Ciudad de El Quijote
Toledo, capital de la región de La Mancha,
es un sitio lleno de cultura e historia
ubicado en el centro de la Península Ibérica.

Texto y fotos: Francisco Mauricio Martínez
Uno de los grandes placeres que le puede suceder a un visitante en la ciudad de Toledo, España, es perderse en sus innumerables callejuelas y admirar la huella que dejaron judíos, moros y cristianos durante su convivencia de varios siglos. Esta urbe, capital de la comunidad de Castilla-La Mancha, es el lugar de más de 2 mil años de historia, en la que edificios de distintas épocas y estilos arquitectónicos se abrazan y conviven en armonía.
Está situada en el centro de la Península Ibérica, a 71 kilómetros de Madrid y pegada al río Tajo. Sus centenares edificaciones, rodeadas de grandes murallas, están construidas sobre un peñón (Toledo del latín toletum que significa levantado en alto).
Los hoteles y restaurantes abundan, así que, aparte de dormir muy cómodo, también se podrá degustar las especialidades locales: sopa castellana, pisto manchego, codorniz, venado o jabalí a la toledana, y de postre, el delicioso queso manchego o mazapán.
Centro artesanal
Una de las grandes industrias y que en la actualidad tiene gran auge son las artesanías. Los callejones están saturados de negocios donde se exponen piezas de alfarería, cerámica, damasquinado (incrustación de hilos de oro en metales) y bordado, que han hecho famoso, sobre todo a Lagartera (pueblo de Toledo).
Sin embargo, su principal fuente de ingresos, quizá porque su fama ha trascendido las fronteras, es la metalurgia con las populares espadas toledanas, tan famosas que son las que prácticamente se utilizan en todas las películas donde se hace alusión a la Edad Media. Filmes como Conán, El Rey Arturo y El señor de los anillos son ejemplos de algunas de las cintas en las que se han empleado. La popularidad de estas armas es tan grande que algunas personas, incluso, las adquieren con armadura para darle un toque medieval a su sala.
Llena de historia
Esta ciudad, reconocida por dar vida a los personajes de El Quijote de la Mancha, fue conquistada por los romanos en el año 192 y más tarde, en el siglo V, ocupada por los visigodos, quienes la condujeron a una época de gran esplendor. En el 711, pasó a poder árabe y cayó en un período de decadencia que duró tres siglos.
En 1085 Alfonso VI, rey de Castilla, asumió el poder y convirtió a Toledo en capital del reino castellano. En la época del reinado de Alfonso X se instaló en la ciudad la Escuela de Traductores que se convirtió en un importante centro de la Europa medieval.
El florecimiento político y religioso continuó durante los siguientes siglos hasta que en 1560 Felipe II trasladó la capital del reino a Madrid. No obstante, en la década de 1980 recuperó parte de su poder político cuando fue designada capital de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha.
Dejar de ser el centro político español no significó que Toledo perdiera su condición de capital eclesiástica; de hecho, en la actualidad sigue siendo sede arzobispal y primada de España.
Orgullos arquitectónicos
- Catedral. En 1226, por orden del arzobispo Jiménez de Rada, se inició la construcción de este templo, la cual se prolongó por más de dos siglos. A esto se debe la mezcla de estilos que se aprecia sobre todo en su interior.
- Es un monumental edificio de 120 metros de longitud y 59 metros de ancho al que se ingresa por la fachada principal de tres pórticos y estilo gótico. Tiene una gran torre de 90 metros de altura.
- Alcázar. Es el monumento (edificio civil) más visible de la ciudad, debido a que fue construido en la parte más alta de la misma. Es de planta cuadrada y tiene torres en los ángulos.
- Sus fachadas son de estilo renacentista, plateresco, medieval y churrigueresco.
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