llegar a ser alguien. O bien: “En el momento que usted ponga los pies en otro país, empezará a valer”. “No”, les contesté, “yo quiero triunfar aquí”. Y luché por salir a flote entre el montón, y en medio de aquella adversidad, quise cumplir mis antojos, mis caprichos, y así es como he publicado seis libros de historia. Cosa inaudita para una persona que viene al mundo sin padres y en la total mendicidad. Por mi misma situación de comunicador, hurgué la radio y es lo que me ha servido, aunque nunca quise ser locutor.
Si alguna vez le pedí a la vida flores me dio todo un jardín donde ha habido lirios, jazmines y ranúnculos con olor a juncia. Ahora me dicen así: “escritor, locutor de radio, periodista e historiador”. Soy uno de los más homenajeados, a mucha honra. Pertenezco a la Casa de la Cultura de Cuilapa, porque Cuilapa ha reconocido más mis méritos. Aunque le debo gratitud inmensa a Barberena, donde consolidé mis inquietudes e hice “que los perros le ladraran a la luna”.
“Pero eso no da dinero”, dicen, y es cierto, porque un verdadero escritor es aquel que cultiva el alma y desde ese punto de vista, lo que menos le importa es eso; no comercia con la inquietud, escribe para que le lean y con que eso es feliz.
César Morales de la Rosa
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso. |