Puros chapines
Aunque su consumo es escaso, en el país se fabrican esta clase de cigarros.
por Francisco Mauricio Martínez

Cuando se habla de puros, de manera inmediata se piensa en los que se utilizan en algunos rituales o en los famosos habanos cubanos. Lo que poco se sabe es que ambos se fabrican en la región de El Progreso y Zacapa.
En nuestro país se cultivan las dos variedades. Una de ellas es burley, empleada para fabricar puros rústicos, como los de las comunidades La Trementina y El Terrero (Zacapa). “Hacemos extracorrientes y aromáticos de anís, canela, chocolate, ruda y siete montes”, explica Marta Julia Barahona, integrante de la asociación Puros Artesanales Mujeres Activas de Zacapa.
La otra, la habano —nombre que le dieron los cubanos a sus puros— se utiliza para elaborar puros finos.
En el calor
Aunque se fabrican en Zacapa, la región donde más se cultiva burley se sitúa entre los kilómetros 92 y 98, en el Jícaro, El Progreso. En esta área existen cerca de 300 productores de tabaco que emplean a unas 15 mil personas. La segunda se cosecha en los alrededores del kilómetro 93.5 de la misma ruta al Atlántico, “donde el suelo es franco arenoso y tiene nutrientes como el nitrógeno, fósforo y potasio”, refiere Leopoldo González, representante legal de Tabacos y Puros Finos S. A., empresa que los exporta a algunos países.
El proceso de cultivo del tabaco se empieza entre septiembre y octubre con la elaboración de semilleros, lo cual se hace de manera meticulosa, debido a que la semilla es, más o menos, del tamaño de una partícula de azúcar. Cuando ya tiene una cuarta de altura, se trasplanta al terreno previsto; 60 días después se corta la flor. A los tres meses, se lleva a cabo la cosecha, para, al final, darle paso al curado.
La variedad habano se puede sembrar bajo sombra o bajo el sol, lo cual depende del uso que se le pretenda dar a las hojas. Se hace al sol cuando el objetivo es obtener la tripa (o filler), que constituye la parte interior del cigarro, y a la sombra, cuando se busca adquirir el tabaco que se utilizará en la parte exterior (capa que recubre el puro), la cual debe ser muy fina y uniforme en su color lo cual se logra evitando de forma constante los rayos del sol y el exceso de agua.
Toque especial
El curado es uno de los pasos más importantes, ya que todas las hojas se recogen verdes, pero terminan de color café con algunas variaciones. Este proceso, en promedio, tarda 18 meses y se lleva a cabo bajo la sombra, debido a que, entre más lento se hace, la calidad del puro será mejor. El tabaco se almacena en pilones, que no deben sobrepasar los 48 grados centígrados de temperatura, porque se puede “quemar”, por lo que se perdería el buen aroma y sabor.
Cuando se llega a los 48 grados, los mazos se sacuden y se cambian de lugar para volver a empezar el ascenso de temperatura, debido a que no todas las hojas se desarrollan en la misma altura de la mata. “Las que crecieron arriba recibieron más sol, y las de abajo más agua, lo cual da como resultado hojas clasificadas como ligero, seco y viso. Las primeras le dan fortaleza al cigarro, las segundas y terceras, sabor y aroma.
Una por una
El siguiente paso es la clasificación, hoja por hoja, que se hace por fortaleza, grosor, textura, color y tamaño. En ese momento, se eliminan todas las que no alcanzaron calidad y las que lo lograron se empacan y almacenan durante varios meses, requisito indispensable para hacer un buen puro.
Para obtener un producto de calidad es necesario combinar hojas desarrolladas en distintas alturas de la mata. Tanto la tripa, que es donde el tabaco se encuentra enroscado, como la capa. Los puros Don Pancho Reserva, por ejemplo, emplea cinco clases de hojas, y Don Pancho Reserva Edición Especial 2006, siete, ambos producidos por Tabacos y Puros Finos S. A.
Paladear la combinación de aromas y sabores depende de la amalgama que elabore el maestro mezclador, quien conoce a la perfección las sutiles cualidades de cada hoja.


- El corte del puro debe hacerse sin brusquedad y lo suficientemente amplio, para que tenga el tiro adecuado.
- Es necesario tomar en cuenta el tamaño y la figura (torpedo) del cigarro para hacer un buen corte.
- El encendido es un paso muy importante en la degustación. Según se encienda, se podría afectar el sabor y la combustión.
- La manera de encender tiene una gran importancia, por lo que debe hacerse despacio y con cuidado.
- El sabor a quemado aparece de inmediato. Se debe sostener y colocar la llama en un ángulo de 45 grados, sin que ésta toque el cigarro.
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