Semanario de Prensa Libre • No. 231 • 07 de Diciembre de 2008

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D cultura

Daños de terceros
Además de los daños que ocasiona el ser humano, el Centro Histórico recibe los generados por fenómenos físicos, biológicos y químicos.


Las raíces de las plantas dañan los muros y paredes de las construcciones.

por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Debido a que el centro de la capital se ha convertido en un sitio poco atractivo para desarrollar cualquier tipo de actividad, es frecuente encontrar personas que durante mucho tiempo se han alejado de la dinámica de esta zona. Cuando esto sucede, es común escuchar frases como: “Hace años que no venía por acá”, “Qué desorden, qué abandono”. Enseguida, el tema de conversación es la maraña de pintas de los manifestantes y el hollín que genera el humo de los autobuses.
Esta problemática, sin embargo, es apenas la punta del iceberg que acecha los, aproximadamente, dos mil 700 inmuebles —la mayoría están construidos con bloques de piedra o talpetate, adobe, basamento de piedra, o marcos de puertas y ventanas hechos con ladrillos—, y muebles catalogados como patrimonio cultural de la nación, porque de manera lenta y silenciosa, fenómenos físicos (temblores), biológicos (hongos), químicos (smog) y sociales (pintas), poco visibles al ojo humano, “están convirtiendo el Centro Histórico en un área, cada vez, menos atractiva y caótica”, indica Florentín Martínez, investigador del Centro de Estudios Urbanos y Rurales (Ceur).

Se expresan

La contaminación visual es la más evidente, pero los agentes de deterioro mencionados son como un cáncer que destruye los bienes inmuebles (edificios, iglesias, parques) y muebles (cuadros, esculturas, libros, muebles) de manera lenta, pero irreversible. “Las obras de arte no hablan, pero se dañan y lo manifiestan”, indica Miguel Melgar, conservador y profesor de Arte en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (Efpem) de la Universidad de San Carlos.
Fenómenos naturales, como los cambios de clima, que también afectan a los seres humanos, deterioran los tesoros históricos. Las variaciones de temperatura y luz natural (rayos de sol), por ejemplo, causan daños en las estructuras metálicas y de madera, así como en la pintura y hasta en los murales. Ocasiona la degradación de las maderas, puertas, metalurgia y fachadas.
Asimismo, es evidente la destrucción que se genera durante la época de lluvia. Las filtraciones de agua, al igual que los constantes temblores, originan rajaduras en las paredes, y esa misma humedad se convierte en el aliado para la proliferación de plantas, las cuales, con sus raíces, deterioran aún más los muros y morteros (preparado de cal y arena que une bloques) de las edificaciones.

El aspecto de abandono que muestran algunas construcciones, debido a la abundancia de manchas negruzcas, también es consecuencia de este mismo fenómeno, porque lo producen los microorganismos (mohos). La penetración constante de agua en las paredes construidas con ladrillos también genera salitres, porque el barro trae contaminantes (minerales) que “no desaparecen durante el proceso de cocimiento en los hornos debido a q ue no alcanzan la temperatura de tres mil grados centígrados”, indica Melgar.

Los roedores y palomas que habitan en los inmuebles y templos católicos también contribuyen en la destrucción del Centro Histórico. Las excretas de estas aves arruinan la pintura de los muros y, con el tiempo, generan ácidos destructivos que erosionan los inmuebles. Las patas y picos de estos animales también arruinan los edificios.
La estocada final la da el hombre (manifestantes, vendedores, habitantes y autoridades municipales), debido a que por su falta de interés o respeto, pintan y destruyen todo lo que encuentran a su paso. “No hay valoración cívica”, indica el informe Manejo y Revitalización del Núcleo de Gestión Urbana Teatro Abril. Convenio FARUSAC - RenaCENTRO


  • El Centro Histórico fue declarado como tal por el Ministerio de Cultura y Deportes, el 13 de agosto de 1998 (decreto 328-98).
  • Comprende desde la avenida Elena hasta la 12 avenida, y de la 1a. calle a la 18, de la zona 1.
  • También está integrado por el Cerrito del Carmen, Centro Cívico y los barrios Candelaria, Gerona y Jocotenango.
  • Además, incluye el Cementerio General y la Ciudad Olímpica, los cuales no pertenecen a la zona 1, pero son considerados como tesoros arquitectónicos del país.

   

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