Semanario de Prensa Libre • No. 186 • 27 de enero de 2008

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D frente

Rey Mysterio
Es uno de los luchadores estadounidenses más espectaculares de la televisión, e hijo de inmigrantes.

Por Francisco Mauricio Martínez
Fotos: Carlos Sebastián

Rey Mysterio es un gladiador conocido internacionalmente por su estilo de lucha aérea y por enfrentarse, pese a su estatura (1.68 mts.) a grandes colosos. Se le puede observar en la televisión como parte del elenco de la World Wrestling Entertainment (WWE), aunque en sus inicios también lo hizo para Extreme Championship Wrestling (ECW) y World Championship Wrestling (WCW).

Es hijo de inmigrantes mexicanos nacido en San Diego, California. Su primer entrenador fue su tío Rey Misterio Sr., quien era contendiente en las arenas de Tijuana, Baja California. Óscar Gutiérrez Rubio, su nombre de pila, debutó como luchador el 30 de abril de 1989 a la edad de 14 años en una pequeña iglesia en Tijuana, con el nombre de Colibrí.

Cuando Colibrí cumplió 18 años, su tío reveló la relación familiar que había entre los dos y le indicó que merecía usar el nombre de Rey Misterio, Jr, pero posteriormente adoptó el nombre de Rey Mysterio. Revista D conversó con este personaje hace unos días cuando visitó Guatemala con el objetivo de promover la presentación de los luchadores de la WWE.

¿Cómo llegó a EEUU?

Mis padres nacieron en Guadalajara, Jalisco (México), pero se conocieron en la ciudad de Tijuana y después de unos años se fueron a vivir a San Diego, California, en donde trabajaron durante casi 40 años en una fábrica de cuadros. Mis primeros tres hermanos nacieron en Tijuana, pero yo nací en la ciudad de San Diego (1974). Ellos emigraron en busca de alcanzar el sueño americano y lo lograron, lo cual se les facilitó porque en ese tiempo era más fácil obtener los papeles legales para el resto de la familia cuando un miembro era de origen estadounidense, como en este caso lo era yo.

¿Cómo fue su niñez?

No éramos ricos, pero mi padre nos daba lo que podía de acuerdo a su capacidad. Cuando éramos pequeños, mi madre siempre nos tenía todo listo, pero también nos enseñó a ser independientes a temprana edad. A los 7 años, por ejemplo, yo lavaba mi ropa y hacía otras cosas de la casa debido a que ella tenía la mentalidad que desde pequeños teníamos que ayudar y por eso nos decía: “Aquí no hay sirvienta y usted debe aprender a hacer sus cosas para que el día que decida irse a vivir solo no sea un zonzo, un burro o un cabezón”.

Así nos crió y hasta la fecha sigo siendo muy autónomo y me gusta tener todo en orden. A mi esposa, por ejemplo, le ayudo a lavar los trastos. Detrás de la máscara y la lucha libre hay un hombre de familia.

¿Qué piensa de los miles de latinos que buscan el sueño americano?
El sueño de todo hispano es encontrar una mejor vida, no tanto para ellos, sino para darle bienestar a su familia, debido a que en Estados Unidos se puede ganar dinero y llevar una vida mejor. Allá las leyes son estrictas para cualquier cosa; en el trabajo, por ejemplo, cuando se tiene un accidente se respetan las leyes y se cuenta con un abogado; en cambio en México y otros países de América, cuando alguien se lesiona le dicen que ya no sirve y no lo dejan trabajar, o cuando regresa a la empresa alguien más ya ocupa su puesto de trabajo. Todo esto cuenta mucho.

¿Por qué ingresa a la lucha libre?

