Semanario de Prensa Libre • No. 184 • 13 de enero de 2008

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D cultura

Delitos contra el patrimonio
Mucho de la historia y los bienes históricos y artísticos se han perdido por la destrucción o el robo.

Texto y Foto por: Ingrid Roldán Martínez

Muchas comunidades muestran con orgullo sus riquezas culturales, veneran a su santo patrono y le colocan velas en los candelabros, heredados de generación en generación. Cuando un delincuente roba estas pertenencias les quita parte importante de su historia y de su identidad.

En el 2000, los católicos capitalinos recibieron la noticia de que había sido robada la corona de la Virgen de la Asunción —patrona de la ciudad—, junto con los ángeles que la acompañaban. La celebración del 15 de agosto de ese año estuvo marcada por la ausencia de tales objetos. El acto fue considerado un atentado contra los tesoros históricos y religiosos.

Otro caso muy difundido fue el del robo de un marcador de juego de pelota maya del sitio arqueológico Cancuén, en Petén. La pieza había sido sustraída en octubre del 2001 y recuperada en el 2003, gracias al trabajo de investigación hecho por las autoridades.

Quienes sustrajeron la pieza no pudieron venderla porque los investigadores difundieron por Internet la información para advertir a los coleccionistas sobre el delito. Ese fue el primer caso de saqueo arqueológico que llegó a debate, los acusados recibieron una sentencia y la pieza robada fue recuperada.

Desde que se fundó la Fiscalía de Delitos contra el Patrimonio Cultural, en septiembre del 2003, ha llevado un promedio de 300 casos anuales; solo 10 han llegado a debate.

En ocho ha logrado una condena, pero muchos de los acusados han recurrido a medidas sustitutivas por medio de las cuales evitan ir a prisión.

En el 2007, esta Fiscalía llevó 250 casos. Éstos incluyen, además del robo de piezas, demoliciones ilícitas de inmuebles antiguos y montículos, así como la depredación de otros bienes culturales.

La destrucción de inmuebles se da principalmente en Antigua Guatemala y los centros históricos de Quetzaltenango y Guatemala, comenta la abogada Claudia González, quien labora en dicha dependencia del Ministerio Público.

La Fiscalía regional de Petén ha llevado casos por saqueo de piezas arqueológicas.
Actualmente, se siguen varios procesos.

Uno de éstos se trata de la propietaria de una tienda de antigüedades en Quiché, donde las autoridades decomisaron aproximadamente dos mil piezas prehispánicas y coloniales, en dos allanamientos en el 2005. Se tiene previsto efectuar el debate en febrero próximo.

Prevenir para no lamentar

Si bien el robo de piezas es el delito más evidente, la destrucción de inmuebles también es frecuente. “Los delitos son la última instancia en la cadena de protección del patrimonio”, comenta Óscar Mora, de la oficina de Tráfico Ilícito del Ministerio de Cultura y Deportes, y hace referencia a la importancia en la prevención para evitar que estos delitos ocurran.

Las propias comunidades deben tomar conciencia sobre su papel en resguardar el patrimonio que les pertenece. “La ley lo garantiza en la Constitución como un derecho humano colectivo”, agrega Mora, “al cometer un delito contra el patrimonio se atenta contra toda la comunidad”.

Destaca lo trascendental de encausar acciones de carácter preventivo, una de éstas es el registro de tales bienes en la oficina que el Ministerio de Cultura y Deportes tiene para este propósito.

Si el bien no está registrado, dice, no existe jurídicamente.
A pesar de esto, Mora reconoce que hay una serie de debilidades cuando en los tribunales se aplica la ley. “Tenemos derecho a la cultura, pero al ser un derecho humano de tercera generación se pospone su importancia”, agrega.

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