Bigotes, bigotes
No a todos les luce, pero quienes lo llevan consigo marcan el carácter de personalidades de la farándula, política, deportes y hasta en los dibujos animados.
Por Roberto Villalobos
Dicen por ahí que los bigotes solo se los dejan crecer los viejos y los pasados de moda, pero ¿en realidad será así? ¿Todavía se les podría considerar como algo cool? ¿O acaso ya se les ve como un terrible elemento que complementa a la cultura hippie?
La verdad es que un “labio peludo” es un poco de las tres cosas. Todo depende de quién lo lleve y quién opine al respecto. Sin embargo, una cosa es segura: ningún aspecto del arreglo personal masculino envía tan extensa y potente variedad de mensajes.
Pero, ¿qué es un bigote? Según The World of Beards (El mundo de las barbas, un sitio de Internet), un solo pelo no puede ser considerado bigote, y tampoco dos. Entonces, ¿cuántos bastan para que se convierta en un bigote? A pesar de que esta pregunta aún no tiene respuesta, por ahí hay personas que caminan presumiendo del suyo, muchos de ellos adolescentes que ya se creen hombres, a pesar de que solo llegan a tener un bigotito cantinflesco… Por cierto, ¿ése era un bigote?
Un inicio bigotudo
Charles Chaplin, el famoso actor cómico del cine mudo, llevaba uno pequeño, el cual movía de un lado a otro con gran rapidez y con el que hizo reír a millones de personas durante varios años. Y eso a pesar de ser un bigote al estilo del dictador y líder de la Alemania Nazi, Adolf Hitler.
Los mostachos también están asociados con la masculinidad y sensualidad. En el primer caso, cabe mencionar al cantante mexicano Vicente Fernández, quien siempre lo lleva y complementa con su porte de “macho” y profunda voz, ideal para interpretar las canciones rancheras. En el segundo caso, al fallecido actor Pedro Infante, también originario del país charro, quien en la actualidad aún cautiva el corazón de las féminas.
De igual manera, los prominentes bozos han llegado hasta las más altas esferas de la política: el general Pancho Villa, en el país azteca; el dictador Augusto Pinochet, en Chile; el delgado y pacifista Mahatma Gandhi, en India; y claro, en nuestro país con una larga lista de presidentes bigotudos: Romeo Lucas, Efraín Ríos Montt, Vinicio Cerezo, Jorge Serrano, Ramiro De León Carpio, Álvaro Arzú, Alfonso Portillo y Óscar Berger; en tanto tiempo, es hasta ahora que se ha elegido a un presidente sin éste: Álvaro Colom.
Pero las cosas peludas no solo son exclusivas de la política o la farándula, sino también han invadido a la ciencia: Albert Einstein, posiblemente, trató de arrancarse en muchas ocasiones el bigote al formular su teoría de la relatividad. Y claro, también lo tenía el excéntrico y genial pintor surrealista Salvador Dalí, quien quizás pasó días enrollándose su delgado y largo bigote con el pincel, tratando de sacar inspiración de él.
Peludos dibujos
Las caricaturas y personajes de la ciencia ficción no se salvan de este mundo peludo: Ned Flanders, el “vecinillo” religioso de Los Simpson, tiene uno espeso, tipo brocha para pintar, color café. De la misma exitosa serie se encuentra el tendero de Springfield, Apu Nahasapeemapetilon, originario de India.
¡Y qué decir de los videojuegos! En este rubro hace su aparición el gordito muñeco, vestido con overol azul y camisa roja: Mario, más conocido como Mario Bros., quien también tiene un hermano alto, delgado y bigotudo, cuyo nombre es Luigi.
Estrellas de pelos
Tom Hanks, a pesar de estar la mayoría de veces con un impecable rasurado, tuvo que dejarse crecer el vello facial por sus apariciones en las películas Cast Away (Náufrago, 2000) y Road to Perdition (Camino a la perdición, 2002). De igual forma, lo tuvo que hacer George Clooney para el largometraje Syriana (2005).
En cambio, resulta más habitual el mostacho y barba encanecida de Sean Connery; o el fotogénico y simpático Johnny Depp; asimismo, el vocalista de los Guns N’ Roses, Axl Rose, quien algunas veces aparece sin un solo pelo en la cara y otras tantas con una desaliñada barba rubia.
Siempre en el mundo musical, los británicos de Los Beatles, quienes se dejaron crecer el vello facial para la portada de su disco Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Pero he aquí lo irónico: a pesar de que el bigote es un símbolo de masculinidad, alguien tuvo los pantalones bien puestos y destruir ese mito: Freddy Mercury, quien con su sensacional voz se convirtió en referente de la música ochentera y por supuesto, en un ícono gay… con bigote.
Pero, de esta curiosa lista no puede escapar el más famoso bigotudo de la pantalla chica, el actor Tom Selleck, quien con su actuación en la serie de los años 1980 Magnum P.I. dejó enamoradas a infinidad de mujeres.
¿Usar o no usar...?
Ese es el dilema. A algunas chicas les agrada, y solo a ciertos hombres les luce. Lo que hay que tener en cuenta, aparte de la forma de la cara, es que se le tiene que dar mucho tiempo a su mantenimiento, así como ser más cauto al momento de tomarse una sopa o una cerveza… o bien, hay que ser más cuidadoso y no cargar ciertas sustancias adheridas a él cuando se padece un resfrío.
Por lo tanto, decidir tener un bigote no es cuestión de moda, sino que involucra personalidad y el hecho de tener que ser un artista para llevarlo presentable. Los pelos, entonces, no son nada fáciles… |