Arte sobre papel
Los paisajes han formado parte de la decoración de los Nacimientos.

Fondo navideño de finales del siglo XIX. Casa de la Cultura de Mixco.
por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián
En los mercados navideños, como el que se ubica en los campos del Roosevelt, aún se pueden admirar paisajes, un tanto toscos, pintados sobre papel o manta. En ellos se representan escenas de la vida cotidiana del área rural o sitios como volcanes, lagos, ríos y montañas. Estas pinturas populares tienen como principal función darle fondo y policromía a los belenes.
En la actualidad, estos cuadros ya son escasos, debido al proceso de transculturación que ha tenido la celebración de la Nochebuena, pero sobre todo, la elaboración del Nacimientos del Niño Dios. Por esa razón, los descendientes de los artesanos que se dedicaban a este trabajo, ahora cumplen otras actividades. Adrián Pérez (38 años), originario de Sumpango, Sacatepéquez, recuerda que cuando era niño ayudaba a su padre Cirilo (67) en estos menesteres. “Ahora ya no lo hago, porque no se venden”, justifica.
El historiador Luis Luján Muñoz, en su libro Tradiciones Navideñas de Guatemala, describe este trabajo como “pintura al temple” (técnica pictográfica) en la cual se incluyen escenas, por lo general, campestres. También aparecen viviendas populares, fondas, cantinas, de escenas bíblicas, “que en todo caso cumplen importante función escenográfica, para dar sentido de profundidad o perspectiva al Nacimiento”, refiere el académico.
Desde hace dos siglos
Se desconoce desde cuándo se emplea esta plástica popular en el país; sin embargo, en la casa de la Cultura de Mixco hay uno que se considera es de principios del siglo XIX y otros del XX. Osberto Gómez, director del mencionada casa y cronista del municipio, explica que estas obras eran elaboradas, principalmente, en San Pedro y San Juan Sacatepéquez, (Guatemala) Sumpango (Sacatepéquez) y algunos municipios del Altiplano.
Durante el siglo XIX, el influjo español predominó en estos fondos, ya que, por ejemplo, se representaban escenas de los reyes magos con vestimenta de la Colonia. También se caracterizaban porque los paisajes eran ajenos al entorno del país, pues se incluían figuras de camellos, palmeras y representaciones de la ciudad de Belén. “Los colores eran apastelados”, indica Gómez.
Lo chapín
En los primeros años del siglo XX, estos paisajes principiaron a tomar elementos de la campiña guatemalteca, como caminos, ranchos, ovejas y volcanes. Los colores que se usaban eran fuertes y se hacían con tierras de distintos tintes, a los cuales se les agregaba cola. Por lo general, se hacían sobre cuatro pliegos de papel craft (de envolver, color café). Gómez dice que este papel lo obtenían de los envoltorios de maquinaria que venía del extranjero.
En la segunda mitad del siglo pasado se incorporaron más elementos de la campiña guatemalteca y se comenzaron a utilizar pinturas “de agua”, que se adquirían en tiendas especializadas y ferreterías. En todo caso, los pintores siempre eran populares, que a la vez, también fabricaban artesanías para Nacimientos, como collares de manzanilla, pino teñido, barro y madera.
Al final de este período se pusieron de moda escenas que representaban auroras boreales, atardeceres y cielos estrellados, donde una, la más grande, simulaba caer sobre un pesebre. Hoy este arte popular parece no contar con muchos adeptos. “Ya casi nadie los solicita”, lamenta Pérez.
- Una de las técnicas pictóricas que se utilizó en la producción de estos cuadros es la que se conoce como pintura al temple.
- Consiste en disolver el pigmento en agua y templarlo o engrosarlo con huevo, caseína, goma o una solución de glicerina.
- Es la técnica más antigua que se conoce. Las pinturas murales del antiguo Egipto, Babilonia, y las del período micénico en Grecia, están probablemente con este método, que en algunos casos se añadía un poco de vinagre.
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