Semanario de Prensa Libre • No. 233 • 21 de Diciembre de 2008

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D mundo

Un rojo de derechas
El famoso hombre vestido de rojo no necesitó camuflarse para sortear los peligros de la Guerra Fría.


Por Juan CArlos Lemus
IlustraciÓn: MArÍa JosÉ Prado

Se dice que el color rojo atrae a los toros. Cualquiera puede ponerse “rojo de ira”; los números rojos indican pérdida económica; una x roja en un examen puede ser equivalente a cero, y una tarjeta de ese color indica la expulsión de un futbolista en un partido.
Los semáforos y los stop alertan sobre algún peligro. Contrario a lo que proyecta el gris tímido, el rojo es escandaloso. Es el símbolo del erotismo, de la pasión encendida, de los labios sensuales y emblema de la rosa.
Es el color con que se identifica al comunismo, por eso, durante la Guerra Fría se habló de la terrible “amenaza roja”; también de la Plaza Roja de Moscú, el Ejército Rojo y el Libro Rojo de Mao. Decir China roja es como pensar en maoístas que toman por el cuello a Chiang Kai-shek. Los países hablan de alerta roja, del código rojo; del teléfono rojo que, se supone, comunicaba en un dos por tres a los presidentes de la difunta URSS y de EE. UU.
En cualquier torre de control de tránsito aéreo se tiene un teléfono rojo (llamado así, aunque sea gris), que comunica directamente a los controladores con los bomberos cuando hay una urgencia.
El rojo tiene todas las tonalidades que van del rosa al granate, pasando por el bermellón y el carmín. Debido a que es el pigmento que tiene la sangre, fue asociado al dios de la guerra, Marte, el planeta rojo.
En ese breve recorrido por los estereotipos, ninguno puede transformarse en arquetipo para el traje de Santa Claus, el más famoso hombre de rojo en el mundo occidental, que nada tiene que ver con el comunismo ni con el erotismo. Es más bien un símbolo del altruismo capitalista. El viejo poderoso desciende una vez al año, con sus renos, a la Tierra, donde lo esperan niños de todos los países, tengan o no calcetines, tengan o no chimenea en casa.
Tanto su vestuario como las flores de pascua influyen, sin duda, en las celebraciones navideñas, es por eso que por estos días, muchas personas suelen vestir bufandas, gorros o, en otros países, abrigos rojos. En Internet circula interesante publicidad de lencería roja estilo Santa Claus.
Mas, ¿de dónde viene el color rojo de Santa? Se ha asegurado, equivocadamente, que fue una invasión publicitaria de la Coca Cola, a partir de 1931, cuando el ilustrador Habdon Sundblom le dio ese color y un aspecto bonachón. Pero se tienen antecedentes que desmienten esa creencia.
La página oficial de Holanda explica, por ejemplo, que la tradición del traje rojo viene del atuendo eclesiástico al que perteneció San Nicolás (año 280 d. C.). Por otro lado, ahora son famosas (o por lo menos muy fáciles de ver) las ilustraciones que, en 1863, diseñó para un almanaque el alemán Thomas Nast.
La importancia de Holanda en esta mezcla del personaje es que cuando, en 1624, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales fundó la colonia de Nueva Holanda, hoy día llamada Nueva York, los inmigrantes llevaron con ellos sus costumbres, entre ellas, la celebración del Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en ese país, entre el 5 y el 6 de diciembre).
En la literatura, se tienen alusiones en la Historia de Nueva York (1809), del escritor Washington Irving, en la que vulgarizó el original nombre del santo holandés Sinterklaas por Saint Nicholas, y después, Santa Klaus, que hoy escribimos Santa Claus.
Derivado del relato de Irving, posiblemente, surge en la poesía el texto titulado A Visit From Saint Nicholas (1922), del poeta Clement Clarke Moore. En su obra, menciona a un Santa Claus de baja estatura, delgado, que regala juguetes a los niños (“The moon, on the breast of the new-fallen snow,/ Gave a lustre of mid-day to objects below;/ When, what to my wondering eyes should appear,/ But a miniature sleigh, and eight tiny rein-deer,/ With a little old driver, so lively and quick,/ I knew in a moment it must be St. Nick”).
Santa Claus esquivó los peligros de la Guerra Fría sin tener que camuflarse. Hoy, a su figura se han sumado la señora Claus y los duendes, mas todo procede de un misma raíz, un hombre que ayudó a los más pobres.
Su fama en la web alcanza a
Google, que transmitirá el paseo de Santa por el mundo este 24 de diciembre, vía satelital, registrando su paso cada cinco minutos.

Evolución gráfica

Las imágenes diseñadas, en 1863, por el alemán Thomas Nast se pueden observar en: http://www.sonofthesouth.net/Nast_Santa_Claus.htm
Las ilustraciones de Habdon Sundblom para Coca Cola, creadas en 1931: http://www.fortunecity.com/millennium/hibiscus/121/cokesanta.html

  • Nicolás nació en una ciudad de Turquía, cerca del 280 d. C. y llegó a ser obispo y, posteriormente, santo. En vida, se hizo famoso porque regalaba oro a los pobres y juguetes a los niños.
  • Llegó a ser arzobispo de su ciudad natal y su fama de bondadoso se extendió por todo el Mediterráneo.
  • Cuando fue proclamado santo, se le atribuyeron milagros en alta mar (marineros desesperados lo invocaban para que calmara las tormentas); salvaba de la muerte a los niños.
  • El culto a San Nicolás se extendió por toda Europa y llegó a América en el siglo XVII, cuando los holandeses fundaron Nueva Amsterdan, hoy Nueva York.
  • Su figura se popularizó, y hasta la fecha se le identifica con el color rojo y por su aspecto bonachón.

   

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