Aulas con historia
Las universidades de Bolonia,
Oxford y París fueron pioneras.

Por Julieta Sandoval
Fotos: Archivo
Las instituciones de enseñanza superior surgieron en Europa a principios del siglo XII y XIII, cuando los intelectuales se organizaron en una corporación. Las primeras facultades en las entidades medievales eran de arte, Derecho, Medicina y Teología. Les antecedían las escuelas de Pitágoras, Platónica, el Liceo de Aristóteles y la de Alejandría.
Entre las primeras están la de Bolonia (1119), Oxford (1163) y París (1150), consideradas el núcleo intelectual de la época. Cuarenta y cuatro universidades fueron creadas hasta el 1400, 31 de ellas otorgaban diplomas pontificios para que profesores tuvieran licencia de enseñar en cualquier parte del mundo.
La Universidad de Bolonia nació como comunidad o gremio de estudiantes que contrataban a maestros para que les impartieran una formación básica, las siete artes liberales: gramática, retórica y dialéctica y aritmética, geometría, astronomía y música, que servía de introducción a una formación superior, la Medicina, el Derecho y la Teología.

“Entre sus estudiantes figuran, en Literatura, Dante Alighieri, Petrarca y Torquato Tasso. También fue importante en el estudio de anatomía”, según una publicación de la Universidad Complutense en la página tuguiavirtual.iespana.
Este centro fue el primero en tener estudios reconocidos universalmente y estatutos propios, perdura en la actualidad, y ha sido la sede de la denominada Declaración de Bolonia que desea poner las bases del tránsito de la educación superior al siglo XXI.
La Universidad de París, el segundo modelo organizativo, fue un gremio de maestros con las mismas funciones que la de Bolonia.
Se estructuró bajo el nombre de Colegio de Sorbona, unión de las escuelas de Notre Dame, de San Víctor y de Santa Genoveva. Santo Tomás de Aquino fue uno de sus maestros. “A finales del siglo XIII se conoce ya popularmente como La Sorbona y durante los tres siglos siguientes fue la institución más importante de educación religiosa en Europa”, indica el estudio de la Complutense.
Estos modelos fueron copiados por las universidades europeas. Las italianas siguieron el tipo escolar y las del norte de Europa tomaron el magisterial. En el sur de Francia y España se dio un prototipo mixto conocido como Universitas magistrorum et scholarium.
El gobierno era compartido por maestros y estudiantes. Un ejemplo es la de Salamanca, de 1220. Ésta tuvo fama internacional en aquella época, al concedérsele la Bula papal por Alejandro IV en 1255, en que la llama una de las lumbreras del mundo, junto a Bolonia, París y Oxford.
Estas cuatro se especializan en una determinada enseñanza. La de Italia, en el Derecho Romano; París, en la Teología y Filosofía; Inglaterra, en Derecho Canónico y España, en Matemática y Ciencias Naturales. Por ello, para adquirir una formación más completa, los estudiantes de ese entonces acostumbraban cursar estudios en varias universidades. En la de París llegaron a congregarse hasta 30 mil estudiantes y en Oxford 10 mil, alto número para esa época.
En el Nuevo Continente
En América los centros de enseñanza superior surgieron en el siglo XVI, como resultado del colonialismo, para dar a los grupos dominantes (órdenes religiosas, hijos de peninsulares y criollos) instrucción de carácter teológico y educación en ciertas disciplinas como leyes, retórica, gramática y artes. “Tuvieron como meta principal garantizar la unidad religiosa y la vinculación con la cultura de la corona española”, explica Rocío Santamaría en su estudio La Unión de Universidades de América Latina, que aparece en la página udual.org. En la formación profesional se limitaba a la preparación del personal necesario para cubrir los puestos secundarios de la burocracia colonial.

Entre los siglos XVI y XVIII se fundan 32 universidades. La primera fue Santo Domingo, en República Dominicana (1538), a cargo de la orden de los dominicos.
Por 1551 se fundan universidades en las capitales virreinales; primero, San Marcos en Lima (Perú) y meses después la de México, autorizadas por el rey de España, Don Felipe II, anota Marcelo Arnold en el estudio Las universidades como sistemas sociales: estructura y semántica, aparecido en la página revistamad.uchile.
Casi un siglo después del surgimiento de la universidad en la colonia española y de la existencia de varios de estos centros, abre las puertas la primera de América dominada por los ingleses: Harvard (1636), fundada como New College en Cambridge (Massachusetts), rebautizada el 13 de marzo de 1639 en honor a John Harvard, uno de sus principales mecenas.
Es considerada una de las más prestigiosas de Estados Unidos y del mundo y cuenta con el mayor presupuesto. De los nueve estudiantes en sus orígenes ahora llega a los 18 mil. Entre sus graduados se encuentran personajes importantes para la historia estadounidense y de la humanidad, entre ellos Theodore Roosevelt, Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy. Robert Merton, Nobel de Economía 1997.
Un total de 40 premios Nobel y siete presidentes de EE. UU., indica su página en la Internet.
El historiador Jacques LeGoff citó: “En suma, desde el comienzo se reconoce a la universidad un valor intelectual y utilitario para la sociedad y sus poderes establecidos”.
Otros centros
En Europa, en seguimiento de los modelos de las primeras universidades, se fundaron la de Padua (1222), Nápoles y Cambridge (1224), Montpellier (1283). Coimbra y Lisboa en 1290, Palencia en 1200, fundada por Alfonso VIII, rey de Castilla.
En América, durante la época colonial, 17 instituciones de carácter universitario salieron a la luz, entre ellas, Bogotá (1573), Córdoba (1613), Javeriana, Sucre (1623), San Carlos, Guatemala (1676), Cuzco (1692); Yale, New Haven (1710); Central, Caracas (1721) y Nicaragua, esta última en 1812.
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