Semanario de Prensa Libre • No. 210 • 13 de julio de 2008

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D farándula

Malin, autobiografía
“Mi mayor éxito es que puedo vivir de lo que me gusta hacer, y cuando esto sucede, es más fácil que lleguen premios y satisfacciones”.

por Francisco Mauricio Martínez

En el medio artístico nacional hay un productor y arreglista musical que todo mundo conoce como Malin y cuyo nombre de pila es Miguel Ángel Villagrán. Entre sus muchos logros resaltan los arreglos a casi todas las canciones de los primeros tres discos de Ricardo Arjona y haber compuesto una canción que cantaron Edson Arantes Do Nacimento Pelé y su esposa. A continuación, una breve narración de su vida.

“El mote de Malin (sin tilde en la i) viene de cuando tenía dos años y me preguntaban mi nombre y respondía: malin lan, porque no podía pronunciar bien Miguel Ángel Villagrán, lo cual se quedó en familia, pero ahora todos me dicen así.

Me di cuenta de que la música me gustaba cuando tenía cinco años. Recuerdo que me ponía a cantar cuando otros amigos jugaban. También influyeron mis hermanos, porque tocaban guitarra, de manera que a los 10 años ya interpretaba este instrumento y batería y a los 14 integré, por primera vez, un grupo (no recuerdo su nombre) que tenía su sede en Lomas del Norte (zona 17); tocábamos en fiestas. Todo mi aprendizaje fue empírico, aprendí en la calle.

También incidió en mí, el hecho de que en casa de mi mamá vivían muchos huéspedes y la mayoría eran músicos que estudiaban en el Conservatorio Nacional de Música, debido a que les quedaba cerca. Por eso comencé a estudiar guitarra clásica como hobbie, y cuando me gradué de bachiller en Ciencias y Letras, ingresé a la facultad de Arquitectura, de la Universidad de San Carlos, porque sentía que era la que más se acercaba al arte.

Esa carrera solo la estudié dos años y medio (1977 y 1978), porque me di cuenta de que me gustaba la Arquitectura, pero más la música, por lo que decidí salirme. Esta decisión les pareció una locura a mis papás, que se escandalizaron, pero fue determinante. Alguien muy importante en mi vida fue Léster Godínez, quien también se había retirado de la facultad de Ingeniería. Él me decía: “Salite de la Universidad porque vos sos músico”.

Me metí de lleno a estudiar guitarra clásica y me fui a México donde estuve con el maestro argentino Manuel López Ramos (1979), lo cual me sirvió para afianzarme y luego regresé al país para seguir estudiando con René Abularach. Estudié seis años en el Conservatorio, y participé en grupos como la orquesta de Bob Porter y la Banda Azúcar.

También integré el grupo Albaricoque, con el que tocábamos en hoteles como el Dorado Americana (hoy Marriot), Guatemala Fiesta, Camino Real y Sheraton.
Después integré Ensamble Acústico (1984), con el cual llevé a cabo mis primeros viajes, porque fuimos a Nueva Orléans y grabamos un par de acetatos.

Luego surgió Ensamble Guatemala, con el que hicimos una gira por Europa y grabamos dos discos. Sin embargo, tenía muy claro que no quería pasar toda mi vida tocando música durante la noche, sino que deseaba que la gente escuchara mi música, por lo que comencé a trabajar con Bob Porter.

Alguien clave en mi vida Keisi Porter, hijo de Bob, y que ahora es un productor exitoso en Los Ángeles un día, me dijo: quiero que grabés porque tenés un gran talento, y acompañé a Daniel Chinchilla y Salazar y Elizabeth para Dideca.
En esta época conocí a Ricardo Arjona (1988), debido a que estaba grabando.

A los dos nos gustaba la música de Joan Manuel Serrat, por lo que hablamos de hacer una banda parecida a la del cantante catalán, y comenzamos a hacer giras en la provincia y El Salvador. En esos años, ya se notaba que Ricardo iba a tener mucho éxito y al poco tiempo (1990) se fue a México, yo seguí grabando con el cuarteto Ensamble Guatemala.

Ricardo regresó después para participar en un programa de Siempre en Domingo, que dirigía Raúl Velasco y que se grabó en Antigua Guatemala. Como habíamos quedado de amigos, me dijo: quiero hacer un disco y necesito que vos me lo produzcás. Inicialmente, arreglaría solo cinco canciones y un méxicano otras cinco, pero al final hice todo.

Cuando regresábamos al hotel después de grabar, teníamos que preparar más material, y para no interferir, Ricardo se metía en el baño con la guitarra y yo me quedaba en la habitación con los audífonos y el sintetizador haciendo arreglos. Él componiendo, por ejemplo, Primera vez, y yo haciendo arreglos a Quién diría, con el piano. Eso fue en febrero de 1992.

Regresé a Guatemala y él se quedó en México y en 1994 grabamos Historias, donde está Señora de las cuatro décadas. Ricardo no quería incluir esta canción en ese disco, pero cuando la escuché (ya había oído las otras) le dije: Éste es el mejor tema del disco y él respondió: No, no estoy seguro, luego, le dije: Ni te pregunto, le haré arreglos y te los mando, y fue la canción que más sonó.

En 1996 hice Si el norte fuera el sur, que fue el último que trabajé con Arjona y para el cual se tuvo un gran presupuesto. En esta época también trabajé algunos arreglos para Armando Manzanero y Eduardo Capetillo.

A la par de estas actividades, comencé a asistir a reuniones que realizaban en sus casas amigos de una iglesia (evangélica). Después del tercer disco con Arjona, yo quería grabar uno con guitarra, lo cual logré en 1997 y se llamó Bajo la Luz.

La disquera estadounidense Integrit Music, que es de las más grandes a nivel cristiano, lo escuchó, les gustó y me ofrecieron trabajar con ellos, lo cual acepté porque no debía irme a Estados Unidos, sino que debía trabajar aquí para el público de habla hispana en ese país y el de Latinoamérica.

Hasta ahora he realizado casi 28 discos con ellos. En este lapso, algo que recuerdo mucho fue cuando le arreglé una canción a la esposa del ex futbolista brasileño Pelé. En ella, la esposa, que es cristiana, le dice que está feliz con él y Pelé le responde que ha ganado muchos trofeos, pero el mejor es cuando la conquistó (2003)”.

El que adorna

  • Villagrán define el trabajo de un arreglista de la siguiente manera: se quiere hacer un gran cuadro y solo se tiene la silueta hecha a lápiz de un caballo.
  • El arreglista es el que decide de qué color se va a pintar; si se le pone montura de vaquero, o yóquey si se le agrega un bozal o jala una carreta.
  • También le pone de fondo una finca, un ruedo o un hipódromo. Lo que tratamos es que el caballo luzca hermoso.
  • Es el que viste la canción.
  • Arjona, por ejemplo, me daba una canción cantada acompañada de guitarra y yo le ponía piano, violines, guitarras o trompetas o bien le decía que a esa canción le queda bien solo el piano.

   

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