Semanario de Prensa Libre • No. 189 • 17 de febrero de 2008

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D viaje

La luz de la Patagonia
En San Carlos de Bariloche los atractivos naturales y la oferta cultural son de lo mejor de América del Sur.

Por Graciela M. Fernández

Cuando se elige viajar hasta Bariloche por ruta, son aproximadamente 18 horas, ya que el recorrido desde Buenos Aires es de mil 587 kilómetros, la otra opción es el viaje en avión.

La oferta de actividades es tan variada que no hay espacio para el aburrimiento. Es apto para todas las edades y éstas se pueden elegir de acuerdo a la capacidad física de cada uno.

En muchos hoteles ofrecen recreación, con personal especializado en montaña que lo llevan a conocer los lugares más insólitos y las mejores vistas de esta impactante ciudad, sumado a los deportes de aventura, donde se cuida cada detalle para que el turista disfrute sin inconveniente.

La calidez y la experiencia con la que trabajan estos guías es digna de ser destacada. En caso de hospedarse en cabañas, camping o cualquier otro lugar, se pueden contratar aparte.

A sus atractivos naturales se suma la diversidad cultural. Por allí pasan turistas de todo el mundo, principalmente de Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, México y Venezuela, muchos de ellos decidieron quedarse para toda la vida y escribieron sus propias historias.

El color de los lagos, las inmensas montañas, y su vegetación trabajan en perfecta armonía para que el equilibrio siga siendo su mayor atractivo.

Los sitios más publicitados para el turismo están colmados de gente; esto ocurre con la excursión a Isla Victoria y Bosque de Arrayanes.

La embarcación parte desde Puerto Pañuelos y recorre el Nahuel Huapi en una hora 10 minutos, tiempo durante el cual las gaviotas vuelan detrás del catamarán a la espera de la comida que los pasajeros llevan para ellas (se recomienda darles galletas de agua o pan).

Existe la posibilidad de viajar en La Modesta Victoria, que es una embarcación histórica en Bariloche, donde navegaron presidentes, príncipes y todo tipo de personalidades del mundo. Fue construida en 1937 en Holanda, a pedido de Parques Nacionales.

Se arriba a la Península de Quetrihué, y puede recorrerse el Bosque de Arrayanes, el único en el mundo de esa especie. El arrayán, es un arbusto con un color canela intenso, de corteza muy fina; cuando ésta se desprende deja al tronco con manchas blancas, de allí su característica original.

Para caminarlo se construyó un sendero que dura aproximadamente 45 minutos y al final se encuentra la famosa Casita del Bosque.

Nuevamente se embarca durante 10 minutos hasta la isla Victoria, que tiene una bellísima vegetación y donde se puede disfrutar la playa del lago Nahuel Huapi.


La colonia suiza

A 25 km desde el centro de Bariloche se encuentra la Colonia Suiza, que lleva este nombre porque en el siglo XIX se instalaron familias de esa nacionalidad y asentaron sus tradiciones.

Al caer la tarde en Villa Los Coihues, queda todo encantado, donde la varita mágica parece haber hecho lo suyo porque, a 13 kilómetros. del centro de la ciudad, camino al lago Gutiérrez, y luego de recorrer un sendero angosto y meterse por el bosque rodeado de árboles y arroyos, se llega a la Cascada de los Duendes, un paisaje impresionante.

Otro de los puntos de gran interés lo ofrece el lago Steffen, un lugar paradisíaco, ubicado en la parte sur del Parque Nacional Nahuel Huapi, a 60 km de la ciudad de Bariloche y a 70 km de El Bolsón.

Se trata de un lago ideal para nadar, ya que el agua es fría, pero no congelada, porque tiene la particularidad, junto al lago Martin, que a ambos los alimenta el río Manso.
Esta zona de la cordillera se caracteriza porque sus vertientes vuelcan las aguas al océano Pacífico.

Así como los nativos tehuelches (cazadores nómadas) recorrían la Patagonia en grupos de familias reunidas bajo la guía de un cacique, hoy los turistas, caminan las montañas para vivir sus experiencias.

En el cerro Catedral, ubicado a 19 kilómetros de la ciudad de Bariloche, está todo organizado para la gran aventura y por cada paso hay guías cuidando y dirigiendo a la gente para que disfruten sin riesgos.

Por su altura de 1,030 metros sobre el nivel del mar, se le denomina Catedral, ya que los picos con las torres se asemejan a un templo medieval gótico. Es el centro de esquí más importante de Sudamérica y cuenta con 53 pistas y 39 medios de elevación.
En verano, las actividades que pueden efectuare son escalada en roca, mountain bike, cabalgatas, cuatriciclos, rappel, zorb, kids club, para los más chiquitos, o simplemente subir a disfrutar el maravilloso paisaje.

Desde lo más alto la vista es increíble, se alcanza a ver el cerro Tronador, la isla Victoria, el volcán Lanín, y la frontera con Chile, entre otras maravillas.

Los Sabores

Así como las actividades son varias, también hay muchos lugares dónde saborear las comidas típicas del lugar.

Es el caso de la picada patagónica, degustación de quesos, trucha, ciervo, cordero y jabalí ahumado con pan casero, tostaditas con ajo y crema para untar.

Las pretzel, son rosquillas saladas para acompañar con cerveza, quesos a la pimienta, lomito horneado, empanaditas de espinaca y ricota, ensaladita verde y roja, sopa de cebolla, strudel de la huerta, guiso montañés (contiene trucha ahumada caliente con crema y nueces, acompañada de puré).

El Dublín CODEL (clásico plato irlandés con chorizo, lomo, panceta, longaniza ahumada y sidra) también se puede degustar, así como los ravioles de salmón con crema de azafrán y nueces y pansotti de cordero patagónico.

Todos estos manjares pueden ir acompañados por una cerveza tirada de forma artesanal que puede ser rubia, negra o mitad de cada una y elegir la graduación de alcohol.

Al que no le gusta la cerveza, puede tomar sidra tirada de barril, o cualquier otra bebida.
Para probar el famoso y peculiar curanto, hay varios lugares, pero el más tradicional es la Colonia Suiza.

Los dulces son una tradición también. Hay una variedad enorme de fábricas de chocolate y diferentes postres con frutos rojos.

Al final de los postres, un té de rosa mosqueta para reconfortarse. Pero además… está prohibido pasar por la balanza durante el tiempo que duren esas vacaciones.


   

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