Semanario de Prensa Libre • No. 188 • 10 de febrero de 2008

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D fondo

Emprendedores de sueños
Algunos jóvenes aceptan el reto de crear sus propios negocios.

Por Julieta Sandoval / Fotos: Carlos sebastián

Poner en marcha un negocio no es tarea solo de personas de más de 30 años de edad: también algunos jóvenes guatemaltecos se han dado cuenta de que no hay obstáculos insuperables y a una corta edad se han convertido en empresarios.


Dvash es un concepto de restaurante que ofrece comida sana, por lo que Ana Carolina Aragón, su creadora, cuida hasta el último detalle para atender a sus clientes.

“Muchos son emprendedores, pero pocos están dispuestos a arriesgar tiempo y dinero, pues es mejor vivir en una relación de dependencia, que no considero malo, con un horario fijo y un salario seguro al mes”, explica Estuardo Quezada, director del Programa de Emprendedores de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Rafael Landívar.


Siete jóvenes dirigen la empresa Rosas del Altiplano, ideada para competir en el mercado con productos de primera calidad.

El campo es amplio; ahí esta la industria, comercio, servicios, agricultura o turismo. Lo único que se necesita son ideas brillantes y echarlas a andar.
Aunque muchachos emprendedores siempre han existido en el país, en los últimos años se han intensificado los cursos que tienen como objetivo promover proyectos y disminuir las probabilidades de fracasar.

Guillermo Monzón tiene 31 años y dirige su empresa de fumigación y control de plagas. Su negocio lo empezó antes de terminar el diversificado, al llamarle la atención el trabajo de los jardineros. “Mi abuela fue la primera que me contrató”, explica.

Su idea la perfeccionó después de participar en unos cursos de Empresarios Juveniles, que tiene 20 años de preparar a muchachos para incorporarlos de forma exitosa al mundo económico. Hoy tiene a su cargo 50 empleados y clientes en Centroamérica.


Alejandro Ramírez y Ramón Porras iniciaron su negocio para personas con gustos de las culturas punk, rock y gótica.

Juventud, oportunidad y obstáculo

Santos Fidel García, Ángel Mario Aguilar Díaz, Luis Alfredo Tautiu Tzay y César Tzián (todos de 18 años); Lesly Isabel Aguilar Guzmán, Olga Maricela Queché López y Gilberto Elías Morales Serech (de 19) cursan el último año de su carrera de educación media. Al verlos reunidos, se pensaría que conversan sobre un equipo deportivo o una actividad recreativa. Sin embargo, ellos planifican cómo mejorar su empresa Rosas del Altiplano.

Su proyecto comenzó con la propuesta para el seminario de bachillerato en donde se les instaba a tener sueños que pudieran hacer realidad. El año pasado presentaron su propuesta a Techno Seve y su programa Idea Tu Empresa. Esta funciona como una incubadora de negocios en tres sectores productivos: agroindustria, turismo y manufactura. “Mejor si las propuestas son del área rural, en donde se necesita la creación de más fuentes de trabajo, porque siempre tiende a concentrarse todo en la capital. El departamento de Guatemala tiene alrededor de dos millones de habitantes, ¿pero qué sucede con los otros 10 millones que están en el resto del país?”, cuestiona Eduardo Ruata, jefe del proyecto.

César Tzián y sus amigos, al ser aceptados con Rosas del Altiplano, por ser un proyecto sostenible, no fácil de copiar, novedoso y con posibilidades de encontrar mercado, recibieron talleres de capacitación para aprender a segmentar el mercado, cómo establecer el precio de un producto, la visión y misión de su empresa y todo lo necesario para elaborar un plan de negocios.

Aunque en el programa pueden participar personas de diferentes edades, 33 por ciento es de 18 a 25 años, la mayoría de jóvenes universitarios. Otro porcentaje similar es de 25 a 45 años y el resto arriba de 45.

Al conversar con estos muchachos, presentan su proyecto desde el logo que identifica su marca hasta los derivados que pueden producir. “La idea surgió al darnos cuenta de que las mejores rosas, de primera calidad, son exportadas, y en el mercado nacional sólo quedan las de segunda. Además, las flores que vienen a Sololá proceden de Sacatepéquez, no hay una producción de la región”, cuenta Tzián.

Ellos cultivarán rosas de primera calidad por medio de injertos, y diversificarán el producto con la fabricación de velas, perfumes, elaboración de arreglos florales y servicios de jardinería. Esto es lo que hasta ahora han planeado, pero sus ideas no se detienen. Sobre cómo lo harán, no tienen problema, pues cada uno se ha especializado en las áreas agroforestal y turismo.

“A veces dudamos en seguir adelante, porque no se nos tomaba en cuenta por nuestra edad; pero aconsejamos a los jóvenes que tienen iniciativa para que se atrevan a poner en práctica sus ideas”, expone Alfredo Tautiu, quien el próximo año continuará sus estudios de Agronomía en la Universidad.

