Dorado grano
El maíz constituye fuente importante de alimento en el planeta, pero varios factores —entre ellos, la producción de biocombustibles— han incidido en
el aumento de
su precio.

Por Íngrid
Roldán Martínez
Fotos: Archivo
Desde las tortillas hasta la carne de pollo o cerdo, los cereales y algunos aceites comestibles tienen como base el maíz. Este tradicional alimento es hoy fuente de protestas en México debido a que, a partir del 1 de enero del 2008, entró en vigor el capítulo agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que elimina los aranceles a más de mil cien productos agropecuarios, incluidos el grano amarillo, el frijol y la leche.
Los grupos sociales consideran desventajoso este capítulo del tratado para los productores mexicanos, debido a que consideran que deberán competir en desigualdad de condiciones con los grandes productores del norte.
Las agencias internacionales de noticias citan a miembros de asociaciones mexicanas que afirman que el maíz de Estados Unidos va a quebrar la economía campesina de ese país, porque no pueden competir en precios y volúmenes con sus vecinos, quienes perciben 24 veces más subsidios que ellos en promedio. Además, no tienen créditos, tecnología ni semillas mejoradas.

Los integrantes de la Marcha por el Maíz, llevada a cabo a finales de enero en la capital azteca, hablan de tres peligros: la contaminación transgénica; producir etanol con este grano y alimentar a los automóviles en lugar de a las personas y haber quitado los aranceles en el último capítulo agropecuario del TLCAN. Éste entró en vigencia en 1994 e incluye a Canadá.
Como es evidente, los más afectados serán los de escasos recursos económicos, quienes tienen este grano como parte fundamental de su dieta, algo que también sucede en Centroamérica y otras partes del mundo como África.
Parte del conflicto proviene de la decisión de Estados Unidos de destinar un buen porcentaje de su cosecha de este grano para producir etanol, lo que ha producido un aumento en los precios a nivel internacional. Ese país es el principal exportador del mundo (70 por ciento). Naciones como Japón, Egipto y México están preocupados por el impacto que esto tendrá en sus industrias de ganado y aves de corral, según Lester Brown, de Earth Policy Institute. Esto sin contar el impacto social que tendrá en las regiones en donde el maíz es la base de la dieta popular.
Corazón amarillo
Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), el maíz es el segundo cultivo del mundo, después del trigo y es de gran importancia a nivel mundial como alimento humano, para el ganado y como fuente de un gran número de productos industriales. Fue el primer cereal sometido a rápidas e importantes transformaciones tecnológicas en su forma de cultivo con la creación del maíz híbrido. A nivel global se producen más de 580 millones de toneladas métricas. El libro El maíz en los trópicos, publicado por FAO, registra que este grano se cultiva en 66 países y es de importancia económica en 61 de ellos.
En el Foro Económico Mundial, celebrado en Davos, Suiza, en enero pasado, algunos expertos expresaron su preocupación por el alza en algunos productos alimenticios en América Latina debido, en parte, a la creciente demanda de la industria de biocombustibles; el aumento de la población mundial y su ingreso per cápita, que han disparado el precio de los alimentos.
En el mencionado foro que reúne a la élite política y económica mundial, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick; el jefe de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy y el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, llamaron a estudiar el fenómeno y advirtieron sobre sus riesgos. Ban sostuvo que el elevado costo de la comida es “uno de los mayores desafíos que enfrentan los más pobres del mundo”, junto a enfermedades como la malaria o la tuberculosis y la degradación ambiental.
Una nota publicada en el diario El País, en junio del 2007, se refiere a que la producción de biocombustibles está causando el encarecimiento de los cereales y los mercados en los que éstos son utilizados como materia prima para la producción de carne de pollo, vacuno y porcino.
La nota habla de tal aumento en los precios, que son los más altos en los últimos 15 años. “Se esperan buenas cosechas y fuertes incrementos en la producción de trigo, cebada y maíz en todo el mundo. Pero el fuerte tirón de los biocarburantes dificulta una baja de precios y, por lo tanto, perjudica actividades como la ganadería”, agrega el periódico español.
También en el continente americano la preocupación ha tocado la puerta. Los Estados caribeños estudian medidas para reducir el alza en los precios. Las 15 naciones de la Comunidad del Caribe (Caricom) pretenden recortar las tarifas de importación de alimentos producidos fuera de la región —como el maíz—, ya que consideran que en los últimos 20 meses el costo de vida en la región subió un 18 por ciento.
En Honduras, el precio del maíz en el 2006 era de US$15 el quintal y en abril del 2007 tuvo un incremento de 45 por ciento.
El coletazo de esa situación también ha llegado a Guatemala. A finales de enero, el valor del pollo había aumentado debido al alza de las materias primas utilizadas en este tipo de producción. Una nota de prensa (PL, sección Negocios, 29 de enero) registraba que el precio internacional del maíz amarillo había subido a US$250 la tonelada métrica, en comparación con diciembre del 2006, que era de US$207.
(Otras fuentes: www.terra.org, www.fao.org y agencias internacionales de noticias). |