Semanario de Prensa Libre • No. 186 • 27 de enero de 2008

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D cultura

“La vida es resistencia y lucha con inteligencia”
Godo de Medeiros habla de su nuevo libro, Los crímenes de Cerro Quemado.

Por Juan Carlos Lemus
Foto: Carlos Sebastián

Este escritor ha sabido mantenerse incólume a la seducción de publicar solo para conservar su espacio en “el mercado” literario. La obra de Godo de Medeiros (Guatemala, 1968), relativamente escasa (cuatro libros publicados hasta el momento), goza de pulimentos maduros a los que ha llegado por el oficio. Humor negro, elemento sorpresa y aldeas emocionales atinentes a todos los seres humanos.

Los crímenes de Cerro Quemado es un libro de relatos que llega para asentarse con humilde soberbia dentro de la producción literaria más importante de Centroamérica de los últimos tiempos. En esta entrevista, el autor nos habla de su nuevo libro.

¿Cómo nacen los relatos de Los crímenes de Cerro Quemado?

Buceando en los recuerdos de mi niñez y de mi infancia en una zona del suroriente de Guatemala. Los personajes y los escenarios están inspirados en personas y en lugares reales de aquella región.

Los códigos lingüísticos que utiliza, de la misma manera que lo hace en su primer libro, Héroes sin tumba, pertenecen a un área rural muy distante a la guatemalteca, ¿por qué emplea ese recurso?

Este recurso no solo me permite trascender lo meramente local sino a la vez infundirles una fuerza sonora a los relatos que los hace creíbles. Desde niño tengo cierta habilidad para imaginar, construir e inventar nombres.

¿Le facilita eso a usted, además, el distanciamiento para explorar sin ataduras su propia visión del mundo y sus problemas?

Por supuesto. La literatura me permite una libertad casi ilimitada que no me permitirían ni la sociología ni el periodismo, por ejemplo. El mundo de los personajes y sus problemas está construido desde una perspectiva dolorosa, cruel e inhumana, porque es ésta la visión que tengo del mundo actual. Los poderes que dominan el mundo están acabando con la humanidad. A las personas las están convirtiendo en poco menos que animales de carga, en máquinas de matar, en bestias adiestradas para el consumo. El camino de Guanajuato de la era tecnológica está atiborrado de señales que nos recuerdan que la vida no vale nada.

Los personajes de Los crímenes de Cerro Quemado viven para defenderse de la muerte y saldar sus deudas, pero a la vez son leales y tienen esperanza de vivir, ¿qué son para usted la vida y la muerte?

La vida es resistencia y lucha con inteligencia. La muerte es todo lo contrario. Quien lucha y resiste nunca muere, aunque le maten o se muera. La vida es como el rugido de un felino que dura para siempre en la memoria de un venado. Y la muerte es como el recuerdo de un venado en el sueño de un felino.

¿Cómo es para Godo de Medeiros esa nación interna llamada Ser interior?

Pues, llena de contradicciones, de pasiones, de obsesiones, de engaños y desengaños, de encuentros y desencuentros, de alegrías y tristezas. Soy un ser insatisfecho, hondamente triste. Sí, soy muy triste. Pero en el fondo soy amable, generoso, honesto y justo. Eso creo de mí y lo expongo sin arrogancia. Desgraciadamente, también soy un ser romántico y tierno. Y eso me hace vulnerable. Tal vez por eso soy triste.

Rostro

¿Estaría de acuerdo en que sus personajes, los espacios donde habitan y su situación social son un reflejo del interior de cada cual?

De ninguna manera. Los campesinos, que son la mayoría de personajes de mis cuentos, son acaso mejores personas que yo. La sordidez y la ignominia que los rodea no es el reflejo de lo que ellos son en su interior. Es el reflejo de la sociedad injusta que los grupos de poder han impuesto. Ellos son gente con buenos sentimientos, son nobles y muy justos. Los que no son nada nobles ni buenos ni justos son precisamente quienes han impuesto ese sistema sórdido e ignominioso.

La jerarquía social de sus relatos es salvaje; los personajes son víctimas de los más poderosos, pero su enfoque no es de denuncia social ni de luchas políticas románticas. ¿Ha sido difícil no tomar partido y dejar que sus personajes “sean”?

La denuncia social está implícita en los actos de los personajes, que son actos políticos por naturaleza. Por ejemplo, en La conquista de la otra orilla, Doménico Caetano planifica escapar de los jueces y comisarios (la ley y el orden), porque éstos lo van matar por una deuda que no ha podido pagar; no porque no quiera, sino porque su miseria supera su capacidad de pago.

¿Acaso la justicia real persigue a los dueños de los bancos que estafaron a millones de personas, muchas de las cuales hasta se han suicidado? A ellos no los persigue la justicia: la justicia los protege y los deja libres. Claro que yo tomo partido por los débiles e indefensos, pero lo hago sin sentimentalismo, sin paternalismo, sin caer en el panfleto; lo hago con objetividad, aunque la objetividad no existe, claro está.

Hay algo que domina sobre sus personajes, es el tiempo que, como escribe usted, es “inapelable y exacto”, ¿qué significa “ese” tiempo?

El aquí y ahora. El tiempo es como la locomotora de la vida que lleva por una ruta de líneas rectas y curvas hasta la estación del ocaso. En el camino va mostrando el paisaje a ambos lados. Uno tiene que decidir si se lanza en algún lugar o si continúa dentro de la locomotora. Eso, al tiempo, no le importa. Si llegado el momento no actúas, no tomas una decisión, entonces después el tiempo no te permitirá que le supliques o le ruegues que te devuelva al lugar adonde desearías haber ido. El tiempo no te permite regresar. Lo dicho y lo hecho, dicho y hecho está.

Usted publica su libro con una editorial prácticamente desconocida y lo pone a la venta en un café de apenas cinco metros... hasta podría pasar desapercibido... ¿Es su deseo planificado?

Texto

Voz Urbana comenzó como una revista y luego la convertí en una editorial, en mi propio sello editorial, después de que tres editoriales me cerraron las puertas cuando las busqué para publicar Héroes sin tumba.

Una de ellas, la Editorial Óscar de León Palacios, fue decente conmigo aquella vez. Pero no publiqué con ellos finalmente para no meterme a deudas. House Caffe, donde se distribuyen mis libros y algunos dibujos que he hecho, porque también me gusta dibujar, ciertamente es un espacio pequeño, pero allí se han vendido mucho más libros que en cualquier otro lugar.

No es tanto un deseo planificado sino más bien una cuestión de sentido común. Además, ese café de cinco metros (de los cuales yo ocupo la mitad de un metro cuadrado) es como mi oficina pública y privada.


¿Cree usted en la literatura como función social o existencial?

La literatura es un producto para consumo espiritual, básicamente, y cumple ambas funciones. La literatura que provoca reflexión, que genera crítica y debate, cumple una función social invaluable. Pero la literatura que solo sirve para entretener, de alguna manera también cumple una función social.

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