Ellos estudian en el Instituto Tecnológico de la Universidad del Valle de Guatemala del altiplano. María Marta Ramos es la directora ejecutiva y explica que la capacitación con enfoque empresarial empezó a impartirse en el 2006, para que los estudiantes no salgan sólo con teoría, sino con herramientas para empezar un negocio en su profesión. “Sembramos algo en ellos para que sigan descubriendo y superándose cada vez”, comenta.

Poder femenino

Ana Carolina Aragón tiene 25 años y fue del grupo de ganadores de Idea Tu Empresa, en el 2005. El año pasado vio materializado su sueño cuando abrió su negocio, el cual describe como una propuesta de servicio de alimentación de tipo saludable, pero comercial. “Es mejor una papa horneada que una frita”, asegura.
Aunque la nutricionista reconoce que no es fácil, pues debe involucrarse desde la elaboración del menú, la creación del logo, elección de uniformes hasta la ubicación del restaurante, no se arrepiente de haberse arriesgado. “Una da la mejor calidad, el cien por ciento de su esfuerzo”, indica. Su empresa se ha convertido en familiar; participan sus padres y hermanos. Al hablar del futuro dice que piensa seguir innovando y perfeccionando el servicio que prestan y, por qué no, un día vender franquicias de Dvash (miel en hebreo).

Pionera

Estuardo Quezada, de la URL comenta que esta universidad fue la primera, en el 2002, en incorporar el programa de emprendedores. Otras casas de estudio se han unido, como la Francisco Marroquín, además de la Asociación de Gerentes de Guatemala, gremiales, la Cámara de Industria y otros, por considerarlo una necesidad, ante la cada vez menor oportunidad de empleo que existe en el país.
Según cifras del Ministerio de Trabajo, alrededor de cien mil personas se suman cada año al mercado laboral; pero éste solo es capaz de absorber un pequeño porcentaje. “La empresa grande no llega a cubrir ni el 15 por ciento, al igual que el Estado. Por eso, la micro y pequeña empresas tienen que rescatar a la población que busca trabajo”, expone.

Alejandro Ramírez y Ramón Porras tienen 23 años y son socios en el negocio que abrieron hace un año. Una venta de artículos con tendencia punk, rock y gótica. Aunque tenían todo pensado desde que ingresaron a la universidad, la idea se concretizó después de llevar el curso de cómo poner su empresa.

“Fue difícil que nos tomaran en cuenta al llevar solicitudes para abrir la tienda. Pensaban que no íbamos a cumplir, por ser jóvenes, a lo que se añade nuestra imagen (de rockeros). Se cree que un ejecutivo sólo puede ser alguien de 30 ó 40 años”, agregan.

Ellos son ejemplos de jóvenes emprendedores que, pese a obstáculos, han sabido superarlos para tener un mejor futuro.

Aún hay espacio
Se necesitan empresas innovadoras.

Para Cristina Tott, economista graduada de la Universidad Francisco Marroquín, en el mercado nacional aún hay espacio suficiente para más empresas; lo importante es ser novedoso y satisfacer las necesidades del consumidor. Para eso, los jóvenes tienen mucha creatividad.

¿Qué incidencia tienen estos proyectos a nivel nacional?

Son varias las entidades que tienen estos proyectos, en donde se dan cursos completos de cómo vender y mantener su contabilidad, el plan de mercado y más. Hay muchos esfuerzos a todo nivel, que incluyen a jóvenes y mujeres. Lo positivo es que el ánimo individual será lo que sacará adelante al país, porque estas personas lucharán para que su empresa triunfe, pues no esperan ayuda del gobierno. Es importante comenzar a ser emprendedor desde joven, porque en esta etapa de la vida es cuando se es más propenso de tomar riesgos y, si se fracasa, se puede levantar fácilmente y continuar adelante.

¿Es difícil que un joven entre al mercado?

Tiene dificultades por falta de acceso a crédito, de ahí lo beneficioso de los programas que muchas veces van acompañados de capacitación financiera y algún tipo de acceso a un crédito que no sea tan caro.

En sí, la sociedad no discrimina a los jóvenes, lo hace más con los ancianos. Pero sí se enfrentan a una competencia dura, en donde el secreto es encontrar nichos de mercado, con ideas novedosas, aprender a reconocer los cambios culturales y tener la visión de los resultados al llenar una necesidad. Para un joven todo es nuevo, por lo que tiene la posibilidad de ser más creativo.

¿Tienen un efecto multiplicador las empresas de jóvenes?

Al tener éxito dará puestos de trabajo, los empleados serán educados y entrenados para mejorar. Además, entran a la economía formal; quizá al principio estén en la informal, pero al progresar será una empresa con más beneficios.

¿En cuánto tiempo se verá el efecto en estos jóvenes empresarios?

Es difícil hacer una medición de estas empresas, porque los jóvenes van creciendo, y las estadísticas en Guatemala no son muy buenas. Para que una empresa sea rentable le tomará unos cinco años, algunas lo podrán ser antes; pero no es la generalidad.


   

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