La Voz de los mercados
En la mayoría de bazares cantonales funciona una radio que ameniza la jornada de los vendedores y compradores.
Por Francisco
Mauricio Martínez
Fotos: Carlos Sebastián
En medio del bullicio de los compradores y vendedores del mercado La Placita se escucha: “Gracias, buenos amigos, por estar con nosotros y nosotros con ustedes, saludos a todos…”. Es la voz del locutor Víctor Hugo Barrios, quien a través de los altoparlantes hace más amena la jornada de los que, a diario, se dan cita en este centro de comercio.

En la mayoría de mercados cantonales de la capital y de la provincia operan radioemisoras de circuito cerrado, las cuales funcionan como cualquier negocio particular. Estos medios amenizan con música y saludos el trabajo cotidiano de los locatarios y, a la vez, hacen menos pesada la canasta de las amas de casa que asisten a hacer sus compras.
En sus bocinas, colocadas en la estructura metálica de estos centros comerciales, resuena música para todos los gustos y edades. Es frecuente escuchar los géneros de moda de grupos como Bronco, K-paz de la Sierra, Los Bukis y Los Tigres del Norte. Tampoco es extraño que el encargado de la tornamesa desempolve acetatos de Camilo Sesto, Julio Iglesias o Roberto Carlos.
La espiritualidad y religiosidad de los que convergen en estos lugares también son parte del formato de estos medios. Para cumplir con este propósito, la mayoría transmite programas con contenido católico o evangélico. “Aquí, por ejemplo, transmitimos de 8 a 8.30 horas un espacio de la iglesia evangélica Alto Refugio”, relata Barrios.
La música de marimba pura también ocupa un espacio dentro de las programaciones. Cumplir con esto, no es complicado para los directores de estos medios, debido a que este ritmo encanta a los vendedores. Miguel Antonio Ruiz, de Radio La Voz de la Presidenta, cuenta que todos los días la incluyen a la hora del almuerzo y que algunas veces, los sábados, ponen marimba orquesta.

A pesar de la variedad musical, no todos los locatarios se sienten identificados con la radio del centro comercial al cual asisten a diario. Por eso es común encontrarse en tramos donde la música o mensajes del medio local se confunden con el sonido de una radioemisora comercial de frecuencia modulada (FM). “Es que ahí sólo ponen música para viejos”, dice David Chocoj, un vendedor de 16 años que prefiere escuchar su walkman.
El bien común
Estos medios de comunicación no sólo complacen los gustos musicales de los locatarios, sino también cumplen otras funciones de interés social. Estas van desde anunciar que una persona ofrece recompensa por algún objeto que extravió, hasta información de beneficio colectivo de la junta directiva del mercado o de la municipalidad capitalina.
Los mensajes que se escuchan a través de las bocinas son tan diversos que, a veces, suenan curiosos. No es raro oír uno como éste: “Se informa que en la cabina de esta radio amiga se encuentra un niño que viste pantalón de color… camisa… zapatos…, dice llamarse... y los nombres de sus padres son:…”. “En el mercado es frecuente que se pierdan niños”, relata Barrios.
Un mensaje que se escucha de manera constante es cuando la clientela, e incluso los inquilinos, extravían las llaves del negocio, la casa o el vehículo. Fernando Pérez, inquilino del Mercado Central, dice que algunas veces ha oído cuando personas ofrecen recompensa por informar del paradero (dentro del mercado) de sus mascotas. “Casi siempre las encuentran, porque algún vendedor las reporta”, refiere.
Los micrófonos de estos medios también son utilizados para fomentar la amistad y la solidaridad entre los vendedores. Barrios cuenta que una de las actividades que más recuerda sucedió cuando se conoció la hambruna de Camotán y Jocotán, Chiquimula. En esa oportunidad efectuaron una maratón radiofónica para recaudar fondos y víveres. “Fue una acción muy humana”, comenta.

Lucha diaria
Aunque cada radio tiene su propia historia, la mayoría tiene como común denominador el haber sobrevivido durante varías décadas “a pura lucha”, dice Barrios. Estas empresas sobreviven gracias a los comerciales que transmiten durante su programación diaria. Algunos ministerios de Gobierno, bancos, la Municipalidad de la Ciudad Capital y negocios locales integran el grupo de patrocinadores.
Uno de los ingresos menores de estas empresas, pero que más entretiene a los vendedores, es el que se recauda por complacer con una canción y un saludo dirigido a una amiga, amigo, novio, novia o familiar. “Para satisfacer estas peticiones cobramos Q1, lo cual nos ayuda en el mantenimiento y nos ha permitido sobrevivir desde 1976”, detalla Ruiz.
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