“Gracias por tus enseñanzas”
Mi amiga Tere nos
enseñó el bello arte de la costura.

Conocí a María Teresa Castillo de González hace 16 años; fue por casualidad. Siempre me había gustado coser, pero lo hacía en forma empírica y tenía el deseo de aprender a hacerlo bien. Un día, cuando abrí Prensa Libre, había un anuncio donde ofrecían enseñar a cortar y coser. Me presenté y allí conocí a mi amiga y maestra Tere. Con su manera suave y clara de explicar el método, todas sus alumnas aprendimos luego aquel oficio de forma profesional.
Cuando se acabó el curso y se cerró la academia, la motivamos para que siguiera dando clases en su casa. La tuvo que ampliar para que cupiéramos, con mesas y máquinas, y así seguimos recibiendo clases con ella.
Era una mujer excepcional, lo mismo como maestra que como esposa, madre, hija y, especialmente, abuela. Tuvo nuestro grupo la dicha de ver crecer a tres de sus lindos nietos, y compartimos con ella llantos, alegrías, penas y celebraciones. Recibí de Tere algo que no tiene precio: el arte de saber cortar y coser, pero además, enseñanzas de la vida, alegría y amor.
Siempre tuvo una solución para nuestros problemas de costura, pues a pesar de que todas ya sabíamos mucho, siempre teníamos dudas y no nos explicábamos cómo lograba resolver los problemas. Tenía una capacidad especial y una paciencia sin límites.
Todas la admirábamos y queríamos mucho. Con mucha tristeza tengo que hablar en pasado, pues lamentablemente hace dos años y medio enfermó, y falleció el 8 de septiembre pasado. Nunca la podré olvidar, ni creo que puedan mis amigas y compañeras de costura, Chiqui, Zaida, Olguita, Waleska y Mimi, pues todas recibimos tanto de ella. Es difícil en estos tiempos encontrar personas como Tere; ella era tan noble, dadivosa, jamás egoísta con su conocimiento; por esas razones la llegamos a querer y admirar tanto. Compartimos hoy con su linda familia el dolor de su pérdida y, para honrar el conocimiento que nos legó, nos seguimos reuniendo todos los miércoles para compartir nuestras penas y alegrías, y también los conocimientos de costura que ella nos enseñó.
Qué lindo es poder conocer y compartir con una persona tan especial, buena y noble como Tere. ¡Gracias por tus enseñazas!
Erika Clar de Aguilar
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