Semanario de Prensa Libre • No. 185 • 20 de enero de 2008

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D comunicación

Publicidad móvil
Los mensajes comerciales ahora pueden ser vistos por miles de personas, ya que cada vez se acercan más a ellos, pues ese es su principal objetivo.

Por Julieta Sandoval

La publicidad ya no está solo en televisión, radio o periódicos, ni se ha quedado detenida en una valla, ahora recorre las calles para acompañar a su objetivo: el público.

El champú transita grandes distancias en la parte trasera de autobuses, donde se expone a la vista de muchas personas. Esta nueva modalidad es llamada movible. Se da por la necesidad de llegar al público objetivo de forma eficiente, explica Fredy Morales, catedrático universitario y director de comunicación de Klaro Comunicación.

Existen dos razones por las que se buscan alternativas para anunciar. Una, el alto costo de los espacios en los medios masivos (radio, televisión, prensa). La otra, existe una gran concentración de anunciantes y publicistas, quienes buscan más medios, de ahí surgen los medios alternativos, asegura el catedrático en publicidad.

En bus, auto y bicicleta

Este tipo de publicidad puede ir colocada en cualquier medio que tenga ruedas. Aunque se empezó a observar en los vehículos pequeños, primero como logotipos de empresas a las cuales pertenecían, y después se pagaba al propietario siempre que llenara ciertas condiciones, como estar en buen estado y ser de modelo reciente.
El anuncio en la camioneta, que cubre buena parte de ésta con impresiones digitales, sustituyó aquellas láminas que iban a los lados.

Carlos Umaña, de New Vision Publicidad, empresa que se dedica a esta actividad, cuenta que hace cinco años la municipalidad capitalina prohibió las láminas por ser más propensas a causar daños en accidentes. Un aviso en la parte trasera puede tener un costo de Q1,450.

“La contratación del bus como espacio publicitario se hace de forma directa con el propietario”, agrega. Y el producto que se coloca es decisión de la empresa que contrata a la unidad. Lo más común en avisos en este transporte son los artículos masivos, como champú, jabones o bebidas gaseosas.

Mas el anuncio no sólo va en la parte externa, también en el interior se ubican figuras. Morales dice que algunos extienden el servicio con un circuito de radio, de donde salen mensajes que refuerzan las imágenes. El profesional, al hacer números, explica los beneficios de esta modalidad en llevar el mensaje.

En promedio viajan unas cinco mil personas que se convierten en un mercado cautivo, si cada una de ellas permanece por 20 minutos en el bus, escucha dos o tres veces. “El nivel de atención es mayor que si escuchara una radio comercial”, destaca.

La publicidad interior va dirigida al segmento de la población C, D (la primera se refiere a clase baja y la segunda a baja-baja), comenta Umaña, mientras que en la parte exterior está destinada desde la A (clase alta) en adelante. Esto se da porque el bus hace diversos recorridos, por ejemplo, puede pasar por las zonas 9 ó 10, como también por la 1 y 5. “Cualquier persona lo puede ver”, dice.

El anuncio no se queda sólo en los vehículos de cuatro ruedas, las bicicletas han sido adaptadas para que lleven mensajes que motiven a las personas a consumir determinados productos. X-treme Publicity, empezó con la modalidad en marzo del 2007. “Mi hermano trajo la idea de Holanda. Las bicis salen por tres meses seguidos y las retiramos por un tiempo”, explica Rafael Solís, de la empresa.

Las zonas que recorren son las 9, 10, 13 y 14. Esto se hace siguiendo un rango de ventas de esos artículos y también se toma en cuenta la solicitud del cliente. Los pasos deben ser planos y se transita en su mayoría en calles, que son menos congestionadas que las avenidas.

Las empresas se rigen con las normas que les dan en la municipalidad, la mayoría sigue la reglamentación de tránsito.

“La cantidad de transeúntes que observan los mensajes es altísimo, su costo es más bajo que un anuncio en televisión y por eso su uso se hace cada vez más frecuente”, indica Fredy Morales.

Las bicicletas son ecológicas. Sus vallas están hechas de una lona especial con iluminación interna, que define bien la imagen. “Tiene un costo de Q6 mil por unidad, además se capacita a los conductores para que den mayor información del producto, si es solicitada”, agrega Solís.

A estos vehículos se unen las pantallas que circulan en las calles montadas en pequeños camiones. “Con ello la televisión llega a la calle, la mira mientras camina o conduce”, dice Morales. De igual forma, pequeñas vallas son llevadas en automotores. Éstas acercan el mensaje al público y lo vuelven dinámico.

La publicidad no tiene límite en su intento por buscar acercarse más a las personas para motivar el consumo.


   

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