Semanario de Prensa Libre • No. 211 • 20 de julio de 2008

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D frente
   > D fondo
   > D ciudad
   > D educación
   > D salud
   > D portafolio
   > D mundo
   > D farándula
   > D viaje
   > D Punto final

 


D educación

El trabajo no es juego
La erradicación de la explotación infantil es un reto de todos.


Texto y fotos: Francisco Mauricio Martínez

Cumplir los 13 años de edad o terminar los estudios de tercer grado de primaria no significa lo mismo para todos los niños del país. Para algunos es el momento de cerrar un ciclo de su educación e empezar el siguiente, mientras que para otros, es el instante de principiar a aportar su fuerza de trabajo para que su familia pueda sobrevivir.

En Guatemala se considera que, aproximadamente, 937 mil 500 menores de edad entre 5 y 17 años llevan a cabo algún tipo de actividad laboral que pone en riesgo su salud y los aleja de la escuela. La mayoría de esos infantes, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se dedican a quehaceres relacionados con la agricultura, el comercio, industria manufacturera, y en el caso de las niñas, oficios domésticos.

Lucha de todos

Niños y niñas de la aldea Santa Marta, Sumpango, Sacatepéquez, constituyen un caso paradigmático de este flagelo que se repite en cada metro cuadrado del país, y que tiene como punto de partida la pobreza. María Elena Magzul, directora de la escuela de esa comunidad, dice que los padres de familia consideran que sus hijos a esa edad ya “están grandes” y los retiran de la escuela. “Creen que con leer, escribir y firmar es suficiente”, indica.

Esa deserción, por lo menos en esta escuela, ha disminuido durante los últimos años debido a que el programa Proniño, de la Fundación Telefónica, ha proporcionado becas a la mayoría de infantes. El establecimiento educativo de esta comunidad cuenta con 139 estudiantes, de los cuales 74 reciben el beneficio económico, material y preparación de dicha organización. “Los maestros también son capacitados en metodología”, informa la mentora.

Este modelo, que se comenzó en enero del 2001, también se ha implantado en otras 83 escuelas ubicadas en 9 departamentos del país, como Guatemala, Sacatepéquez, Chimaltenango, Escuintla, Quetzaltenango y San Marcos. Ese beneficio lo reciben 6 mil 500 menores que residen en áreas donde la niñez está más expuesta a la explotación. “Nuestro objetivo es contribuir a la erradicación del trabajo infantil a través de la escolarización”, expone María Isabel Lobo, responsable de Proniño.

Los primeros frutos

La primera promoción de sexto grado de primaria a nivel nacional apoyada por este programa egresó en el 2006, y constó de 958 infantes. Alcanzar esa meta motivó a algunos menores a continuar sus estudios aprovechando la beca. La profesora Magzul cita como ejemplo que del centro que ella dirige cinco infantes continuaron sus estudios básicos en el Instituto de Telesecundaria de San Rafael La Arada de ese mismo municipio.

Mejores padres

Los alcances de dicho programa no solo quedan en proporcionar cuotas de inscripción, mochila, útiles escolares, víveres, uniformes y actividades recreativas, como visitas a cines, sino que también pretenden tener mejores padres de familia y maestros.

Evelyn Martínez, madre de un estudiante de la Escuela Oficial Sol Naciente, colonia Esperanza, Mezquital zona 12, considera que las charlas sobre autoestima, relación con los hijos, convivencia familiar, y cómo educar y alimentar a los niños que ha recibido le han sido de mucha utilidad en su vida cotidiana.

Las jornadas médicas que impulsa Proniño también motiva a esas familias a mantener a sus hijos en la escuela, ya que estas les permite gozar de mejor salud. Antonia Totis, otra madre de familia de la zona 12, explica que este programa ha permitido tratar a tiempo problemas de salud de los niños, tales como parásitos, infecciones en el oído, hongos, anemia, desnutrición y hasta sobrepeso.
“El trabajo infantil no es juego de niños”, reza un eslogan de Proniño.

Cifras

  • En Guatemala unos 937 mil 500 menores de edad entre 5 y 17 años llevan a cabo algún tipo de actividad laboral que pone en riesgo su salud.
  • Siete de cada 10 niños trabajadores son hombres y más de la mitad es indígena. La mayoría vive en el área rural, de lo cual el 28.9 por ciento está en la región suroccidental.
  • La mayoría se dedica a labores relacionadas con la agricultura, el comercio, industria manufacturera y servicios domésticos.
  • Fuente: OIT, ENCOVI.

 

 
   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com