Dos años más tarde:
más preguntas que nunca
Las irregularidades de las pasadas elecciones
en México
son cuestionadas por un analista.
Por JEREMY SCHWARTZ
Dos años después de que una cerradísima elección sumiera a México en un verano de conflicto, han surgido nuevas pruebas que proyectan más dudas en relación con los resultados de la elección presidencial del 2006, en la cual se declaró ganador a Felipe Calderón.
José Antonio Crespo, columnista y analista político por el Centro de Investigación Económica y Educación en Ciudad de México, pasó un año estudiando la mitad de las 130 mil actas, que son los resultados oficiales del conteo de las casillas electorales.
En un nuevo libro, Crespo llega a la conclusión de que había casi 633 mil 78 votos “irregulares”, lo cual incluía sufragios extra o faltantes reflejados en las actas.
Calderón, perteneciente al conservador Partido Acción Nacional, derrotó a Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda, por 233 mil 831 votos, con base en el conteo final que se declaró de forma oficial en septiembre del 2006. Funcionarios electorales se negaron a efectuar un recuento de todos los sufragios y López Obrador clamó la existencia de un fraude masivo.
El episodio evocó el furor emotivo y legal en Estados Unidos tras los discutidos resultados de la votación en Florida, en la elección presidencial del 2000, entre George W. Bush y Al Gore.
“Yo no digo que López Obrador ganó o que hubo un fraude”, aclaró Crespo. “Sin embargo, no podemos saber quién ganó la elección y ésta debió haber sido anulada. Lo que deseamos como ciudadanos es la certeza, y el tribunal electoral no la proporcionó”.
El máximo tribunal electoral de México concluyó que las irregularidades no eran tan severas como para exigir la anulación de los comicios. Este tribunal ordenó el recuento de aproximadamente 14 por ciento de los votos en discusión.
En buena medida debido a la falta de un recuento pleno, millones de partidarios de López Obrador se negaron a darle reconocimiento a Calderón como el ganador legítimo. En los meses posteriores a la elección, cientos de miles de partidarios de López Obrador protestaron en las calles, buscando paralizar a la capital mexicana con extensos campamentos.
Las dudas populares no se han desvanecido con el paso del tiempo. Con base en datos de una reciente encuesta, va en aumento el número de mexicanos que no cree que el conflicto electoral se haya resuelto de manera apropiada.
Un año atrás, 39 por ciento de los encuestados dijo pensar que el conflicto electoral aún debía resolverse. En la actualidad, el número ha subido a 43 por ciento, con base en datos de la firma encuestadora Consulta Mitofsky. Tan solo 57 por ciento de los mexicanos cree que Calderón obtuvo la mayoría de los sufragios.
“Me entristece decir que seguimos con las mismas heridas abiertas del 2006”, comentó Rossana Fuentes Berain, analista política en Ciudad de México.
A pesar de las persistentes dudas con respecto a quién ganó realmente las elecciones, todo parece indicar que el Gobierno mexicano está determinado a quemar, sepultar o destruir en pedacitos los votos en discusión, como lo indican las leyes electorales de México.
Los administradores de las elecciones mexicanas, dependencia conocida como el Instituto Federal Electoral y después la Suprema Corte de Justicia de México han rechazado peticiones del semanario político Proceso enfocadas a conducir un recuento extraoficial, de manera muy similar a como hizo la prensa estadounidense tras las consecuencias de la votación presidencial de Florida en el 2000.
Dicho recuento, que inspiró a los periodistas mexicanos, demostró que el candidato del Partido Demócrata, Al Gore, pudiera haber ganado Florida de haberse autorizado un recuento a lo largo del estado.
Entre las razones que ofrecieron funcionarios electorales y tribunales mexicanos para negar un recuento estuvo que eso podría afectar la seguridad nacional y que los sufragios no son “documentos públicos”. |