Un hogar
fuera de casa
Los refugios o albergues son establecimientos benéficos donde
se aloja de forma provisional a gente necesitada.

por Julieta Sandoval
fotos: carlos Sebastián
Abandonan sus hogares para viajar a la capital en busca de una cura para esa dolencia que los afecta a ellos o a un familiar en uno de los hospitales públicos. Al llegar al centro asistencial, muchas veces, se les dice que para el tratamiento deben permanecer más de 24 horas, a veces pueden ser varias semanas. Hace algunos años atrás, aquellos de escasos recursos económicos se les veía deambular por pasillos, dormir a los pies de camas, en sillas de espera o en el peor de los casos en la calle, ya que les era imposible pagar un hotel y alimentación.
Al ver la necesidad de esas personas, un grupo de médicos decidió brindarles un sitio en dónde permanecer. Fue así como surgió hace 23 años el Hogar Santa Catalina Labouré. Este albergue empezó como ambulatorio, pero desde hace 10 años funciona en una casa de la zona 1, en donde cualquier paciente o familiar de éste necesite dormir y comer por uno o más días puede quedarse.
Por una colaboración de Q15, o menos si la persona no los posee, obtiene una cama, tres tiempos de comida, baño y ducha. “No es gratuito para que las personas valoren lo que reciben”, explica Sor María Toribio, una de las encargadas de ese lugar.
El Hogar Santa Catalina Labouré abre sus puertas a personas de escasos recursos, sin importar edad, sexo, raza o religión. A pesar de estar a corta distancia del Hospital San Juan de Dios, también pueden llegar desde el Roosevelt, del Instituto de Cancerología (Incan) u otro.
“Yo le doy gracias a Dios por estos lugares, pues uno viene triste desde su tierra, sin conocer a nadie aquí”, cuenta don Teófilo María López. Él acompaña a Édgar de 13 años, quien padece de una infección en la cara. El tratamiento que recibe ha sido por etapas, esta es la segunda vez que viene desde San Marcos al Hospital Roosevelt por 12 días. Su hogar en la ciudad ha sido la Casa Ronald McDonald, otro albergue que ayuda a pacientes o familiares que asisten a las diferentes unidades pediátricas de dicho nosocomio.
“Tratamos de ayudar a aquellos que están pasando por un momento difícil”, refiere Verónica Caminade, gerente de la Casa Ronald McDonald.
Abrazo de Amor, hogar temporal, es el más reciente de estos albergues en abrir sus puertas, funciona desde el 4 de febrero de este año, destinado a pacientes adultos con cáncer. Sus fundadores son sobrevivientes de esta enfermedad, y al conocer a quienes vienen de la provincia por tratamientos y no tienen una residencia decidieron apoyarlos.
“Nosotros sabemos lo que es padecer de cáncer, por eso ayudamos a aquellos que dejan todo para luchar contra ese mal”, comenta Ligia de Gálvez, una de las organizadoras. Este padecimiento requiere constantes consultas, ya que para la radioterapia deben estar en el hospital por cinco semanas, y la quimioterapia por tres días, cada 21 días.
Los hospitales son
el enlace
Aunque las puertas de estas residencias están abiertas para cualquiera que las necesite, todo aquel que acude allí debe haber sido referido por una trabajadora social del nosocomio que atiende al paciente. Si los períodos de cuidado se prolongan tiene que ser renovada esa referencia, pues se han dado casos en los que se aprovechan de los servicios de ayuda.
Sor María Toribio tiene mil ejemplos para contar, como aquellos que ponen sus ventas ambulantes y van a dormir al albergue, pues ahí tienen donde vivir y comer. También llegan migrantes o deportados, al falsificar las notas del hospital. A veces se observan a personas que aparecen en automóvil, con suficiente dinero para ir a un hotel. “Aquí vienen algunos pidiendo una habitación individual o entran con bolsas de comida rápida, lo que no permitimos”, agrega. Por eso se pide a las trabajadoras sociales que analicen de forma adecuada a aquellos que harán uso de dichos albergues.
En el Hogar Santa Catalina Labouré y Abrazo de Amor se pide una colaboración de Q15 por día, sin embargo, eso no es suficiente para cubrir los gastos de esos sitios, por lo que se hacen rifas, baratillos y otras actividades para agenciarse de fondos. La Casa Ronald McDonald funciona con lo que se obtiene del Día McDonald. Pero para esos tres hogares son importantes los donativos de empresas o personas individuales.
A veces los albergues quedan pequeños en espacio para aquellos que necesitan una ayuda, sin embargo, nunca cierran sus puertas. Pues como dice el lema de la Casa Ronald son “un hogar lejos del hogar”.
Algo más
Estos lugares se localizan en:
- Hogar Santa Catalina Labouré, 10a. calle 1-52, zona 1. Teléfonos: 2251-2739 y 2251-9505. Con capacidad para 68 personas.
- Casa Ronald McDonald, 8a. calle 11-30, zona 11, Colonia Roosevelt. Teléfono: 2384-1880. 10 habitaciones han sido adecuadas para personas con bebés, niños o niñas.
- Abrazo de Amor, hogar temporal, 14 calle 9-63 zona, 11, Mariscal II. Teléfono: 2472-7150. Alberga a 30 personas.
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