Semanario de Prensa Libre • No. 210 • 13 de julio de 2008

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D medicina

Efecto placebo
Es producido por una sustancia farmacológicamente inerte, útil para hipocondríacos.

por Redacción
Revista D

El efecto placebo se produce cuando se administra un compuesto sin ninguna repercusión médica a un paciente, el cual está convencido de haber recibido un fármaco con la sensación posterior de haber experimentado que su “dolencia” desaparece. Las expectativas y motivaciones de quien la toma contribuyen, junto con su capacidad biológica para liberar dopaminas, a tener esa vivencia.
Hipocondríacos, aprensivos y somatizadores forman parte de la tipología de pacientes que acuden a las consultas de los distintos especialistas para ser tratados de las enfermedades más atroces imaginadas o de infecciones inexistentes, explica el psiquiatra Ricardo Montenegro.

Una vez que las pruebas demuestran que no hay ningún motivo de alarma clínica, y el paciente sigue insistiendo en que padece de alguna afección grave, el médico enviará al enfermo imaginario al área de psiquiatría para ser tratado de los síntomas del cuadro psicosomático que presenta, dice el experto.

En este paso, en ocasiones basta con unas sesiones de psicoterapia para atenuar esta alteración mental del paciente hasta que comienze a convencerse de que su estado físico es saludable.

Cuando el enfermo ficticio se resiste, a pesar de todo, a creer que no padece algo fatal, algunos especialistas recurren a experimentar con el efecto placebo (del latín placere, complacer).

Esta práctica es usual en Estados Unidos, pero no es frecuente en Guatemala, advierte el psiquiatra.

Cómo funciona

El investigador español Jon Car Zubieta, de la Universidad de Michigan (EE. UU.), asegura que el efecto placebo no es una sugestión, sino que se origina a nivel neuronal en el núcleo accumbens, una pequeña región en el centro del cerebro vinculada con la habilidad de experimentar placer y recompensas, que también opera en la adicción a sensaciones causadas por ciertas drogas ilícitas.

Cuando una persona cree que va a tomar una medicina su cerebro activa una región vinculada a la habilidad de experimentar un beneficio o una recompensa (el núcleo accumbens), y segrega dopamina, provocando el alivio del dolor, explica el experto.

En los fármacos

El placebo no se emplea solo para “aliviar” a un paciente, por ejemplo, hipocondríaco; el uso de sustancias sin actividad terapéutica real es frecuente en la investigación clínica de medicamentos. Se utilizan de forma controlada en ensayos con el fin de evaluar la eficacia de los fármacos.

Controversia

El placebo se utiliza en medicina, eso es claro, pero hay quienes consideran que el éxito de la medicina natural, tan popular en nuestros días, se basa, en gran parte, en el efecto placebo.

Las terapias alternativas tienen mucha aceptación tanto en los países ricos como en los menos desarrollados. Distintas estadísticas indican que 68 por ciento de los británicos y 33 por ciento de los estadounidenses consideran esta práctica tan válida como la con compuestos químicos.

Este fenómeno, según la agencia de noticias EFE, originó que el Gobierno británico sometiera a consideración una legislación reguladora de terapias, tales como reflexología, homeopatía, acupuntura, quiropráctica, herbalismo, magnetoterapia, hipnoterapia, aromaterapia, terapia neural, shiatsu, reiki y las llamadas técnicas de Alexander y de Bowen.

El organismo encargado de vigilar estas prácticas podría ser el Consejo para la Sanidad Natural, ente que goza del apoyo del príncipe de Gales y que prohibiría ese tipo de prácticas a eventuales charlatanes, así como a profesionales incompetentes o desaprensivos.

El príncipe Carlos de Inglaterra lleva más de 20 años abogando por la medicina natural y con ese fin estableció su Fundación a Favor de la Salud Integrada, que fomenta el recurso de este tipo de terapias. Recientemente, el primogénito de la reina Isabel escuchó, en su visita a un hospital en la localidad galesa de Merthyr Tydfil, una lección de cristaloterapia: un tipo de tratamiento contra el alzhéimer y otras enfermedades gerontológicas.

Críticas

Un grupo de destacados médicos británicos dirigió un escrito de protesta al Sistema Nacional de Salud para que el Gobierno británico deje de financiar terapias alternativas, un desafío directo al heredero de la corona.

Entre los firmantes de la carta, en la cual los médicos lamentan el apoyo público en tratamientos de eficacia no demostrada, figuran el Nobel de Medicina James Black, además de Keith Peters, presidente de la Academia de Ciencias Médicas; Michael Baum, profesor emérito de Cirugía, del University College de Londres, y Edward Ernst, de la Peninsula Medical School de Exeter, titular de la primera cátedra de medicina complementaria del país.

La misiva criticó dos importantes iniciativas del príncipe en el campo de la medicina alternativa: una guía para el enfermo preparada por su fundación y financiada por el Gobierno y un informe que encargó el año pasado para justificar un aumento del gasto público en esa temática.

Ambos documentos, según los firmantes de la carta, dan información que puede inducir a engaño sobre el supuesto apoyo científico que han recibido terapias como la homeopatía, descrita como “un tratamiento poco plausible que, sometido a una docena de estudios sistemáticos, no ha demostrado su eficacia. Se trata de un placebo”.

El máster en acupuntura Carlos de la Paz, médico y cirujano cubano residente en Guatemala, por el contrario, apoya la medicina natural y asegura que el efecto placebo dista mucho de las reacciones que producen las terapias naturales, porque muchas de éstas tienen estudios científicos donde se demuestra su utilidad. “La medicina natural ética no emplea placebos y es tan buena como la medicina que utiliza (compuestos) químicos”, dice.

Según De la Paz, la Organización Mundial de la Salud también respalda este tipo de terapias, pero advierte de los riesgos del uso inapropiado, porque el problema no está en su composición —la mayoría es con base en hierbas, también considerados complementos alimentarios—, sino en las mezclas de estos productos que muchas personas llevan a cabo sin el debido conocimiento las cuales deben ser dirigidas por un médico graduado y no por alguien que tomó un curso sobre el tema, refiere.

 
   

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