Mi tío Rey Misterio, hermano de mi mamá, luchaba en Tijuana, donde utilizó varios nombres hasta que se quedó con el de Rey Misterio Sr. y ese nombre es, ha sido y será famoso. Cuando era niño, a mis padres les gustaba viajar a Puerto Vallarta y Cancún, y entonces mi tío le pedía a mi mamá que me dejara con él, lo cual aprovechaba para llevarme a entrenar. Yo era su pegoste, pues andaba pegado como chicle. Siempre lo vi como mi segundo padre y, a raíz de esto, cuando tenía como 7 años, me di cuenta que la lucha libre era un deporte y que me gustaba, por lo que a los 8 años ya me entrenaba mi tío.

¿Cómo llegó a la WWE?

Lo que tengo ahora no me lo entregaron de la noche a la mañana, todo me ha costado sacrificios. Por mi peso y estatura no tenía físico de luchador (1.68 mts. y 165 lbs.); sin embargo, yo quería serlo y gracias a que una vez mi compañero Konan mencionó mi nombre en la empresa mexicana Asistencia Asesoría y Administración (AAA) me trajeron (1993) de Tijuana, donde luchaba, a una prueba al Distrito Federal. Fui, luché, gusté y me quedé. Después, a los cuatro años, se me presentó la oportunidad de ir a los EEUU para ingresar a Extreme Championship Wrestling (ECW), World Championship Wrestling (WCW), pero donde más he permanecido es en la World Wrestling Entertainment (WWE).

¿Qué siente cuando enfrenta a moles humanas?

Siento temor de que me azoten mal o que caiga de igual manera, porque al entrar en acción es difícil controlar la fuerza y algunos luchadores tienen una extrema. Es como cuando alguien se enoja y le sale el coraje y fuerza que nunca se le ha visto, es cuando uno dice: “¡Ah canijo! De donde saca tanta fuerza”. Eso mismo es lo que pasa en la lucha libre, pues hay muchos luchadores que no saben controlar su energía; eso me atemoriza mucho.

Mi tío me enseño a perder el miedo, porque cuando me entrenaba siempre me fregaba, me sacaba sangre y me hacía llorar, al extremo de que yo decía: “Ya no quiero ser luchador”, y me bajaba del cuadrilátero enojado, y me preguntaba: ¿Por qué siempre pone el ejemplo conmigo, si soy su sobrino me debería de cuidar más? Pero ahora me doy cuenta por qué lo hacía.

¿Ha tenido alguna pelea en la calle?

Nunca la he tenido, debido a que trato de evitarlas por cuestiones legales, ya que si golpeo a alguien y saben quién soy, me demandan. Por lo general soy una persona muy tranquila y sólo me enojaría si le faltaran el respeto a mis hijos o esposa. Entonces si brinco. De niño si era un tanto peleonero.

¿Quién es su principal público?

Definitivamente los niños, porque ellos son los que le dicen a sus padres: “Quiero ver a Rey Mysterio”, y si uno, como padre, no pone atención a lo que los hijos le gusta, demuestra no tener interés en ellos. Soy muy atento con mis hijos en cuanto a ver qué les gusta, entre estos sus programas de televisión, porque cada día hay más jóvenes involucrados en drogas, violencia y pandillas y estoy en contra de eso.

¿Cómo se visualiza al abandonar la lucha?

Tengo 33 años y pretendo estar en esto cinco años más, para luego retirarme; pero no quiero hacerlo como algunos que al año anuncian que regresan. Quiero hacerlo, con el favor de Dios, después de ganar un poco más y ahorrar, aunque nunca he sido un gastador y, además, tengo una esposa que sabe cuidar el dinero y me da muchas atenciones.

Hay muchos luchadores que no se retiran del cuadrilátero debido a la adrenalina que uno vive cuando escucha su nombre, la música y el ambiente al salir a la acción; pero, cuando viajo, extraño mucho a mi esposa y a mis hijos y no quiero que, en el futuro, cuando ellos ya tengan 20 años yo diga: Híjole! ¿qué pasó en mi vida?

¿Qué tanto dinero le ha permitido ganar esta profesión?

No soy rico, pero vivo cómodamente. Uno vive como quiere y el dinero, independientemente, de si es mucho o poco, si se sabe ahorrar e invertir, alcanza para un buen retiro y a una buena edad.

 

 
   

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