Semanario de Prensa Libre • No. 231 • 07 de Diciembre de 2008

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D viaje

Solo el rumor del mar
El Pantanal poco a poco se convierte en una de esas metas irresistibles para los viajeros independientes.

por Viviana RUIZ
fOTOS: cARLOS sEBASTIÁN

Ppara quien conduzca, quizá, el disfrute del viaje no llegue sino hasta que llegue a El Pantanal (Iztapa), pero para sus acompañantes el relajamiento empieza desde el preciso momento en que se deja la capital y se toma la carretera. Flores de caña en los campos, montañas de fondo y el azul del cielo como marco, son tan solo algunas de los cuadros que la mente guardará del periplo hacia las playas de arena negra de nuestro país.
Luego de pasar por las estrechas calles de Iztapa, Escuintla, dejar atrás la aldea Las Morenas, y adentrarse a El Guayabo, encontrará El Pantanal —122 kilómetros de la capital—, un complejo de búngalos estilo mediterráneo que, con su cara blanca, observa el océano Pacífico, con bravo mar, y escucha los murmullos de olas.
Separado geográficamente, pero unido por una costa negra, este lugar se encuentra desde hace 14 años justo en la frontera del departamento de Escuintla con Santa Rosa.
Su nombre, que para muchos evoca el recuerdo de una famosa novela brasileña, es propiedad de Atilio Bonilla, quien confiesa que el apelativo efectivamente surgió por aquella serie sudamericana que durante los años de 1980 hizo furor en la teleaudiencia chapina.
El complejo tiene cinco apartamentos equipados (camas, estufa, refrigerador, aire acondicionado), con capacidad para seis personas cada uno. Al centro, una piscina y un jacuzzi. También cuenta con un restaurante que funciona todos los días, de 8 a 19 horas, en el que se ofrece desde bebidas tropicales, pasta, coctel de mariscos hasta su famosa ensalada de chile pimiento.
“Nuestro objetivo es complacer a los huéspedes”, asegura Bonilla, con una sonrisa de oreja a oreja. Por eso más que un hotel, “es la casa frente al mar que casi todo mundo desea”, agrega.
“Si querés que te sirvamos el desayuno en la cama, no hay ningún problema; si tu dieta requiere de alimentos cocinados sin grasa, azúcar o condimentados, tampoco; se trata de una casa, de un hogar”, explica.
“Servimos bebidas alcohólicas, pero no somos un bar. Las visitantes pueden tomar el Sol en topless, pero no somos una playa nudista. Tanto nuestros amigos como nosotros sabemos que nos gusta estar acá, porque todos coincidimos en que el respeto al derecho ajeno es la paz”, comenta.



Lo único que está prohibido en El Pantanal es la música, porque el dueño del sonido es el rumor del mar, afirma Atilio, quien además de anfitrión, es el encargado de averiguar los gustos de sus clientes, por eso es con él que se hacen las reservación de los búngalos. “No contamos con página en Internet, ni ninguna clase de publicidad impresa en medios de comunicación masiva. Nuestros huéspedes, que se convierten en nuestros amigos, son los que nos recomiendan”, narra con aires de satisfacción.
La capacidad de este pedazo de mediterráneo en Guatemala es limitada. A lo máximo 50 personas, “con más huéspedes sería imposible tratarlos como se merecen”, dice.
El lugar también se renta para celebrar bodas, cumpleaños o cualquier otra actividad. Eso sí, Atilio siempre será el anfitrión y sus colaboradores los que tengan en sus manos el control de la calidad del servicio. “No nos permitimos fallarle a nadie”, aduce.
“Tengo la idea de que somos el primer hotel familiar del área, aunque me encantaría tener competencia, porque es la gente la que sale beneficiada”, añade.
Las mejoras para El Pantanal —que poco a poco, se convierte en una de esas metas irresistibles para los viajeros independientes—, se podrán en marcha el próximo año, e incluyen servicios de masajes relajantes y reflexología.
Y es que aquí no solo se viene a la playa, sino a disfrutar de un entorno natural único y de la amabilidad de su gente, a vivir lejos de las rutinas civilizadas.

Localización

  • Búngalos para seis personas (viernes, sábado y domingo): Q1 mil 600. Solo sábado y domingo: Q1 mil doscientos. Se permite el ingreso de alimentos y bebidas.
  • Admisión para el uso de las instalaciones: Q40 por día (sin derecho a ingreso de alimentos). Teléfono: 58952652.
 

   

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