Semanario de Prensa Libre • No. 190 • 24 de febrero de 2008

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En primera persona

Profeta en mi tierra
Con esfuerzo y honradez se puede lograr el éxito

Impulsado por el sufrimiento y las penas que han pasado nuestros paisanos, así como los obstáculos que ponen los gringos para ir a trabajar en su país, veo la necesidad de escribir parte de mi vida y decir que aquí, en esta linda tierra, con el esfuerzo y objetivos bien definidos, podemos triunfar.

Quiero contarles que nací, crecí y vivo en Cobán, Alta Verapaz. Tuve la dicha de convivir con la naturaleza, compartir con mi gente, con mi cultura, algo que no tiene precio y que no cambiaría por nada en el mundo.

Estudié mi carrera de nivel medio en l981 y, después de haber practicado varias disciplinas deportivas, me inicié en el levantamiento de pesas y, a pesar de los problemas económicos, logré sobresalir, primero a nivel nacional y luego representé a mi país en eventos internacionales. Gracias al deporte tuve la oportunidad de conocer los 22 departamentos de Guatemala, así como Estados Unidos, Cuba, México, República Dominicana y Centro América.

Como entrenador formé a varios jóvenes que también han representado a nuestra patria en este deporte, tales como Luis Humberto Coronado, Henry Coy (sordomudo) y hace poco tiempo a Óscar Valdizón.

En el plano empresarial, en l991, al considerar que la actividad física y el deporte me apasionan, instalé un gimnasio de acondicionamiento físico, Élite Maya. Con pedazos de tubos y restos de discos de molino de nixtamal que me regalaban, así como un par de máquinas que con mucho esfuerzo logré adquirir, inauguré mi propio local.
Gracias a Dios, y con mucho orgullo, puedo decir que en la actualidad es uno de los gimnasios más completos y equipados a nivel nacional que está al servicio de la población cobanera.

Además de este negocio, llevo 22 años trabajando como maestro de educación primaria y también imparto clases en la escuela nocturna de adultos, donde motivo a mis alumnos a que sigan esforzándose para vivir en un país mejor.
Mi esposa, luchadora y con los mismos propósitos que los míos, puso su propia empresa: confecciona uniformes escolares y deportivos para varios establecimientos educativos y equipos deportivos del medio.

Nosotros nos iniciamos sin el apoyo de nadie, más que con algunos préstamos que íbamos pagando poco a poco. Con nuestro trabajo de cada día, hoy tenemos nuestra propia casa en donde convivimos con nuestros tres hijos, casi adolescentes, que estudian y se preparan, conscientes de que con esfuerzo y de forma honrada se puede lograr el éxito.

Escribo parte de mi vida, no con la idea de vanagloriarme, sino para demostrar que aquí en esta tierra del quetzal, la monja blanca y nuestra marimba, podemos superarnos. No hay necesidad de buscar en otro lado los recursos que aquí tenemos. Pueden construir el muro más largo del mundo, y eso que no nos preocupe, pues aquí somos felices.

Edyn Francisco Pop Chiquín

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