Pizarras
interactivas, un 10 digital
El IGA es la primera institución del país que incorpora alta tecnología en todas sus aulas.

por ana martínez
de zárate
FOTOS: CARLOS SEBASTIÁN
Dentro de poco se desterrarán de las aulas unos elementos que hasta ahora han sido claves en la enseñanza: aquellas pizarras y esos marcadores que hasta causaban alergia a algunas personas.
En un futuro solo existirán pizarras interactivas. Ya hay algunos casos en Guatemala, pero el primero que las incorpora en todas sus clases es el Instituto Guatemalteco Americano, IGA.
La pizarra tiene las ventajas de las tradicionales, ya que funciona también como una normal, pero a la vez está conectada a la computadora, tiene acceso a Internet e integra elementos de video, fotos y voz. Además, todas las clases quedan grabadas para los que no han podido asistir o para repasar.
Ni siquiera es necesario tomar apuntes, por lo que se aumenta el nivel de atención en los estudiantes.
Fundamental
Según el Informe Delors de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre educación para el siglo XXI, ésta es “un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social”.
Por ello, es importante —dice Jacques Delors— superar algunas “tensiones”, como la existente entre tradición y modernidad, para lo que recomienda: “Adaptarse sin negarse a sí mismo, edificar su autonomía en dialéctica con la libertad y la evolución de los demás, dominar el progreso científico. Con este ánimo conviene enfrentarse al desafío de las nuevas tecnologías de la información”.
El IGA cuenta con 62 pizarras interactivas, porque como dice Ana Sylvia Ramírez Toriello, directora general: “La educación tiene que adaptarse en todo momento a los cambios de la sociedad”. Además, es una forma de acercarse al mundo de los niños y jóvenes, ya que en la actualidad todos están familiarizados con las tecnologías, pues “están virtualmente conectados” y “les encantan”, entonces “¿por qué vamos a sacarlos de ese mundo, si están tan desenvueltos”, razona Ramírez.
De hecho, en el período de prueba han notado cómo los estudiantes respondían de forma positiva a su utilización, lo que produjo un “cambio de actitud”, ya que “se motiva más a los alumnos a ser autodidactas; ellos mismos traen su propio material, por lo que contribuyen al proceso de aprendizaje enseñanza y, además, se habitúan a trabajar en grupo”.
En definitiva, las conclusiones a las que llegó el IGA es que los estudiantes “mejoran en la atención y van con más regularidad a clases”. La misma a la que llegó un estudio apoyado por la Agencia Educativa Británica para las Comunicaciones y Tecnología (Becta), realizado a finales del año pasado en Inglaterra, en donde se prueba que la pizarra interactiva o digital, tiene un “impacto positivo en los estudiantes de primaria, en matemáticas, ciencias y lengua”.
Ventajas
Para Óscar Hugo López, director de la Escuela de Formación de Profesores de la Universidad de San Carlos, una importante ventaja en el uso de esta tecnología es que “obliga a modificar la metodología, lo que implica, en consecuencia, trabajar en un modelo educativo no tradicional, sino integral: la manera como sienten, piensan y actúan maestro y alumno”. Asimismo, pueden hacer pruebas, y los estudiantes contestar a través de un sistema de votos, aunque, por supuesto —enfatiza Ramírez— “la prueba estandarizada, en papel, no la vamos a obviar”.
Pero las pizarras interactivas no solo ofrecen ventajas para los estudiantes, también los profesores, pues “poseen más recursos para preparar sus clases”, y, “han visto simplificada su vida, ahora lo pueden llevar todo en un dispositivo. Sin esta tecnología, tenían que cargar materiales, tardaban mucho tiempo y costaba más dinero”, añade Ramírez.
¿Inconveniente?
El único inconveniente es que al ser una tecnología cara se fomenten, más todavía, las desigualdades entre pobres y ricos, ya que “no es accesible para todos”, lamenta López. Por ello, el IGA está dispuesto a cooperar para que se extienda al resto del país. “Al tener experiencia en esta tecnología y en la capacitación de los maestros, estamos dispuestos a asesorar a todos los centros que nos lo pidan, y convertirnos en un espacio modelo, sobre todo, a nivel regional”, destaca Ramírez, pues son los pioneros en Centroamérica. Paradójicamente, el segundo país con más difusión de esta tecnología es México, por encima de EE. UU., con “190 mil pizarras interactivas instaladas”, dice Ramírez.
Movimiento mundial
El país que se encuentra a la cabeza y muy por encima de los demás es Inglaterra. Se calcula que el cien por ciento de los colegios de primaria y el 98 por ciento de los colegios de secundaria cuentan con, al menos, una pizarra interactiva en sus aulas. En ese país, concretamente en Cambridge, es donde Ramírez asistió a un seminario de capacitación, en julio del año recién pasado, junto con 47 profesores de inglés de otros países.
Allí, la empresa en educación Pearson les impartió una clase sobre la utilización de las pizarras interactivas. A partir de entonces, dice Ramírez, surgió en ella “la inquietud de cambiar lo que hasta hoy hacemos en el IGA”. Por eso, luchó hasta conseguir que la junta directiva de esa institución aprobara la utilización de la tecnología de punta en todas sus aulas, desde los más pequeños, que tienen 6 años, para que se familiaricen cuanto antes con un modelo de enseñanza no tradicional. |